1 de marzo de 1999

Resultados Económicos de PIMIENTO

En la región hortícola platense en los últimos años se ha producido un cambio en las formas de producción merced a la incorporación de cultivos bajo invernáculo.
Esta innovación tecnológica ha inducido al productor a adoptar diferentes prácticas para optimizar el uso de las coberturas.
Una de las prácticas mas importantes dentro del manejo de cultivo bajo invernáculo es el riego localizado. Esto es el uso eficiente del agua, no sólo en cantidad sino en su calidad.
Precisamente esta es una característica que puede considerarse limitante en el sistema de producción regional.
Por ello antes de iniciar un cultivo es indispensable el análisis del agua de riego para evaluar en que forma puede influir en el desarrollo del cultivo.
Dentro de los parámetros que se cuantifican en una análisis de agua, el pH, condiciona el comportamiento ionico dentro de la solución del suelo y con ello el eficiente abastecimiento de nutrientes al cultivo.
El agua utilizada para riego en la zona hortícola de La Plata, tiene un valor de pH cercano a 7,8, es decir que es alcalina. Esto, naturalmente, es variable según las zonas y las profundidades a las que se localiza la perforación.
Los suelos naturales con aptitud agrícola de la zona hortícola de La Plata, son en general ácidos. Cuando se los aísla, durante períodos mas o menos prolongados de tiempo, mediante construcción de invernaderos, se verifica un desplazamiento del pH de la solución del suelo hacia valores alcalinos, que en casos extremos pueden llegar a 8,5 - 9,0. Por otra parte se sabe que la mayoría de los nutrientes se encuentran disponibles a pH de alrededor de pH 6,5.
Por ello los cultivos que allí se implantan ven limitados la disponibilidad de macro y micronutrientes por tomar formas insolubles no disponibles para las plantas.
El hecho de regarse en una medio cerrado, sin posibilidad de lavado por lluvias y el agregado de sales fertilizantes acentúan la condición natural alcalina del agua utilizada.
En muestreos de suelos de invernaderos, que efectúo la EE Gorina en la campaña de verano 95/96, en cultivos de productores de la zona, que manifestaban falta de respuesta a la fertilización, se comprobó que el pH era francamente alcalino (8,5 - 9,0) con niveles de Conductividad Eléctrica del orden de 0,2 - 1 mS/cm. Esto indica ausencia de nutrientes disponibles para el cultivo.
Para abordar la resolución del problema, en la EE Gorina se han implementado ensayos en invernáculos con suelo alcalinizados por varios años de cultivo. En ellos se utilizan por una parte enmiendas químicas (azufre) y también por agua de riego con la utilización de acidez (nítrico, fosfórico).
El objetivo de la utilización de ácidos es bajar el pH y con ello aumentar las formas asimilables de los diferentes nutrientes presentes en la solución del suelo.











Entre los parámetros que se utilizan para valorar la aptitud agrícola de un suelo, se encuentra el pH, que mide los distintos niveles de acidez y alcalinidad.
Para ello se utiliza una escala cuyo rango se ubica entre 0 y 14; el 7 indica neutralidad, los valores inferiores, acidez y los superiores a 7 alcalinidad.
El suelo y el agua de riego, tienen un pH determinado y variable de acuerdo a sus componentes, que se ve modificado con el aporte de fertilizantes.
La mayoría de las especies hortícolas requieren para su desarrollo optimo valores de pH ligeramente ácidos, del orden de 6,0 - 6,5.
Los nutrientes requeridos por las plantas, se encuentran disponibles (solubles) a valores ácidos o ligeramente ácidos de pH.
A medida que los valores de pH se desplazan hacia la alcalinidad, aunque estén presentes estos elementos nutrientes en el suelo, no están en forma soluble o lo están en menor medida, por lo cual, los vegetales no lo pueden aprovechar.
Los suelos naturales con aptitud agrícola de la zona hortícola de La Plata, son en general ácidos. Cuando se los aísla, durante periodos mas o menos prolongados de tiempo, mediante construcción de invernaderos, se verifica un desplazamiento del pH del suelo hacia valores alcalinos, que en casos extremos pueden llegar a 8,5 - 9,0.
Obviamente los cultivos que allí se implantan ven limitados la disponibilidad de macro y micronutrientes por verificarse los mencionados fenómenos de falta de solubilidad.
El agua utilizada para riego en la zona hortícola de La Plata, tiene un valor de pH cercano a 7,8, es decir que es alcalina. Esto naturalmente es variable según las zonas y las profundidades a la que se localiza la perforación.
Es el agua de riego la que a lo largo del tiempo, acumule sales en el suelo aislado de las coberturas, donde no se verifica un lavado por el agua de lluvia, elevando significativamente se pH.
En muestreos de suelos de invernaderos, que efectúo la EE Gorina en la campaña de verano pasado, en cultivos de productores de la zona, que nos manifestaban falta de respuesta a la fertilización, se comprobó que el pH era francamente alcalino (8,5 - 9,0) con niveles de CE del orden de 0,2 - 1,0, lo que sugiere la presencia de bicarbonatos en el agua de riego en niveles tales que su acumulación a lo largo del tiempo lo alcalizan fuertemente.
Para la resolución de este problema, en la EE Gorina se están efectuando ensayos de corrección de pH de agua de riego con ácido nítrico y enmiendas químicas en suelo (azufre), hallándose el correspondiente al cultivo de apio en avanzado estado de ejecución.



