11 de abril de 2006

Boletín Hortícola Nº 32

Especies de Alternaria causantes de la “podredumbre negra” en tomates cultivados en nuestro país.

El género Alternaria está ampliamente distribuido en la naturaleza e incluye especies patógenas que pueden infectar los cultivos a campo o causar importantes daños en post cosecha.
Muchas de estas especies pueden deteriorar cereales, frutas y vegetales en almacenamiento o durante el transporte, aun en refrigeración, causando considerables pérdidas económicas a productores y a las industrias del sector. Además es importante señalar que dichas especies son capaces de producir micotoxinas y otros metabolitos menos tóxicos.
En la década pasada nuevos estudios han enfatizado su importancia como hongos toxicogénicos más que simplemente deteriorantes. Los hongos toxicogénicos pueden colonizar los cultivos y en condiciones agro meteorológicas favorables para su desarrollo, pueden acumular en los productos infectados gran cantidad de sustancias bioactivas denominadas metabolitos secundarios. Dichos metabolitos no son esenciales para el crecimiento y reproducción del organismo que las sintetiza.
Cada especie fúngica posee un perfil de metabolitos secundarios que le es propio. El potencial de metabolitos fúngicos activos es entonces enorme y representa una fuente casi ilimitada de recursos utilizables en los campos de la bioquímica y de la biotecnología.
Los hongos tienen en si mismos una diversidad funcional inmensa y constituyen uno de los mayores recursos genéticos disponibles para asegurar la estabilidad ambiental, la agricultura sustentable y el aprovisionamiento futuro de sustancias naturales biológicamente activas. Si bien muchos de estos metabolitos pueden resultar beneficiosos, otros, denominados micotoxinas, representan un gran riesgo para la salud humana y animal debido a los efectos adversos que su contacto o ingestión provoca. Se conocen hasta el presente 8 toxinas de Alternaria que han sido encontradas como contaminantes naturales: el ácido tenuazónico (TA), el Alternariol (AOH), el Alternariol metil éter (AME), el Altenueno, las Altertoxinas y toxinas AAL. TA es el metabolito tóxico de Alternaria más estudiado, por su alta actividad biológica ya que es toxico para embriones de pollo y causa hemorragias y muerte en ratones. Se ha sugerido además que TA tiene un importante rol en la etiología del “onylai” una enfermedad hematológica común en Africa y presenta además actividad antitumoral y antibacteriana.
Por otro lado, AOH y AME son producidos en grandes cantidades por cepas toxicogénicas de Alternaría siendo A. alternata y A. tenuíssima las principales especies involucradas. Ambas toxinas tienen pocos efectos agudos, pero pueden actuar en forma sinérgica, teniendo además efectos fetotóxicos y teratogénicos en ratones. Las altertoxinas tienen efectos mutagénicos mientras que las toxinas AAL, producidas por un patotipo raro de A. alternata, son estructuralmente muy semejantes a las fumonisimas que causan cáncer esofágico en humanos y la leucoencefalomalasia equina. Su incidencia natural ha sido poco estudiada hasta el presente.
El género Alternaria es un problema importante en tomates ya que es uno de sus más frecuentes contaminantes. Particularmente durante la época de maduración de los frutos, causa la “podredumbre negra”, una enfermedad que causa severas perdidas económicas, especialmente a la industria conservera. La severidad de la enfermedad así como la alta incidencia de especies toxicogénicas ha sido reportada por muchos investigadores.
En nuestro país Alternaria es también un contaminante frecuente del tomate, pero el potencial toxicogénico de las cepas aisladas de estos frutos ha sido poco investigado hasta el presente. En un estudio (citar fuente) reciente se encontró que de 28 muestras de tomates con evidentes signos de “podredumbre negra” se aislaron 28 cepas de A. alternata, 6 de A. tenuíssima y una cepa de A. longuipes. De estos resultados se deduce que A. alternata es la principal especie aislada con una mucho menos incidencia observada para A. tenuíssima. Se estudió además la capacidad toxicogénica de estas especies en arroz autoclavado a 25 ya 8oC.
De la tabla 1 se deduce que todas las especies producen en diferentes proporciones por lo menos dos de las toxinas estudiadas. Todas las cepas retuvieron su capacidad productora de toxina en arroz a temperaturas de refrigeración y también cuando fueron inoculados en la superficie de tomates previamente desinfectados, aunque la producción fue menor en estos dos últimos casos. El crecimiento de Alternaria con la producción de sus toxinas en tomates frescos indica la posibilidad de la contaminación de los frutos a campo. Los resultados anteriores muestran que cepas toxicangénicas de Alternara están presentes en tomates cultivados en nuestro país. Las toxinas pueden pasar a los frutos con el consiguiente riesgo para los consumidores. Mas estudios deberían hacerse para evaluar la contaminación del tomate y subproductos con toxinas de Alternaria para establecer cual es la exposición humana a estas toxinas, lo que no esta bien definido hasta el presente.
Tabla 1: Producción de micotoxinas en arroz autoclavado a 25ºC por cepas de Alternaria aisladas de tomate, muestreados por agentes del MAA en la zona hortícola de La Plata, en la Campaña 2003

Cepa Especie AOH AME AT
IMA 79 A. alternata +++ + -
IMA 138 A. alternata +++ ++ -
IMA 74 A. alternata +++ ++ -
IMA 118 A. alternata +++ +++ ++
IMA 75 A. alternata ++ + +
IMA 139 A. alternata + (+) ++
IMA 72 A. alternata ++ + ++
IMA 115 A. alternata ++ + +
IMA 116 A. alternata + (+) ++
IMA 82 A. alternata ++ + -
IMA 117 A. alternata ++ + +
IMA 140 A. alternata +++ +++ ++
IMA 78 A. alternata ++ + +++
IMA 141 A. alternata +++ +++ ++
IMA 142 A. alternata ++ (+) +++
IMA 119 A. alternata + (+) ++
IMA 143 A. alternata +++ +++ +++
IMA 80 A. alternata +++ +++ -
IMA 144 A. tenuissima +++ +++ -
IMA 81 A. tenuissima +++ +++ -
IMA 145 A. tenuissima +++ + -
IMA 146 A. tenuissima + (+) -
IMA 147 A. tenuissima ++ + +
IMA 148 A. tenuissima +++ + +++
IMA 76 A. longipes +++ +++ +
(+) muy poca (menos de 4μg/g)
+ poca (entre 4 – 15 μg/g)
++ Moderada (entre 15 – 30 μg/g)
+++ Mucha (más de 30 μg/g)
Bibliografía
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ANALISIS DE SUELO: INTERPRETACION DE RESULTADOS Y SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS


Una vez obtenida la información sobre la condición fisicoquímica en la que se encuentra un suelo a cultivar, se presenta la etapa de interpretación de los datos expuestos.
La planilla de análisis detalla los resultados en diferentes items y cada uno de ellos establece rangos que se deben evaluar y de ser necesario, realizar las correcciones que correspondan .
El primer parámetro que presenta una planilla de análisis es el pH.
Según la Tabla 30, los suelos por su pH presentan diferentes categorías.

Tabla 30: Clasificación de los suelos por su pH.

Clasificación pH
Extremadamente ácidos < 4
Fuertemente ácido 4 – 5.5
Medianamente ácido 5.5 – 6.0
Débilmente ácido 6.0 – 6.5
Muy débilmente ácido 6.5 – 7.0
Débilmente alcalino 7.0 – 7.5
Moderadamente alcalino 7.5 – 8.0
Alcalino 8.0 – 8.5
Muy alcalino > 8.5

Se sabe que los cultivos crecen y desarrollan satisfactoriamente en un de pH alrededor de 6,5 (Tabla 2), y los nutrientes tienen su disponibilidad óptima también en ese rango de pH. Si el resultado del análisis muestra niveles extremos deben realizarse correcciones para equilibrar la reacción del suelo.
Pueden darse dos casos: que el suelo sea ácido o alcalino y que en estas condiciones presente dificultades para los cultivos.

Suelos ácidos

Un suelo es ácido cuando tiene:

• pH entre 4 y 6
• Calcio cambiable menos de 4 meq/100 g
• Magnesio cambiable menos de 1 meq/100g
• Potasio cambiable entre 0,2 y 0,3 meq/100 g
• Desbalance entre cationes cambiables
• Déficit de fósforo a pesar de su contenido de fósforo total.
• Acidez de cambio de 3 a 30 meq/100 g

Si se dan estas condiciones se puede afirmar que el suelo es ácido y hay que adecuarlo a las condiciones óptimas.
Existe un índice que es el valor V% que indica la relación porcentual entre la suma de bases y la capacidad de intercambio catiónico según la fórmula:


V = T – S . 100

T


T: ( Ca++ , Mg++, Na+, K+, H+, NH4+, Al+3)

S:  (Ca++ , Mg++, Na+, K+)

V o PSB: Porcentaje de saturación de bases
Este valor se relaciona con el pH como se ve en la Tabla 31.

Tabla 31: Relación entre pH y V.

pH V
5,0 57
5,3 60
5,6 69
6,5 80
7,0 91

Para estabilizar el pH se usan enmiendas o correctores de acidez.

Correctores de acidez

Son las llamadas enmiendas calcáreas y las principales son: Carbonato de calcio(CO3 Ca), Carbonato de calcio y magnesio (CO3 Ca Mg) o dolomita, (OH)2 Calcio (cal), OCa, yeso (SO4 Ca). Estas enmiendas deben tener por lo menos 67% de poder de neutralización con respecto al CO3Ca puro. El objetivo de una enmienda calcárea es neutralizar los H+ que producen la acidez.
Existen varias formas de cálculo para establecer las dosis de las enmiendas.
En el ejemplo siguiente se detalla uno de los métodos de cálculo.

Datos requeridos:

• Densidad aparente (a) (Ton/m3)
• Superficie (1000 m²)
• Espesor del horizonte (m)
• Concentración de H+ (meq/100 g) de suelo

Si se tiene un suelo con:

• Densidad aparente (a): 1.1 Ton/m3
• Superficie: 1000 m2
• Espesor del horizonte: 0.1 m
• Concentración de H+ : 8.5 meq/100 g de suelo

Los pasos a seguir son:

1. Determinar el peso del suelo:

Peso del suelo = a . e . S = 1.1 Ton.m-3 . 1000 m2 = 110 Ton

Kg H+ /Ha = 8.5 meq/100 g . 110 Ton = 9,35

La neutralización de 1 kg de H+ se realiza con 28 kg de OCa. Entonces:

9,35 Kg H+ . 28 = 262 kg/Ha OCa para neutralizar 8,5 meq/100 g de H+

El poder neutralizante varía con el tipo de enmienda. Tomando como base 100 de poder neutralizante para el CO3Ca, en la Tabla 32 se muestra el valor neutralizante de las demás enmiendas.