Ing.Agr. Luis F. BALCAZA

En números anteriores y esta misma columna, hemos bosquejado la situación que presenta la producción hortícola en la región platense. De acuerdo a nuestra particular visión, los productores de la zona y aún dentro de un estado de crisis casi crónica, presentan distintos grados de dificultad para desarrollar su actividad.
Por una parte, existen aquellos que se han adaptado, aunque en forma parcial, a la actual situación económica del país tratando dificultosamente de no quedar fuera del mercado, apostando fuertemente a la tecnología y la organización de su empresa; mientras muchos otros se debaten, con gran esfuerzo, por salvar sus explotaciones del quebranto.
Entre ambos extremos existe un grupo de productores que han realizado importantes mejoras tecnológicas, que posiblemente sean suficientes en cantidad y calidad pero, todavía les falta una buena dosis de eficiencia en su funcionamiento para mejorar la productividad y así, poder despegar de la actual situación de incertidumbre.
Con esto queremos decir que aunque tales productores hayan protagonizado un cambio tecnológico y cultural, en este momento ya no les alcanza para progresar y mantenerse actualizados a causa de la velocidad de los cambios que se producen tanto en el campo tecnológico como en el comercial.
Los productores más adelantados, pueden acceder a la información y el asesoramiento técnico tanto nacional como extranjero en forma fluida. Pero en los últimos tiempos observamos que muchos productores, aún habiendo realizado un esfuerzo considerable, no poseen la capacidad económica para obtener tal información, aunque cuentan con un paquete tecnológico razonable, pierden eficiencia por no contar con tal asesoramiento en forma constante.
Por otra parte, en nuestra región, la difusión de la tecnología en el sector se ha basado en el aporte que proviene de técnicos, oficiales y privados, capacitados en exterior o por técnicos extranjeros que llegan a estas regiones periódicamente. El acceso de los productores a los conocimientos generados por estos técnicos no es generalizado y sólo puede llegarles a través de asesores privados, en los casos que pueden pagarlos, no contando el sector oficial con una estructura sólida para abarcar el amplio espectro de productores necesitados de su asesoramiento. El Programa Cambio Rural es una excepción en la participación oficial como auxiliar de la producción.
El sector oficial en lo concerniente a la experimentación hortícola ha recorrido un camino sinuoso, ya que, a éxitos parciales le acompañan desfasajes en el enfoque de los problemas y no alcanza a satisfacer a un sector tan dinámico e inestable.
Existe pues, por una parte, una fracción del sector productivo desprendido, o en vías de hacerlo, del resto, debido a los adelantos técnicos introducidos en sus explotaciones y respaldado por un cierto colchón financiero proveniente, generalmente, de la actividad comercial. En otro sector un número variable de productores con un aceptable nivel tecnológico oscilando entre éxitos y fracasos económicos parciales de acuerdo a los vaivenes del mercado. En ambos grupos de productores actúa eficientemente un grupo de técnicos del sector privado que por ello deben aplicar sus conocimientos en aquel sector que les permite su supervivencia, y en otro plano el sector oficial que sufre las consecuencias de la huida del Estado y por ello no llega a cumplir con eficiencia ninguno de los roles que los teóricos de su achicamiento proclaman.
Sería bastante cómodo terminar aquí estas reflexiones, ya realizar un inventario de problemas es una tarea sencilla. Pero, creemos que se precisa redimencionar las estrategias de intervención, sobre todo en el ámbito oficial, retomando el protagonismo en el plano de la experimentación y extensión (el Programa Cambio Rural es un ejemplo), focalizando su estrategia en el sector que ya ha hecho un gran esfuerzo y hoy con ese esfuerzo no le alcanza para ser competitivo y por ello no posee la certeza de seguir en el negocio.