Tabla 32: Valor neutralizante de enmiendas cálcicas

Enmienda Valor neutralizante
CO3 Ca 100
O Ca 179
(OH)2 Ca 136
(CO3)2 Ca Mg 109
Yeso 73
Existen formas empíricas que fueron experimentadas a campo.
En la Tabla 33 se dan los valores de estas experiencias. El objetivo del pH final 6,5.

Tabla 33: Kg/1000 m2 de dolomita para llegar a pH 6,5

pH inicial Kg/dolomita/1000 m2
4,5 – 4,8 600
4,9 – 5,2 450
5,3 – 5,6 350
5,7 – 6,0 250
6,1 – 6,4 15

Enyesado

Otro problema que puede detectar el análisis de suelo es el exceso de sodio o la tendencia que puede presentar un suelo para transformarse en sódico.
Un nivel de sodio aceptable es de 5% de la CIC. Para neutralizar el excedente, que puede ser perjudicial para el suelo, se utiliza como corrector el yeso (SO4Ca).
El uso continuo de yeso o en grandes cantidades pueden inducir a deficiencias de magnesio y potasio por el desplazamiento de estos en el complejo de cambio. Esto no ocurre siempre, y depende del tipo de suelo y la cantidad de yeso agregada. El sodio es desplazado en relación 2Na: 1Ca y la reacción es:

X - Na + SO4 Ca  X – Ca + SO4 Na2

El SO4 Na2 se elimina por lavado.
El cálculo para conocer las cantidades de yeso a incorporar son las siguientes:

Datos requeridos:
• PSI (%) Porcentaje de saturación de sodio.
• CIC (meq/100) de suelo
• Densidad aparente (a) Ton/m3
• Superficie ( m2)
• Espesor del horizonte: (0.1 m)
• Concentración de Na (meq/100 g)

El PSI se obtiene relacionando la concentración de Na (expresado en meq/100) con la CIC o T:

Na . 100 = PSI

CIC

Ejemplo:

• CIC : 20 meq/100 g de suelo
• PSI actual : 16 %
• PSI objetivo: 5 %
•  PSI: 16 – 5 = 11 %
• meq Na+ a = 2,2 meq/100 g
• Densidad aparente = 1,1 Ton/m3
• Superficie = 1000 m2
• Espesor del horizonte: 0.1 m
• Peso molecular del yeso = 86
• Peso de 1000 m2 = 1,1 Ton/m3 . 0,1 . 1000 m2 = 110 Ton




El sodio a desplazar es de 2,2 meq/100 g de suelo.
El yeso equilibra el sodio en relación 1:2. entonces los meq de yeso agregados son 1,1. Los kg de yeso en 1000 m2 son:

1,1 mq/100 yeso . 10 . 86 . 110 Ton/m2 = 104 kg/1000 m2 de yeso

También puede ocurrir que el pH que refleja el resultado del análisis sea alcalino. Para corregir esto se utiliza como corrector al azufre.
La reacción que se produce es:

2So + 3 O2 + 2H2O  2 SO4H2

Esta reacción ocurre por acción de bacterias del género Thiobacillus.
Existen algunas experiencias que muestran las cantidades necesarias de azufre para neutralizar la alcalinidad. En la Tabla 34 se detallan las cantidades de azufre necesarias para alcanzar un pH de 6,5.

Tabla 34: Cantidades aproximadas de azufre necesarias para alcanzar
un pH de 6,5.

Rango
de pH
actual Azufre (Kg/Ha)
Tipo de suelo
Arenoso Franco Arcilloso
8,5 – 6,5 2250 2800 3400
8,0 – 6,5 1350 1700 2250
7,5 – 6,5 550 900 1100
7,0 – 6,5 110 170 340
Fuente: Lorenz y Maynard, 1980

Existen también otros materiales acidificantes. En la Tabla 35 se detallan los mismos y su equivalente en azufre.

Tabla 35: Materiales acidificantes mas comunes en relación con el azufre

Material Fórmula química % de azufre Cantidad equivalente en azufre
Azufre Sº 99.9 100
Acido sulfúrico SO4 H2 32 306
Yeso SO4 Ca H2O 18.6 538
Sulfato de hierro SO4 Fe 7H2O 11.5 896
Fuente: Lorenz y Maynard, 1980

Salinidad

El análisis de suelos muestra también niveles de salinidad que pueden llegar a ser perjudiciales para las plantas.
El agua es el principal medio de transporte de las sales solubles del suelo y por ello puede utilizarse para remover o lavar el exceso de las mismas que perturben el normal desarrollo de los cultivos.
En caso de realizarse un lavado debe entregarse al suelo una cantidad superior a la requerida por el cultivo de modo que el exceso percole y arrastre a esas sales a sectores mas profundos del perfil, esto requiere una capacidad de drenaje del suelo (Prieto, Angueira, 1996).
Esa cantidad extra de riego se llama necesidad de lavado (NL) y esta en relación con el tipo de suelo, el clima y el cultivo a tratar.
Cuando se necesita eliminar las sales aportadas por el agua de riego, la ecuación es:





Ca . ET
R =
Cr - Ca

R: Drenaje profundo (mm)
Ca: Concentración de sales en el agua de riego (meq/l)
Cr: Concentración de sales en el agua de drenaje (meq/l)
ET: Evapotranspiración (mm)


Si se expresan las concentraciones de sales en conductividad eléctrica, y teniendo en cuenta que en el largo plazo la concentración del agua de drenaje debe ser igual a la de solución de suelo a capacidad de campo, y esta es 2 veces la conductividad del extracto de saturación (CEe), la expresión anterior queda:

CEa . ET
R =
2 CEe - CEa


A partir de esta fórmula se puede calcular la cantidad de agua de lavado para una condición dada de clima (ET), concentración de sales en el agua de riego y extracto de saturación del suelo. A través de la CEe se introduce la clase de cultivo y del rendimiento al que se aspira y que se muestra en la Tabla 36. Esta tabla establece las pérdidas posibles de rendimiento bajo la influencia de los distintos niveles de salinidad del agua de riego (CEa) y del extracto de saturación del suelo (CEs). (Prieto, Angueira, 1996).

Tabla 36: Tolerancia de los cultivos y rendimiento potencial bajo la influencia de distintos niveles de salinidad del agua de riego (CEa) y del extracto de saturación del suelo (CEs)

Porcentaje obtenible de rendimientos máximos potenciales
100 % 90 % 75 % 50 % 0 %
CEs CEa CEs CEa CEs CEa CEs CEa CEs CEa
Frutilla 1 0.7 1.3 0.9 1.8 1.2 2.5 1.7 4.0 2.7
Chaucha 1 0.7 1.5 1.0 2.3 1.5 3.6 2.4 6.3 4.2
Lechuga 1.3 0.9 2.1 1.4 3.2 2.1 5.1 3.4 9.0 6.0
Pimiento 1.5 1.0 2.2 1.5 3.3 2.2 5.1 3.4 8.6 5.8
Espinaca 2.0 1.3 3.3 2.2 5.3 3.5 8.6 5.7 15 10
Apio 1.8 1.2 3.4 2.3 5.8 3.9 9.9 6.6 18 12
Acelga 1.8 1.2 2.8 1.9 4.4 2.9 7.0 4.6 12 8.1
Remolacha 4.0 2.7 5.1 3.4 6.8 4.5 9.6 6.4 15 10
Tomate 2.5 1.7 3.5 2.3 5.0 3.4 7.6 5.0 13 8.4
Fuente: Ayers y Wescot 1985; Rhoades, Kandiata y Mashali, 1992; cit por Prieto, Angueira, 1996.

Por ejemplo un cultivo de tomate en invernáculo con una ET: 800 mm para tener el 100% del rendimiento es:

1.7 . 800
R = = 412 mm
(2 . 25) - 1.7

Este valor es muy alto pues no existen en invernáculo posibilidades de lavado por lluvias. y con el tipo de suelo con que se trabaja la eficiencia del riego seria muy baja. Por ello es conveniente en este tipo de suelos no lavar mas del 20% de este valor (~ 82 mm) y continuar periódicamente con esta práctica.
La relación entre el total de agua aportada y la de lavado se conoce como fracción de lavado (FL) y se expresa así:

Lámina de agua percolada en profundidad (R)
FL =
Lámina de agua percolada en superficie (Y)

En el largo plazo la salinidad acumulada en el suelo alcanza un equilibrio en función de la salinidad del agua de riego (CEa) y la FL.
Cuando mayor es la FL menor será la concentración de equilibrio pero mayor el gasto de agua y mayor capacidad de drenaje requerida (Prieto, Angueira; 1996)

CEa
FL =
CEd


CEa: Conductividad eléctrica del agua (dS/m)
CEd: Conductividad eléctrica del drenaje (dS/m)


CEd indica la salinidad del agua que drena en el perfil.

Ejemplo:
Si CEa = 1 dS/m
FL = 15%

CE a
FL =
CEd

CE a = 1 = 6,7 dS/m
CEd =
FL 0,15

Si se utiliza un agua de riego de CEa = 1 dS/m con una fracción de lavado de 15% se establecerá un equilibrio a largo plazo que implica que la CEa de drenaje sea 6,7 dS/m
La FL es mas eficiente en los primeros centímetros del perfil con el uso del riego por goteo el aumento de la precisión en la dosificación de fertilizantes, el seguimiento periódico de la CE y el uso de híbridos adecuados para este tipo de situaciones, la incidencia de la concentración de sales dependerá del manejo del suelo y el riego y la sensibilidad del cultivo con que se trabaja.

Reposición de materia orgánica

También en el análisis de suelo se mide el porcentaje de carbono total que existe en el suelo.
Este valor indica la proporción de carbono en diferentes estados que se presenta en el suelo. Da una idea del nivel de materia orgánica.
La materia orgánica fresca incorporada al suelo sufre varios procesos. En principio de produce la mineralización de la fracción menos estable, luego comienza una transformación mas importante hacia la construcción del humus (humificación) y parte de este humus a su vez se mineraliza dejando disponibles fracciones de nutrientes para ser absorbidos por los cultivos.
La capacidad de humificación de la materia orgánica incorporada la rige un coeficiente llamado isohúmico (K1) y varía con el material que se adicione. En la Tabla 37 se muestra algunos coeficientes K1.

Tabla 37: Coeficientes isohúmicos


Enmienda
K1 Materia Seca/ton
de abono fresco Kg de humus estable por tonelada de abono fresco
Estiércol de ave, 6 meses 0,5 20 100
Estiércol de ave, 2 meses 0,3 – 0,4 22 65 – 90
Compost 0,25 – 0,5 25 62,5 – 125
Fuente: Mendía, 1976.

La tasa de mineralización depende de varios factores (temperatura, pH, aireación, extracción de las plantas, etc) y varía para suelos cultivados al aire libre en 2% y para los de invernáculo 4% anual. El coeficiente que cuantifica la tasa de mineralización es el K2.
Es decir que por cada 100 kg de humus formado en un año de cultivo bajo cobertura se consumen 4 Kg.
Para establecer la tasa de reposición de materia orgánica en suelos de invernadero se realizan los siguientes cálculos.

Ejemplo: se quiere reponer las pérdidas anuales con un estiércol de ave de 6 meses.

Datos necesarios:
- Superficie: 1000 m2
- Materia orgánica : 3%
- Densidad aparente: 1,2 Ton/m3
- Profundidad del suelo: 0,12 m
- Coeficiente de humificación K1: 0,5
- Coeficiente de mineralización K2: 4%

Para calcular la reposición se procede así:

1 - Pérdidas anuales en 1000 m2 : S x % de materia orgánica x densidad aparente x profundidad x K2

Pérdidas anuales en 1000 m2 = 1000 m2 x 0,03 x 1,2 Ton/m3 x 0,12 m x 0,04 = 172,8 Kg

El estiércol de ave rinde en humus por tonelada de materia orgánica incorporada.

2 - Rendimiento/Ton: 1000 x MS/Ton x K1

Rendimiento/Ton: 1000 x 0,2 x 0,5 = 100 Kg = 10%

3 - Reposición Kg/1000 = Pérdidas anuales / rendimiento

Reposición: 172,8 /0,1 = 1728 kg/1000 m2

Para expresar la materia orgánica agregada al suelo en volumen se divide el peso por la densidad se tiene que:

P (Ton)
 =
V m3 con 20 % humedad

P 1,728
V = = = 4,3 - 5,8 m3/1000 m2
 0,3 – 0,4


Cálculos de aplicación de fertilizantes

Otros parámetros que muestra el análisis de suelo son los niveles de los diferentes nutrientes. Para calcular su reposición hay que considerar cómo está expresado ese nutriente (unidades), el nivel de referencia, la densidad aparente del suelo, la superficie a cultivar y el espesor del horizonte que se fertilizará.

Ejemplo 1: Nitrógeno

De acuerdo a la tabla 38 los niveles de nitrógeno se establecen así:

Tabla 38:

Nitrógeno (%) gr/Kg suelo Interpretación
< 0,100 1 Débilmente provisto
0,100 – 0,150 1 – 1,5 Algo provisto
0,150 – 0,200 1,5 – 2 Bien provisto
0,200 – 0,300 2 – 3 Muy bien provisto
> 0,300 > 3 Rico
Fuente: Cadahia López 1998.


Otra interpretación se encuentra en la Tabla 8 (pág. 33). Cualquiera sea la interpretación si se tiene un nivel inadecuado de Nt y se pretende alcanzar un valor de 0,20%, los pasos a seguir son los siguientes:

Suponiendo que el resultado del análisis presente un valor de 0,150 % de Nt y se quiere alcanzar el 0,200, se procede así:

Diferencia entre actual e ideal:

0,200% - 0,150% = 0,050% = 0,5 g/kg de suelo = 0,5 kg/Ton de suelo

Peso de 1000 m2 de suelo =  . e . superficie
= 1,2 Ton/m3 x 0,12 m x 1000 m2 = 144 Ton

Total de Nt a incorporar: 0,5 kg/Ton x 144 Ton = 72 Kg. Nt

Si se tiene como fertilizante:

NO3 NH4 con 34 % de Nt, se incorporan: 211 Kg.

Urea con 46 % de Nt, se incorporan: 156 Kg.


Ejemplo 2: Fósforo

El fósforo se expresa en partes por millón (ppm) es decir mg/kg de suelos y en fósforo elemento.
Los fertilizantes normalmente se muestran en P2O5. Si el resultado del análisis muestra un nivel de P de 25 ppm por Bray y Kurtz y se pretende llegar a 50 ppm, se procede así:

- 25 ppm de P = 25 mg/kg = 25 g P/Ton de suelo

- 50 ppm de P = 50 mg/kg = 50 g P/Ton de suelo

La diferencia es 50 – 25 = 25 g P/Ton de suelo

Peso del suelo 1000 m2 para 1,2 de  y 0,12 m de profundidad es 144 Ton

P a incorporar en 1000 m2 : 0,025 kg/Ton . 144 Ton = 3,6 Kg P

Para pasar de P a P2O5 se multiplica por 2,29.

3,6 kg P . 2,29 = 8,24 kg

Si se tiene superfosfato triple 46% de riqueza en P2O5 se calcula así:

46 g P2o5




En Superfosfato triple: 17,9 Kg



Ejemplo 3: Potasio, Calcio, Magnesio

El potasio, calcio y magnesio normalmente en los análisis se presentan en meq/100 g de suelo. En las Tablas 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19 y 20, se encuentran los rangos de estos cationes.
Para pasar de meq/100 a g/Ton de suelo se procede así:

Cat+ (meq/100g) . 10 . Pe = mg/kg = g/Ton

Ca++ (meq/100g) . 10 . 20,02 = g/Ton

Mg++ (meq/100g) . 10 . 12,4 = g/Ton

K+ (meq/100g) . 10 . 39,1 = g/Ton

Tomando como ejemplo al potasio se pretende aumentar de 0,31 meq/100 a 0,41 meq/100.
Para pasar de 0,31 a 0,41 se necesitan incrementar 0,10 meq/100 g de suelo

Kg K+/Ton de suelo = 0,10 . 10 . 39,1 = 39,1 mg/kg

Kg K+/Ton de suelo = 39,1 mg/kg = 39,1 g/Ton

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64

Peso del suelo 1000 m2 = 144 Ton

Kg K+/1000 m2 de suelo: 39,1 g/Ton . 144 Ton =

Kg K/1000 m2 de suelo: 0,0391 kg/Ton . 144 Ton = 5,6 Kg K+

Como el grado de los fertilizantes se toma normalmente en K2O, para pasar de K a K2O se multiplica por 1,2.

Entonces 5,6 K+/1000 m2 . 1,2 = 6,74 Kg de K+

Si se tiene como fertilizante:

- SO4 K2 (52 % de K2O), se incorpora: 13 Kg/1000 m2

- Cl2 K (60 % de K2O), se incorpora: 11,2 Kg/1000 m2




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A N E X O II























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Cuadro 1: Calculo de RAS ajustado. Valores correspondientes a las relaciones de cationes Ca, Mg y Na y de CO3H- y CO3=



Suma de concentración
(meq/l)
(pK’2 – pK’c)
p(Ca + Mg)
p (Alk)
0.05 2 4.6 4.3
0.1 2 4.3 4
0.15 2 4.1 3.8
0.2 2 4 3.7
0.25 2 3.9 3.6
0.3 2 3.8 3.5
0.4 2 3.7 3.4
0.5 2.1 3.6 3.3
0.75 2.1 3.4 3.1
1 2.1 3.3 3
1.25 2.1 3.2 2.9
1.5 2.1 3.1 2.8
2 2.2 3 2.7
2.5 2.2 2.9 2.6
3 2.2 2.8 2.5
4 2.2 2.3 2.4
5 2.2 2.6 2.3
6 2.2 2.5 2.2
8 2.3 2.4 2.1
10 2.3 2.3 2
12.5 2.3 2.2 1.9
15 2.3 2.1 1.8
20 2.4 1.8 1.5
30 2.4 1.8 1.5
50 2.5 1.6 1.3
60 2.5 1.4 1.1
Fuente: Ayers y Westcot, 1976.










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Cuadro 2: Calculo del RAS ajustado teniendo en cuenta la relación de H CO3/Ca


SALINIDAD DEL AGUA DE RIEGO (a) ( dS/m )
0.1 0.2 0.3 0.5 0.7 0 1.5 2 3 4 6 8

Relación HCO3/Ca 0.05 13.2 13.61 13.92 14.4 14.79 15.26 15.91 16.43 17.28 17.97 19.07 19.94
0.1 8.31 8.57 8.77 9.07 9.31 9.62 10.02 10.35 10.89 11.32 12.01 12.56
0.15 6.34 6.54 6.69 6.92 7.11 7.34 7.65 7.9 8.31 8.64 9.17 9.58
0.2 5.24 5.4 5.52 5.71 5.87 6.06 6.31 6.52 6.86 7.13 7.57 7.91

0.25 4.51 4.65 4.76 4.92 5.06 5.22 5.44 5.62 5.91 6.15 6.52 6.82
0.3 4 4.12 4.21 4.36 4.48 4.62 4.82 4.98 5.24 5.44 5.77 6.04
0.35 3.61 3.72 3.8 3.94 4.04 4.17 4.35 4.49 4.72 4.91 5.21 5.45
0.4 3.3 3.4 3.48 3.6 3.7 3.82 3.98 4.11 4.32 4.49 4.77 4.98

0.45 3.05 3.14 3.22 3.33 3.42 3.53 3.68 3.8 4 4.15 4.41 4.61
0.5 2.84 2.93 3 3.1 3.19 3.29 3.43 3.54 3.72 3.87 4.11 4.3
0.75 2.17 2.24 2.29 2.37 2.43 2.51 2.62 2.7 2.84 2.95 3.14 3.28
1 1.79 1.85 1.89 1.96 2.01 2.09 2.16 2.23 2.35 2.44 2.59 2.71

1.25 1.54 1.59 1.63 1.68 1.73 1.78 1.86 1.92 2.02 2.1 2.23 2.33
1.5 1.37 1.41 1.44 1.49 1.53 1.58 1.65 1.7 1.79 1.86 1.97 2.07
1.75 1.23 1.27 1.3 1.35 1.38 1.43 1.49 1.54 1.62 1.68 1.78 1.86
2 1.13 1.16 1.19 1.23 1.26 1.31 1.36 1.4 1.48 1.54 1.63 1.7

2.25 1.04 1.08 1.1 1.14 1.17 1.21 1.26 1.3 1.37 1.42 1.51 1.58
2.5 0.97 1 1.02 1.06 1.09 1.12 1.17 1.21 1.27 1.32 1.4 1.47
3 0.85 0.89 0.91 0.94 0.96 1 1.04 1.07 1.13 1.17 1.24 1.3
3.5 0.78 0.8 0.82 0.85 0.87 0.9 0.94 0.97 1.02 1.06 1.12 1.17

4 0.71 0.73 0.75 0.78 0.8 0.82 0.86 0.88 0.93 0.97 1.03 1.07
4.5 0.66 0.68 0.69 0.72 0.74 0.76 0.79 0.82 0.86 0.9 0.95 0.99
5 0.61 0.63 0.65 0.67 0.69 0.71 0.74 0.76 0.8 0.83 0.88 0.93
7 0.49 0.5 0.52 0.53 0.55 0.57 0.59 0.61 0.64 0.67 0.71 0.74

10 0.39 0.4 0.41 0.42 0.43 0.45 0.47 0.48 0.51 0.53 0.56 0.58
20 0.24 0.25 0.26 0.26 0.27 0.28 0.29 0.3 0.32 0.33 0.35 0.37
30 0.18 0.19 0.2 0.2 0.21 0.21 0.22 0.23 0.24 0.25 0.27 0.28

NOTA; Esta tabla pertenece a Ayers y Westcot, 1985.