Es preciso cuantificar el nivel de gravedad de la actual situación a fin de establecer una eficiente asistencia crediticia pero que no se convierta para el productor en otro cilicio para su estructura financiera. También es necesario enumerar los alcances de los avances tecnológicos introducidos en el sector (invernáculos, riego, fertirriego, híbridos) y potenciar al máximo su eficiencia ya que, aún no se ha llegado al óptimo de su rendimiento. Con esta información deberían redimencionarse los proyectos y planes de los organismos oficiales, en comunión con el sector privado y aunar así esfuerzos entre los diferentes organismos a fin de hacer más eficientes los cada vez más menguados recursos disponibles tanto para la Experimentación como para Extensión.
Por supuesto que debajo del sector medio, del cual hablamos, existe otro grupo de productores que aún no ha llegado siquiera a introducir o lo ha hecho muy escasamente la tecnología necesaria para sobrevivir. Es preciso repensar su situación y considerar seriamente si se los va dejar desaparecer como productores hortícolas.


En esta misma columna hemos bosquejado en números anteriores la situación que presenta la producción hortícola en la región platense. De acuerdo a nuestra particular visión, se encuentran cohabitando en diferentes planos, por una parte, productores que se han adaptado a la actual situación económica del país, apostando fuertemente a la tecnología y la organización de su empresa, y por otra cultivadores que debido a causas ya sea económico-financieras o de actitud frente a la realidad se encuentran En una ; y otros que se debaten con gran esfuerzo por mantener su estructura productiva.
Entre ambos extremos existen estratos de productores que poseen diversos niveles tecnológicos y fluctúan de acuerdo, a los vaivenes del mercado, hacia ambos extremos.
Respecto a este último grupo de productores puede considerarse que realizaron inversiones en mejoras tecnológicas que posiblemente sean suficientes en su cantidad y calidad pero, todavía queda una buena porción de eficiencia en su funcionamiento y utilidad que podrían mejorar su productividad y con ello el despegue de la situación de fluctuación.
Con esto queremos decir que aunque tales productores hayan producido un cambio tecnológico, cultural ya no le alcanza en este momento a causa de la velocidad de los cambios y la del retorno de la inversión.
Los productores de punta, de punta en todo sentido, pueden acceder a la información y el asesoramiento técnico tanto nacional o extranjero en forma fluida. Aquellos que no poseen la capacidad económica para acceder a tal información, aunque con un paquete tecnológico razonable, pierden eficiencia por no contar con tal asesoramiento en forma constante.
Por otra parte, la investigación y la experimentación en el sector se ha basado en el aporte que proviene de técnicos capacitados en exterior o por técnicos extranjeros que llegan a estas regiones periódicamente. El acceso de los productores a los conocimientos generados por estos técnicos no es generalizado y sólo puede llegarle a través de asesores privados, en los casos que pueden pagarlos.
El sector oficial en lo que concierne a la experimentación hortícola ha recorrido un camino sinuoso, ya que, a éxitos parciales le acompañan desfasajes en el enfoque de los problemas de un sector tan dinámico e inestable al cual no siempre logra conformar, dadas las crecientes dificultades que padece.
Àsí nos encontramos con varios actores que representas sus papeles en un escenario fraccionado en diferentes planos que en ciertos momentos confluyen y luego se separan.
Por una parte una fracción del sector productivo desprendido, o en vías de hacerlo, del resto, debido a los adelantos técnicos introducidos en sus explotaciones. En otro sector un número fluctuante de productores con un variado nivel tecnológico oscilando entre éxitos y fracasos parciales condicionados fuertemente por las condiciones del mercado. En ambos grupos de productores actúa eficientemente un grupo de técnicos del sector privado que por ello deben aplicar sus conocimientos en aquel sector que les permite su supervivencia, y en otro plano el sector oficial que sufre las consecuencias de la desaparición del Estado como generador de cambios ( salvo excepciones como el Programa Cambio Rural ), y no llega, a cumplir con eficiencia ninguno de los roles que los teóricos de su achicamiento proclaman.
Sería bastante cómodo terminar aquí estas reflexiones, ya que realizar un inventario de problemas es una tarea sencilla. Pero, creemos que se precisa redimencionar las estrategias de intervención, sobre todo el sector oficial, retomando el protagonismo en el plano de la experimentación y extensión focalizando su estrategia en el sector que ya ha hecho un gran esfuerzo y hoy con ese esfuerzo no le alcanza para ser competitivo y por ello no posee la certeza de seguir en el negocio.
Para empezar sería necesario

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