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68


Cuadro 3: Clasificación del agua

RAS aj CE


Clasificación de las aguas por su salinidad

C1: Agua con baja salinidad. Apta para riego.

C2: Agua con salinidad media. Apta para riego. En algunos
casos se deben usar cultivos tolerantes.

C3: Agua alta. Se puede usar en suelos con buen drenaje,
altos volúmenes de agua y cultivos tolerantes.

C4: Agua con salinidad muy alta. En algunos casos no
apta para riego. Solo se debe usar en suelos con buen
drenaje

C5: Agua con salinidad excesiva. Sólo puede utilizarse en
contadas ocasiones.

C6: Agua con salinidad excesiva. No apta para riego.



Clasificación de las aguas por su sodicidad

S1: Agua con bajo contenido de sodio. Apta para riego en
La mayoría de los casos. Pueden presentarse
problemas en cultivos sensibles.

S2: Agua con contenido medio de sodio. Con cierto peligro
de acumulación en suelos poco permeables.

S3: Agua con alto contenido de sodio y gran peligro de
acumulación. Se aconseja agregar yeso y materia
orgánica.

S4: Agua con muy alto contenido de sodio. No es
aconsejable para riego.

C 1 S1 < 10 < 250
C 1 S2 10 – 18 < 250
C 1 S3 18 – 26 < 250
C 1 S4 > 26 < 250

C 2 S1 < 10 250 – 750
C 2 S2 10 – 18 250 – 750
C 2 S3 18 – 26 250 – 750
C 2 S4 > 26 250 – 750

C 3 S1 < 10 750 – 2250
C 3 S2 10 – 18 750 – 2250
C 3 S3 18 – 26 750 – 2250
C 3 S4 > 26 750 – 2250

C 4 S1 < 10 2250 - 4000
C 4 S2 10 – 18 2250 - 4000
C 4 S3 18 – 26 2250 - 4000
C 4 S4 > 26 2250 - 4000

C 5 S1 < 10 4000 - 6000
C 5 S2 10 – 18 4000 - 6000
C 5 S3 18 – 26 4000 - 6000
C 5 S4 > 26 4000 - 6000

C 6 S1 < 10 < 6000
C 6 S2 10 – 18 < 6000
C 6 S3 18 – 26 < 6000
C 6 S4 > 26 < 6000

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Valoración de la Calidad en Tomate
Ing. Agr. Carlos Pineda Ing. Agr. Oscar Martínez Quintana
INTA - AER Gran Buenos Aires

Este trabajo resume la “percepción”de los distintos actores de la Cadena Tomate en fresco (Productores, Mayoristas y Consumidores), sobre los atributos de “calidad” para dicho producto. La generación de tecnologías apropiadas para lograr una Producción de tomate en fresco diferenciado, con el objeto de acceder a segmentos exigentes del mercado interno y externo, es una prioridad en los planes de trabajo del INTA. En este sentido se enmarca el presente estudio, con el aporte metodológico del Ctifl (Centro Técnico Interprofesional de Frutas y Legumbres) de Francia, con quien el INTA viene desarrollando un convenio de colaboración hace varios años.



Relevamiento de la cadena de tomate
Metodología: Entrevistas personales con encuestas semiabiertas


En el grafico anterior, se resume la Cadena de Tomate en fresco sintetizando los dos canales comerciales mas importantes para las producciones del cinturón verde del Gran Buenos Aires. También se marca el número de encuestas realizadas a cada “eslabón” del circuito comercial. El Universo a relevar, se segmenta considerando que cada uno de los estratos de la cadena tendrían una visión o percepción diferente sobre el tema de “Calidad”. Los grupos encuestados, representan los dos circuitos mas importantes, como ya lo comentamos. El primero (Tradicional) lo conforman Productores que comercializan en el Mercado Central de Buenos Aires mediante Consignatarios y el destino final son verdulerías que se abastecen en dicho mercado. Los barrios donde se ubican las verdulerías seleccionadas en Capital Federal son Palermo, Almagro y Mataderos segmentados por nivel de ingreso medio de los habitantes y valor en $/m2 del impuesto inmobiliario promedio, reflejando 3 situaciones económicas diferentes. El segundo canal, (Supermercados), se compone de Productores que comercializan a la Gran Distribución (Hiper-Supermercados) por intermedio de Distribuidores especializados. Aquí se seleccionaron sucursales de 2 Hipermercados y 1 Supermercado de proximidad, correspondientes a los 3 barrios citados anteriormente para verdulerías para relevar a los Consumidores de manera de no agregar variabilidad por “barrios”distintos a la hora de comparar.

Las encuestas, se focalizaron en relevar las características de “calidad” que se priorizan para producir, comprar, vender o consumir, según el caso. También a excepción de los Consumidores, se indagó sobre la Calidad percibida por ese “Actor’ y la demandada por el eslabón siguiente. Ej. Para el Productor incluyó Principales Destinos de venta, Características del Tomate que prioriza al producir y Características que priorizan sus compradores. Para los Consignatario del MCBA y Distribuidores de Supermercados: los Principales Proveedores, las características del Tomate que prioriza al comprar y Características que priorizan sus compradores. Finalmente para Consumidores se incluyó Sexo, Edad, Tipo de tomate que conoce, Cuál prefiere, Cuál compra con mayor frecuencia y Características del Tomate que prioriza al comprar. En ninguno de los casos, se “forzó” la respuesta dando opciones cerradas sobre los atributos de calidad.

Resultados

Para la venta Tradicional, se puede observar en el diagrama siguiente, como se priorizan los atributos de “Calidad” según sea el eslabón de la cadena. Para los Productores, Consignatarios y Verdulerías el principal componente de la calidad valorado es la Firmeza, representando un atributo importante debido a las perdidas que se producen en un canal donde no existe la cadena de frío; en cambio para el Consumidor el Color, como prioritario, es un reflejo del estado de madurez de la fruta que es muy apreciado. En el caso de los Productores aparecen variables como el rendimiento y las Resistencias a Enfermedades que le son propias. Aspecto, Forma, Color y Sabor, son variables que crecen en importancia a medida que nos acercamos al Consumidor, inversamente el Tamaño es una característica que decrece en importancia relativa desde los Productores hacia el Consumidor.
Finalmente, para el Consumidor que se abastece en Verdulerías el tipo de Tomate preferido es el Redondo.


COMPOSTAJE

1. ¿QUÉ ES EL COMPOSTAJE?
El compostaje es el proceso biológico aeróbico, mediante el cual los microorganismos actúan sobre la materia rápidamente biodegradable (restos de cosecha, excrementos de animales y residuos urbanos), permitiendo obtener "compost", abono excelente para la agricultura.
El compost o mantillo se puede definir como el resultado de un proceso de humificación de la materia orgánica, bajo condiciones controladas y en ausencia de suelo.
El compost es un nutriente para el suelo que mejora la estructura y ayuda a la absorción de agua y nutrientes por parte de las plantas.
2. PROPIEDADES DEL COMPOST.
• Mejora las propiedades físicas del suelo. La materia orgánica favorece la estabilidad de la estructura de los agregados del suelo agrícola, reduce la densidad aparente, aumenta la porosidad y permeabilidad, y aumenta su capacidad de retención de agua en el suelo. Se obtienen suelos más esponjosos y con mayor retención de agua.
• Mejora las propiedades químicas del suelo. Aumenta el contenido en macronutrientes nitrógeno, fósforo, potasio, y micronutrientes, la capacidad de intercambio catiónico (C.I.C.) y es fuente y almacén de nutrientes para los cultivos.
• Mejora la actividad biológica del suelo. Actúa como soporte y alimento de los microorganismos ya que viven a expensas del humus y contribuyen a su mineralización.
• La población microbiana es un indicador de la fertilidad del suelo.
3. LAS MATERIAS PRIMAS DEL COMPOST.
Para la elaboración del compost se puede emplear cualquier materia orgánica, con la condición de que no se encuentre contaminada. Generalmente estas materias primas proceden de:
• Restos de cosechas. Pueden emplearse para hacer compost o como acolchado. Los restos vegetales jóvenes como hojas, frutos, tubérculos, etc son ricos en nitrógeno y pobres en carbono. Los restos vegetales más adultos como troncos, ramas, tallos, etc son menos ricos en nitrógeno.
• Abonos verdes, restos de césped, malezas, etc.
• Las ramas de poda. Es preciso triturarlas antes de su incorporación al compost, ya que con trozos grandes el tiempo de descomposición se alarga.
• Hojas. Pueden tardar de 6 meses a dos años en descomponerse, por lo que se recomienda mezclarlas en pequeñas cantidades con otros materiales.
• Restos urbanos. Se refiere a todos aquellos restos orgánicos como pueden ser restos de fruta y hortalizas, restos de animales de mataderos, etc.
• Estiércol animal. Destaca el estiércol de vaca, aunque otros de gran interés son estiércoles de caballo, aves, conejos y oveja.
• Complementos minerales. Son necesarios para corregir las carencias de ciertas tierras. Destacan las enmiendas calizas y magnésicas, los fosfatos naturales, las rocas ricas en potasio y oligoelementos y las rocas silíceas trituradas en polvo.
• Algas. También pueden emplearse numerosas especies de algas marinas, ricas en agentes antibacterianos y antifúngicos y fertilizantes para la fabricación de compost.





4. FACTORES QUE CONDICIONAN EL PROCESO DE COMPOSTAJE
El proceso de compostaje se basa en la actividad de microorganismos que viven en el entorno, ya que son los responsables de la descomposición de la materia orgánica. Para que estos microorganismos puedan vivir y desarrollar la actividad descomponedora se necesitan unas condiciones óptimas de temperatura, humedad y oxigenación. Son muchos y muy complejos los factores que intervienen en el proceso biológico del compostaje, estando a su vez influenciados por las condiciones ambientales, tipo de residuo a tratar y técnica de compostaje empleada. Los factores más importantes son:
• Temperatura. Se consideran óptimas las temperaturas del intervalo 35-55 ºC para conseguir la eliminación de patógenos, parásitos y semillas de malezas. A temperaturas muy altas, muchos microorganismos interesantes para el proceso mueren y otros no actúan al estar esporados.
• Humedad. En el proceso de compostaje es importante que la humedad alcance unos niveles óptimos del 40-60 %. Si el contenido en humedad es mayor, el agua ocupará todos los poros y por lo tanto el proceso se volvería anaeróbico, es decir se produciría una putrefacción de la materia orgánica. Si la humedad es excesivamente baja se disminuye la actividad de los microorganismos y el proceso es más lento. El contenido de humedad dependerá de las materias primas empleadas. Para materiales fibrosos o residuos forestales gruesos la humedad máxima permisible es del 75-85 % mientras que para material vegetal fresco, ésta oscila entre 50-60%.
• pH. Influye en el proceso debido a su acción sobre microorganismos. En general los hongos toleran un margen de pH entre 5-8, mientras que las bacterias tienen menor capacidad de tolerancia (pH = 6-7,5 )
• Oxígeno. El compostaje es un proceso aeróbico, por lo que la presencia de oxígeno es esencial. La concentración de oxígeno dependerá del tipo de material, textura, humedad, frecuencia de volteo y de la presencia o ausencia de aireación forzada.
• Relación C/N equilibrada. El carbono y el nitrógeno son los dos constituyentes básicos de la materia orgánica. Por ello para obtener un compost de buena calidad es importante que exista una relación equilibrada entre ambos elementos. Teóricamente una relación C/N de 25-35 es la adecuada, pero esta variará en función de las materias primas que conforman el compost. Si la relación C/N es muy elevada, disminuye la actividad biológica. Una relación C/N muy baja no afecta al proceso de compostaje, perdiendo el exceso de nitrógeno en forma de amoniaco. Es importante realizar una mezcla adecuada de los distintos residuos con diferentes relaciones C/N para obtener un compost equilibrado.
Los materiales orgánicos ricos en carbono y pobres en nitrógeno son la paja, el heno seco, las hojas, las ramas, la turba y el aserrín.
Los pobres en carbono y ricos en nitrógeno son los vegetales jóvenes, las deyecciones animales y los residuos de matadero.
• Población microbiana. El compostaje es un proceso aeróbico de descomposición de la materia orgánica, llevado a cabo por una amplia gama de poblaciones de bacterias, hongos y actinomicetes.
5. EL PROCESO DE COMPOSTAJE.
El proceso de compostaje puede dividirse en cuatro períodos, atendiendo a la evolución de la temperatura:
• Mesolítico. La masa vegetal está a temperatura ambiente y los microorganismos mesófilos se multiplican rápidamente. Como consecuencia de la actividad metabólica la temperatura se eleva y se producen ácidos orgánicos que hacen bajar el pH.
• Termofílico. Cuando se alcanza una temperatura de 40 ºC, los microorganismos termófilos actúan transformando el nitrógeno en amoníaco y el pH del medio se hace alcalino.
• A los 60 ºC estos hongos termófilos desaparecen y aparecen las bacterias esporígenas y actinomicetos. Estos microorganismos son los encargados de descomponer las ceras, proteínas y hemicelulosas.
• De enfriamiento. Cuando la temperatura es menor de 60 ºC, reaparecen los hongos termófilos que reinvaden el mantillo y descomponen la celulosa. Al bajar de 40 ºC los mesófilos también reinician su actividad y el pH del medio desciende ligeramente.
• De maduración. Es un periodo que requiere meses a temperatura ambiente, durante los cuales se producen reacciones secundarias de condensación y polimerización del humus.
6. FABRICACIÓN DE COMPOST.
6.1. COMPOSTAJE EN MONTÓN.
Es la técnica más conocida y se basa en la construcción de un montón formado por las diferentes materias primas, y en el que es importante:
A) Realizar una mezcla correcta.
Los materiales deben estar bien mezclados y homogeneizados, por lo que se recomienda una trituración previa de los restos de cosecha leñosos, ya que la rapidez de formación del compost es inversamente proporcional al tamaño de los materiales. Cuando los restos son demasiado grandes se corre el peligro de una aireación y desecación excesiva del montón lo que perjudica el proceso de compostaje.
Es importante que la relación C/N esté equilibrada, ya que una relación elevada retrasa la velocidad de humificación y un exceso de N ocasiona fermentaciones no deseables. La mezcla debe ser rica en celulosa, lignina (restos de poda, pajas y hojas muertas) y en azúcares (materia fresca, restos de hortalizas y orujos de frutas). El nitrógeno será aportado por el estiércol, el purín, las leguminosas verdes y los restos de animales de mataderos. Mezclaremos de manera tan homogénea como sea posibles materiales pobres y ricos en nitrógeno, y materiales secos y húmedos.
B) Formar el montón con las proporciones convenientes.
El montón debe tener el suficiente volumen para conseguir un adecuado equilibrio entre humedad y aireación y deber estar en contacto directo con el suelo. Para ello se intercalarán entre los materiales vegetales algunas capas de suelo fértil.
La ubicación del montón dependerá de las condiciones climáticas de cada lugar y del momento del año en que se elabore. En climas fríos y húmedos conviene situarlo al sol y al abrigo del viento, protegiéndolo de la lluvia con una lámina de plástico o similar que permita la oxigenación. En zonas más calurosas conviene situarlo a la sombra durante los meses de verano.
Se recomienda la construcción de montones alargados, de sección triangular o trapezoidal, con una altura de 1,5 metros, con una anchura de base no superior a su altura. Es importante intercalar cada 20-30 cm de altura una fina capa de 2-3 cm de espesor de compost maduro o de estiércol para la facilitar la colonización del montón por parte de los microorganismos.
C) Manejo adecuado del montón.
Una vez formado el montón es importante realizar un manejo adecuado del mismo, ya que de él dependerá la calidad final del compost. El montón debe airearse frecuentemente para favorecer la actividad de la oxidasa por parte de los microorganismos descomponedores. El volteo de la pila es la forma más rápida y económica de garantizar la presencia de oxígeno en el proceso de compostaje, además de homogeneizar la mezcla e intentar que todas las zonas de la pila tengan una temperatura uniforme. La humedad debe mantenerse entre el 40 y 60%.
Si el montón está muy apelmazado, tiene demasiada agua o la mezcla no es la adecuada se pueden producir fermentaciones indeseables que dan lugar a sustancias tóxicas para las plantas. En general, un mantillo bien elaborado tiene un olor característico.

El manejo del montón dependerá de la estación del año, del clima y de las condiciones del lugar. Normalmente se voltea cuando han transcurrido entre 4 y 8 semanas, repitiendo la operación dos o tres veces cada 15 días. Así, transcurridos unos 2-3 meses obtendremos un compost joven pero que puede emplearse semienterrado.
6.2. COMPOSTAJE EN SILOS.
Se emplea en la fabricación de compost poco voluminosos. Los materiales se introducen en un silo vertical de unos 2 o 3 metros de altura, redondo o cuadrado, cuyos lados están calados para permitir la aireación. El silo se carga por la parte superior y el compost ya elaborado de descarga por una abertura que existe debajo del silo. Si la cantidad de material es pequeña, el silo puede funcionar de forma continua: se retira el compost maduro a la vez que se recarga el silo por la parte superior.
6.3. COMPOSTAJE EN SUPERFICIE.
Consiste en esparcir sobre el terreno una delgada capa de material orgánico finamente dividido, dejándolo descomponerse y penetrar poco a poco en el suelo. Este material sufre una descomposición aerobia y asegura la cobertura y protección del suelo, sin embargo las pérdidas de N son mayores, pero son compensadas por la fijación de nitrógeno atmosférico.
7. TIPOS DE COMPOST.
El compost se clasifica atendiendo al origen de sus materias primas, así se distinguen los siguientes tipos:
• De maleza. El material empleado es vegetación de sotobosque, arbustos, etc., excepto coníferas, cardos y ortigas. El material obtenido se utiliza generalmente como cobertura sobre la superficie del suelo (acolchado o “mulching”).
• De maleza y restos de vegetación. Similar al anterior, pero al que se le añaden restos de vegetación muertos, evitando restos de especies resinosas. Es un compost de cobertura.
• De material vegetal con estiércol. Procede de restos de vegetales, malezas, plantas aromáticas y estiércol. Este tipo de compost se incorpora al suelo en barbecho, dejándolo madurar sobre el suelo durante varios días antes de incorporarlo mediante una labor.
8. APLICACIONES DEL COMPOST.
Según la época en la que se aporta a la tierra y el cultivo, pueden encontrase dos tipos de compost:
• Compost maduro. Es aquel que está muy descompuesto y puede utilizarse para cualquier tipo de cultivo pero para cantidades iguales tiene un valor fertilizante menos elevado que el compost joven. Se emplea en aquellos cultivos que no soportan materia orgánica fresca o poco descompuesta y como cobertura en los semilleros.
• Compost joven. Está poco descompuesto y se emplea en el abonado de plantas que soportan bien este tipo de compost (papa, maíz, tomate, pepino o calabaza).
La elaboración de mantillo o compost está indicada en los casos en que la transformación de restos de cosechas en el mismo lugar es complicada, debido a que:
• Existe una cantidad muy elevada de restos de la cosecha anterior, que dificultan la implantación del cultivo siguiente.
• Se trata muchas veces de residuos muy celulósicos, con una relación C/N alta, lo que se traduce en un bloqueo provisional del nitrógeno del suelo.
• Se trata de suelos con escasa actividad biológica y en los que el proceso de humificación va a resultar lento.

































































En el canal de abastecimiento de Supermercados, a diferencia del anterior, se prioriza el Tamaño, para los Consignatarios y Supermercadistas, debido a que descuentan que el tipo de Tomate comercializado principalmente es Larga Vida, por lo tanto la preocupación fundamental es el calibre de fruta. El Consumidor también como en el caso de las Verdulerías prefiere el Color, como sinónimo de estado de madurez a la hora de priorizar.
También aquí para el Consumidor el principal tipo de Tomate elegido es el Redondo.

Listado de plaguicidas permitidos para productos fruti-hortícolas según Resolución 256/2003 (Anexo I) “Tolerancias ó Limites máximo de residuos de plaguicidas en productos y subproductos agropecuarios”


ACELGA

PRINCIPIO ACTIVO USO Acelga
AZOXISTROBINA Funguicida 10
CARBARIL Insecticida 3
CLORIDAZON Herbicida 0,1
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,5
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,05
MANCOZEB Funguicida 3
ZINEB Funguicida 3
KASUGAMICINA Funguicida 0,04
LENACIL Herbicida 0,1
METIDATÍON Insecticida 0,1
SETOXIDIM Herbicida 1


ACHICORIA

PRINCIPIO ACTIVO USO Achicoria
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,05
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


AJO

PRINCIPIO ACTIVO USO Ajo
ALDICARB Insec.-Acaric.-Nematicida 0,01
BROMOXINIL Herbicida 0,05
CARBENDAZIM Funguicida 1
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,1
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
CLOROMECUATO Fitorregulador 0,05
CLOROTALONIL Funguicida 0,1
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,05
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,05
MANCOZEB Funguicida 0,5
ZINEB Funguicida 0,5
ZIRAM Funguicida 0,5
DIURON Herbicida 0,2
ETOPROP Nematicida-Insecticida 0,02
FOLPET Funguicida 2
FOSTIAZATE Nematicida 0,005
HIDRAZIDA MALEICA Fitorregulador 15
LINURON Herbicida 0,1
MEPIQUAT CLORURO Fitorregulador 0,05
METALAXIL-M Funguicida 0,2
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIOCARB/METILMERCAPTURON. Insecticida-molusquicida 0,05
METOLACLORO Herbicida 0,05
OXADIAZON Herbicida 0,02
OXIFLUORFEN Herbicida 0,05
PENDIMETALIN Herbicida 0,05
PROCLORAZ Funguicida 0,05
PROMETRINA Herbicida 0,1
SETOXIDIM Herbicida 0,5
TIABENDAZON Funguicida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


ALCAUCIL


PRINCIPIO ACTIVO USO Alcaucil
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,05
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,05
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 1
ENDOSULFAN Insecticida 1
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
METIDATÍON Insecticida 0,05
METOLACLORO Herbicida 0,05
PROCIMIDONE Funguicida 2
PROMETRINA Herbicida 0,2
SIMAZINA Herbicida 0,1

ANANA

PRINCIPIO ACTIVO USO Ananá
CARBENDAZIM Funguicida 0,5


APIO


PRINCIPIO ACTIVO USO Apio
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,05
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
AZOXISTROBINA Funguicida 0,5
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 0,2
CARTAP Insecticida 0,2
CLOROTALONIL Funguicida 5
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
MANCOZEB Funguicida 3
PROPINEB Funguicida 3
TIRAM Funguicida 3
ZINEB Funguicida 3
ZIRAM Funguicida 3
FLUOROCLORIDONA Herbicida 0,1
FOLPET Funguicida 10
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
HEXITIAZOX Acaricida 0,5
KASUGAMICINA Funguicida 0,04
LINURON Herbicida 0,2
METIL TIOFANATO Funguicida 0,2
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
PIRIDAFENTION Insecticida 0,05
PROMETRINA Herbicida 0,1
SETOXIDIM Herbicida 1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


ARANDANO


PRINCIPIO ACTIVO USO Arandano
SETOXIDIM Herbicida 2


ARVEJA

PRINCIPIO ACTIVO USO Arveja
ACEFATO Insecticida(Curasemilla) 0,5
AZOXISTROBINA Funguicida 0,01
BENTAZON Herbicida 0,1
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 1
CIFLUTRIN Insecticida-Fitoterápico 0,1
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,05
CLOROTALONIL Funguicida 0,2
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
DIQUAT DIBROMURO Herbicida 0,2
MANCOZEB Funguicida 0,5
ZINEB Funguicida 0,5
ZIRAM Funguicida 0,5
ENDOSULFAN Insecticida 0,5
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
FENVALERATO Insecticida 1
FLUOROCLORIDONA Herbicida 0,1
LINURON Herbicida 0,1
M.C.P.A. Herbicida 0,1
METOLACLORO Herbicida 0,05
METOMIL Insecticida 0,1
METRIBUZIN Herbicida 0,1
PARAQUAT Herbicida 0,1
PENDIMETALIN Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 0,1
PIRIMICARB Insecticida 0,5
PROMETRINA Herbicida 0,1
SETOXIDIM Herbicida 0,5
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


BANANA


PRINCIPIO ACTIVO USO Banana
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
AMETRINA Herbicida 0,25
CARBENDAZIM Funguicida 1/02
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,1
CLOROTALONIL Funguicida P:0,2
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,1/P:0,01
DIURON Herbicida 0,1
ETOPROP Nematicida-Insecticida 0,02
FENAMIFOS Nematicida 0,1
LINURON Herbicida 0,2
PARAQUAT Herbicida 0,05
PROPICONAZOLE Funguicida 0,1
TIABENDAZON Funguicida C: 3/0,4


BATATA

PRINCIPIO ACTIVO USO Batata
ALDICARB Insec.-Acaric.-Nematicida 0,01
CAPTAN Funguicida 10
CARBARIL Insecticida 0,2
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,05
ENDOSULFAN Insecticida 0,2
ETOPROP Nematicida-Insecticida 0,02
FENOXAPROP ETIL Herbicida 0,05
FLUAZIFOP-P-BUTIL Herbicida 0,1
GLIFOSATO Herbicida 0,1
LINURON Herbicida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,05
METOLACLORO Herbicida 0,05
METRIBUZIN Herbicida 0,1
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,2
SETOXIDIM Herbicida 0,5



BERENJENA

PRINCIPIO ACTIVO LMR en BERENJENA
CAPTAN 15,00
CARBENDAZIM 0,50
CLOROTALONIL 1,00
DELTAMETRINA 0,10
DICOFOL 0,50
ENDOSULFAN 1,00
HEXITIAZOX 0,10
IMIDACLOPRID 0,10
PIRIDAFENTION 0,05
PIRIMICARB 0,50
PROCIMIDONE 2,00
SETOXIDIM 1,00
ZINEB 3,00


BERENJENA


PRINCIPIO ACTIVO USO PPM
CAPTAN Funguicida 15
CARBENDAZIM Funguicida 0.5
CLOROTALONIL Funguicida 1
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
DICOFOL Acaricida 0,5
ZINEB Funguicida 3
ENDOSULFAN Insecticida 1
HEXITIAZOX Acaricida 0.1
IMIDACLOPRID Insecticida 0.1
METOLACLORO Herbicida 0.05
PIRIDAFENTION Insecticida 0.05
PIRIMICARB Insecticida 0.5
PROCIMIDONE Funguicida 2
SETOXIDIM Herbicida 1


BERRO

PRINCIPIO ACTIVO USO Berro
ENDOSULFAN Insecticida 1


BRÓCOLI

PRINCIPIO ACTIVO LMR en BROCOLI
CLOROTALONIL 5,00
DIAZINON 0.05
ENDOSULFAN 1,00
FENITROTION 0,50
METOMIL 0,20
SETOXIDIM 2,00
TRIFLURALINA 0,05


REPOLLITO DE BRUSELAS

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 1
CLOROTALONIL Funguicida 5
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
METOMIL Insecticida 0,2
SETOXIDIM Herbicida 2
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


CEBOLLA

PRINCIPIO ACTIVO LMR en Cebolla
ALDICARB 0,10
BENTAZON 0,05
BROMOXINIL 0,05
CAPTAN 15,00
CARBENDAZIM 1,00
CLOROTALONIL 0,10
CLORPIRIFOS ETIL 0,05
DIAZINON 0.05
DIMETOATO 0,05
DIURON 0,20
FENAMIFOS 0,20
FENITROTION 0,05
FENOXAPROP ETIL 0,01
FLUROXIPIR 0,05
FOLPET 2,00
HIDRAZIDA MALEICA 15,00
I OXINIL 0,02
KASUGAMICINA 0,04
MAN COZEB 0,50
MEPIQUAT CLORURO 0,05
MERCAPTOTION 0,50
METALAXI L 0,20
METIDATÍON 0,02
METILAZINFOS 0,50
METIOCARB 0,05
METMERCAPTURON 0,05
METOLACLOR 0,05
METOMIL 0,02
OXADIAZON 0,05
OXIFLUORFEN 0,5bulboseco
PENDIMETALIN 0.05
PROCIMIDONE 1,00
PROMETRINA 0,10
SETOXIDIM 0,50
TIABENDAZOL 0,10
TOLIFLUANID 2,00
ZINEB 0,50
ZIRAM 0,50
CEREZA

PRINCIPIO ACTIVO USO Cereza
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
BENTAZON Herbicida 0,2
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CAPTAN Funguicida 15
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,05
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLOROTALONIL Funguicida 5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
DALAPON Herbicida 3
ENDOSULFAN Insecticida 1
ETEFON Fitorregulador 1
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
FERBAN Funguicida 1
FOLPET Funguicida 10
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 0,1
GLIFOSATO Herbicida 0,2
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MANCOZEB Funguicida 1
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
PARAQUAT Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 0,5
SETOXIDIM Herbicida 1
TIRAM Funguicida 1
TRICLORFON Insecticida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 1
ZIRAM Funguicida 1



CHAUCHA

PRINCIPIO ACTIVO LMR en Chaucha
CARBARIL 3,00
CARTAP 0,20
HEXITIAZOX 0.5
MAN COZEB 0,50
METAMIDOFOS 0,10
PIRIDAFENTION 0,05
SETOXIDIM 0,50
TRIFLURALINA 0,05
ZINEB 0,50


CHIRIMOYA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
BROMURO DE METILO Insect-acaric-funguicida 1


CHOCLO

PRINCIPIO ACTIVO USO Choclo
2,4-D Herbicida 0,05
ACEFATO Insecticida(Curasemilla) 0,5
ACETOCLOR Herbicida 0,1
ALACLOR Herbicida 0,1
BENTAZON Herbicida 0,05
BETACIFLUTRIN Insecticida 0,05
BROMOXINIL Herbicida 0,1
CARBARIL Insecticida 1
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,1
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
CLOPIRALID Herbicida 0,1
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,05
DALAPON Herbicida 0,1
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,2
DIMETSULFURON Herbicida 0,05
DIQUAT DIBROMURO Herbicida 0,1
DIURON Herbicida 0,2
ENDOSULFAN Insecticida 0,2
ESFENVALERATO Insecticida-Fitoterápico 0,1
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 10
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,4
FENVALERATO Insecticida 0,1
FIPRONIL Insecticida 0,01
FLUFENACET Herbicida 0,01
FLUMETSULAM Herbicida 0,01
FLUOROCLORIDONA Herbicida 0,1
FORAMSULFURON Herbicida 0,5
FOSFURO DE MAGNESIOd.doc Insecticida-Rodenticida 0,1
GLIFOSATO Herbicida 1
GLUFOSINATO DE AMONIO Herbicida 0,05
HALOSULFURON Herbicida 0,01
IMAZAPIC Herbicida 0,005
IMAZAPIR Herbicida 0,05
IMAZETAPIR Herbicida 0,02
IODOSULFORN METIL SODIO Herbicida 0,05
ISOXAFLUTOLE Herbicida 0,1
LAMBDACIALOTRINA Insecticida 0,2
LINURON Herbicida 0,2
LUFENURON Insecticida 0,02
M.C.P.A. Herbicida 0,1
MALATION/MERCAPTATION Insecticida 8
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,2
METOLACLORO Herbicida 0,1
METOMIL Insecticida 0,05
METOXIFENOCIDE Insecticida 0,5
METRIBUZIN Herbicida 0,1
NOVALURON Insecticida 0,5
OXASULFURON Herbicida 0,02
PARAQUAT Herbicida 0,05
PENDIMETALIN Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 2
PICLORAN Herbicida 0,5
PIRIMICARB Insecticida 0,05
PRIMISULFURON Herbicida 0,05
PROSULFURON Herbicida 0,01
SETOXIDIM Herbicida 0,05
SIMAZINA Herbicida 0,2
SPINOSAD Insecticida 0,02
TEFLUTRINA Insecticida 0,05
TRIFLUMURON Insecticida 0,05
ZETAMETRINA Insecticida 0,1

CIRUELA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
BENTAZON Herbicida 0,2
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 3
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,05
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
DALAPON Herbicida 1
DICOFOL Acaricida 2
ENDOSULFAN Insecticida 1
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
FOLPET Funguicida 10
FOSMET Insecticida-Acaricida 5
GLIFOSATO Herbicida 0,2
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MANCOZEB Funguicida 1
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
OXIFLUORFEN Herbicida 0,05
PARAQUAT Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 0,5
PIRIMICARB Insecticida 0,2
PROPARGITE Acaricida 2
PROPINEB Funguicida 1
SETOXIDIM Herbicida 1
TIRAM Funguicida 1
TRICLORFON Insecticida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 1
ZIRAM Funguicida 1


CÍTRICOS EN GENERAL

PRINCIPIO ACTIVO LMR en cítricos general
2,4-D 2
ABAMECTIN 0,01
ACEFATO B 1
ACEITE MINERAL 0,01
ALDICARB 0,1
BENTAZON 0,2
BROMACIL 0,1
BROMOPROPILATO 2/0.2*
CAPTAN 15
CARBARIL 3
CARBENDAZIM 2
CARBOSULFAN 0,1
CLOROTALONIL 1
CLORPIRIFOS_ETIL. 0,3
OXICLORURO DE COBRE 10
OXIDO CUPROSO 10
HIDROXIDO DE COBRE 10
DALAPON 0,2
DIAZINON 0,05
DICOFOL 3
DIFENOCON 0,2
DIMETOATO 1
DITIANON 10
DITIOCARBAMATOS
Mancozeb 2
Propineb 2
Zineb 2
Ziram 2
DIURON 0,5
ENDOSULFAN 1
ETION 1
FENITROTION 2
FENTION 0,2
FENTOATO 0,1
FENVALERATO 2
FLUROXIPIR 0,05
FLUVALINATE 0,5/0,05*
FOSETIL ALUMINIO 0.1
FOSFURO ALUMINIO 0,1
FORMETANATO 0.5/0.05*
GLIFOSATO 0,2
GUAZATINE 2/0,5*
IMAZALIL 5/0,1*
KASUGAMICINA 0,05
LINURON 0,1
MALATION/MERCAPTOTION 2
METALAXI L 2
METIDATÍON 2/0,1*
METIL TIOFANATO 2/1*
METILAZIN 1
METOMIL 0,02
OXIDEMETONMETIL 0,5
OXIFLUORFEN 0,01
PARAQUAT 0,05
PIRIMICARB 0,05
PROPINEB 2
SPINOSAD 0,5
TETRADIFON 1,5
TIABENDAZON 10
TRICLORFON 0,1
TRIFLURALINA 0,05

*LMR con piel/LMR sin piel

COLIFLOR

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CIFLUTRIN Insecticida-Fitoterápico 0,1
CLOROTALONIL Funguicida 5
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,5
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,05
ZINEB Funguicida 5
ENDOSULFAN Insecticida 1
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,1
METOLACLORO Herbicida 0,2
METOMIL Insecticida 0,2
PIRIMICARB Insecticida 0,5
SETOXIDIM Herbicida 2
TRIFLURALINA Herbicida 0,05

DAMASCO


PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
BENTAZON Herbicida 0,2
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CAPTAN Funguicida 15
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLOROTALONIL Funguicida 0,5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
DALAPON Herbicida 1
DICOFOL Acaricida 2
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,5
ENDOSULFAN Insecticida 1
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
GLIFOSATO Herbicida 0,2
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MANCOZEB Funguicida 3
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
OXIFLUORFEN Herbicida 0,05
PARAQUAT Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 0,5
PIRIMICARB Insecticida 0,2
SETOXIDIM Herbicida 1
TIRAM Funguicida 3
TRICLORFON Insecticida 0,1
ZINEB Funguicida 3
ZIRAM Funguicida 3


DURAZNO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
BENTAZON Herbicida 0,2
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CAPTAN Funguicida 15
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLOROTALONIL Funguicida 0,5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
DALAPON Herbicida 1
DICOFOL Acaricida 2
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLOROTALONIL Funguicida 5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
DALAPON Herbicida 5
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,05
DICOFOL Acaricida 2
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,5
DITIANON Funguicida 2
ENDOSULFAN Insecticida 1
ETEFON Fitorregulador 2
FENARIMOL Funguicida 0,1
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 1
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
FENVALERATO Insecticida 2
FERBAN Funguicida 3
FOLPET Funguicida 10
FOSMET Insecticida-Acaricida 5
GLIFOSATO Herbicida 0,2
GLUFOSINATO DE AMONIO Herbicida 0,05
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
LAMBDACIALOTRINA Insecticida 0,2
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MALATION/MERCAPTATION Insecticida 0,5
MANCOZEB Funguicida 3
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,1
METIDATÍON Insecticida 0,05
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIL TIOFANATO Funguicida 1
METIOCARB/METILMERCAPTURON. Insecticida-molusquicida 0,1
METOMIL Insecticida 0,02
METOXIFENOCIDE Insecticida 0,5
MICLOBUTANIL Funguicida 0,2
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
OXIFLUORFEN Herbicida 0,05
PACLOBUTRAZOL Fitorregulador 0,05
PARAQUAT Herbicida 0,05
PENCONAZOLE Funguicida 0,1
PERMETRINA Insecticida 0,5
PIRIMICARB Insecticida 0,2
PROPARGITE Acaricida 2
PROPINEB Funguicida 3
SETOXIDIM Herbicida 1
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
TIACLOPRID Insecticida 0,3
TIAMETOXAN Insecticida 0,05
TIRAM Funguicida 3
TRIADIMEFON Funguicida 0,1
TRICLORFON Insecticida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
TRIFORINE Funguicida 0,5
ZINEB Funguicida 3
ZIRAM Funguicida 3

ESCAROLA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
PROPIZAMIDA Herbicida 0,3
ESPARRAGO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
BENTAZON Herbicida 0,1
CARBENDAZIM Funguicida 0,1
ENDOSULFAN Insecticida 1
LINURON Herbicida 0,2
METRIBUZIN Herbicida 0,05
NAPTALAN Herbicida 0,1
SETOXIDIM Herbicida 0,5
ZINEB Funguicida 0,1


ESPINACA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
AZOXISTROBINA Funguicida 10
CARBARIL Insecticida 3
CLORIDAZON Herbicida 0,1
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,5
FENMEDIFAN Herbicida 0,1
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
LENACIL Herbicida 0,1
MANCOZEB Funguicida 3
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METOLACLORO Herbicida 0,2
SETOXIDIM Herbicida 1


FRAMBUESA


PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CARBENDAZIM Funguicida 5
SETOXIDIM Herbicida 2


FRUTILLA

PRINCIPIO ACTIVO USO Frutilla
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,02
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
AZOXISTROBINA Funguicida 2
CAPTAN Funguicida 15
CARBENDAZIM Funguicida 2
CLOROTALONIL Funguicida 5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
ZINEB Funguicida 3
ENDOSULFAN Insecticida 1
FOLPET Funguicida 10
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 0,1
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
HEXITIAZOX Acaricida 0,5
IPRODIONE Funguicida 0,5
LENACIL Herbicida 0,1
METALAXIL-M Funguicida 0,2
METIL TIOFANATO Funguicida 2
METIOCARB/METILMERCAPTURON. Insecticida-molusquicida 0,2
PIRIDAFENTION Insecticida 0,1
PROCIMIDONE Funguicida 2
SETOXIDIM Herbicida 1
TOLIFLUANID Funguicida 2

GUINDO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
BENTAZON Herbicida 0,2
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,05
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
GLIFOSATO Herbicida 0,2
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
PARAQUAT Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 0,5
SETOXIDIM Herbicida 1
TRICLORFON Insecticida 0,1
ZINEB Funguicida 1


KIWI


PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
BROMURO DE METILO Insect-acaric-funguicida 30


KUMQUAT

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ORTOFENILFENATO DE SODIO Funguicida 5


LECHUGA

PRINCIPIO ACTIVO LMR EN LECHUGA
ACIDOGIBERELICO 0,15
AZOXISTROBINA 3.00
CARBARIL 3,00
CARBENDAZIM 1,00
DIAZINON 0,50
DINITRAMINA 0.01
ENDOSULFAN 1,00
FLUAZIFOP 0,10
FOLPET 10,00
GIBERELINA 0,50
IMIDACLOPRID 0,10
IPRODIONE 0,50
METALAXI L 2,00
METIDATÍON 0,10
METILAZINFOS 0,50
METIOCARB 0,20
METMERCAPTURON 0,20
METOLACLOR 0,20
METOMIL 0,20
PIRIMICARB 0,50
PROCIMIDONE 1,00
PROPAMOCARB 1,00
PROPIZAMIDA 0,30
SETOXIDIM 1,00
TRIFLURALINA 0,05
ZINEB 5,00


LIMA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ORTOFENILFENATO DE SODIO Funguicida 5


LIMÓN

PRINCIPIO ACTIVO LMR en Limón
AZOCICLOTIN 2
AZOXISTROBINA 0,5
ETEFON 2
IMIDACLOPRID 0,2
ORTFENILFENATO 5
PIRACLOSTROBIN 1


MANDARINA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
AZOCICLOTIN Acaricida 2
ORTOFENILFENATO DE SODIO Funguicida 5

MANZANA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
6 BENCIL ADENINA Fitorregulador 0,15
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,01
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
ACETAMIPRID Insecticida 0,02
ACRINATRINA Insecticida-Acaricida 0,05
ALFA NAFTALEN ACETATO SODICO Fitorregulador 0,1
AMITRAZ Acaricida 0,5
AZOCICLOTIN Acaricida 2
BENTAZON Herbicida 0,2
BIFENAZATE Acaricida 1
BIFENDRIN Insecticida-Acaricida 0,5
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 2
CARBENDAZIM Funguicida 1
CIFLUTRIN Insecticida-Fitoterápico 0,5
CIHEXATIN Acaricida 2
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLOFENTEZINE Acaricida 0,5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,2
DALAPON Herbicida 1
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,05
DICLORPROP Fitorregulador 0,05
DICOFOL Acaricida 0,5
DIFENILAMINA Antiescaldante 3
DIFLUBENZURON Insecticida-Fitoterápico 0,5
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,5
DITIANON Funguicida 2
ENDOSULFAN Insecticida 0,5
ESFENVALERATO Insecticida-Fitoterápico 1
ETEFON Fitorregulador 2
FENARIMOL Funguicida 0,01
FENAZAQUÍN Acaricida 0,2
FENBUTATIN OXIDO Acaricida 0,5
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
FENPIROXIMATO Acaricida 0,2
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
FENVALERATO Insecticida 1
FERBAN Funguicida 2
FLUFENOXURON Insecticida-Acaricida 0,2
FLUROXIPIR Herbicida 0,05
FLUSILAZOLE Funguicida 0,2
FOLPET Funguicida 10
FORMETANATO Insecticida-acaricida 0,1
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 0,1
FOSMET Insecticida-Acaricida 5
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
GLIFOSATO Herbicida 0,2
GLUFOSINATO DE AMONIO Herbicida 0,05
HEXACONAZOLE Funguicida 0,05
HEXITIAZOX Acaricida 0,05
IMAZALIL Funguicida 2
IPRODIONE Funguicida 5
KRESOXIM METIL Funguicida 0,2
LAMBDACIALOTRINA Insecticida 0,2
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MALATION/MERCAPTATION Insecticida 0,5
MANCOZEB Funguicida 2
METIDATÍON Insecticida 0,05
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIL TIOFANATO Funguicida 1
METOMIL Insecticida 0,02
METOXIFENOCIDE Insecticida 0,5 ***
MICLOBUTANIL Funguicida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
PARAQUAT Herbicida 0,05
PENCONAZOLE Funguicida 0,1
PERMETRINA Insecticida 0,1
PIRIDABEN Insecticida-Acaricida 0,5
PIRIDAFENTION Insecticida 0,3
PROPARGITE Acaricida 0,6
PROPINEB Funguicida 2
SETOXIDIM Herbicida 1
TEBUCONAZOLE Funguicida 0,1
TEBUFENOZIDE Insecticida 0,5
TEFLUBENZURON Insecticida 1
TETRADIFON Acaricida 1,5
TIABENDAZON Funguicida 3
TIRAM Funguicida 2
TRIADIMEFON Funguicida 0,2
TRICLORFON Insecticida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
TRIFORINE Funguicida 0,01
ZINEB Funguicida 2
ZIRAM Funguicida 2


*** MANZANA EN GENERAL 0.5
MANZANA RED DELICIUS 0.2

MELON

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,01
AZOCICLOTIN Acaricida 0,5
AZOXISTROBINA Funguicida 0,1
CAPTAN Funguicida 15
CARTAP Insecticida 0,2
CLOROTALONIL Funguicida 5
DICOFOL Acaricida 0,5
ENDOSULFAN Insecticida 2
FENAMIFOS Nematicida 0,05
FOLPET Funguicida 3
HEXITIAZOX Acaricida 0,1
MANCOZEB Funguicida 1
METALAXIL-M Funguicida 0,2
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,2
METOLACLORO Herbicida 0,05
MICLOBUTANIL Funguicida 0,5
NAPTALAN Herbicida 0,1
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,5
PENCONAZOLE Funguicida 0,1
PIRIMICARB Insecticida 0,5
PROCIMIDONE Funguicida 1
PROPAMOCAR CLORIDRATO Funguicida 1
SETOXIDIM Herbicida 1
TRIADIMEFON Funguicida 0,2
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 1
ZIRAM Funguicida 1

MEMBRILLO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
BENTAZON Herbicida 0,2
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
DICOFOL Acaricida 0,5
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
FLUROXIPIR Herbicida 0,05
FOSMET Insecticida-Acaricida 5
FOLPET Funguicida 10
GLIFOSATO Herbicida 0,2
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
PARAQUAT Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 1
SETOXIDIM Herbicida 1
TETRADIFON Acaricida 1,5
TIABENDAZON Funguicida 3
TRICLORFON Insecticida 0,1


NABO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ZINEB Funguicida 0,2


NARANJA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACIDO ARSANILICO Regulador de crecimiento 0,1*/1**
ACIDO GIBERELICO Fitorregulador 0,15
AZOCICLOTIN Acaricida 2
FENAMIFOS Nematicida 0,2
FOSMET Insecticida-Acaricida 2
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
IMIDACLOPRID Insecticida 0,2
ORTOFENILFENATO DE SODIO Funguicida 5
PIRACLOSTROBIN Insecticida 1
PIRIMICARB Insecticida 0,5
PROCLORAZ Funguicida 5

*Jugo **Pulpa

PALTA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
BROMURO DE METILO Insect-acaric-funguicida 30
CARBENDAZIM Funguicida 0,5


PAPA

PRINCIPIO ACTIVO USO Papa
2,4-D Herbicida 0,2
ACEFATO Insecticida(Curasemilla) 0,5
ACETOCLOR Herbicida 0,01
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 2
ALDICARB Insec.-Acaric.-Nematicida 0,01
AZOXISTROBINA Funguicida 0,01
BENALAXIL Funguicida 0,02
BENFURACARB Insecticida 0,05
BENTAZON Herbicida 0,05
BiFENTRIN Insecticida-Acaricida 0,05
BUTROXIDIM Herbicida 0,05
CAPTAN Funguicida 10
CARBARIL Insecticida 0,2
CARBENDAZIM Funguicida 1
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,5
CARBOSULFAN Insecticida 0,01
CARTAP Insecticida 0,1
CLETODIM Herbicida 0,05
CLOROMECUATO Fitorregulador 0,05
CLOROTALONIL Funguicida 0,1
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,05
CLORPROFAN Fitorregulador 10
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
DALAPON Herbicida 0,1
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,01
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,01
DICOFOL Acaricida 0,5
DIFENOCONAZOLE Funguicida 0,05
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,05
DIMETOMORF Funguicida 0,1
DIQUAT DIBROMURO Herbicida 0,05
FERBAN Funguicida 0,1
MANCOZEB Funguicida 0,1
METIRAN Funguicida 0,1
PROPINEB Funguicida 0,1
TIRAM Funguicida 0,1
ZINEB Funguicida 0,1
ZIRAM Funguicida 0,1
DIURON Herbicida 0,2
ENDOSULFAN Insecticida 0,2
FENAMIFOS Nematicida 0,2
FENOXAPROP ETIL Herbicida 0,05
FLUAZIFOP-P-BUTIL Herbicida 0,1
FLUAZINAM Funguicida 0,01
FLUOROCLORIDONA Herbicida 0,1
FLUTRIAFOL Funguicida 0,1
FOLPET Funguicida 0,02
GLIFOSATO Herbicida 0,1
HIDRAZIDA MALEICA Fitorregulador 50
IMIDACLOPRID Insecticida 0,01
IPRODIONE Funguicida 0,1
IPROVALICARB Funguicida 0,05
KASUGAMICINA Funguicida 0,05
LINURON Herbicida 0,2
M.C.P.A. Herbicida 0,1
METALAXIL-M Funguicida 0,05
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,05
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,05
METOLACLORO Herbicida 0,05
METRIBUZIN Herbicida 0,1
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,2
PARAQUAT Herbicida 0,2
PENCICURON Funguicida 0,05
PIRIMICARB Insecticida 0,05
PROCLORAZ Funguicida 0,1
PROPAMOCAR CLORIDRATO Funguicida 1
PROPICONAZOLE Funguicida 0,05
SETOXIDIM Herbicida 0,5
TEBUCONAZOLE Funguicida 0,01
TEFLUTRINA Insecticida 0,05
TIABENDAZON Funguicida 5
TIACLOPRID Insecticida 0,02
TIAMETOXAN Insecticida 0,02
TRIFENIL ACETATO DE ESTAÑO Funguicida 0,05

PELON

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
FORMETANATO Insecticida-acaricida 0,5
METIL TIOFANATO Funguicida 1
MICLOBUTANIL Funguicida 0,2
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
PACLOBUTRAZOL Fitorregulador 0,05
PARAQUAT Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 0,5
PIRIMICARB Insecticida 0,2
SETOXIDIM Herbicida 1
TRICLORFON Insecticida 0,1


PEPINO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,01
AZOCICLOTIN Acaricida 0,5
AZOXISTROBINA Funguicida 0,1
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 0,5
CLOROTALONIL Funguicida 1
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
DICOFOL Acaricida 0,5
MANCOZEB Funguicida 0,5
ZINEB Funguicida 0,5
ENDOSULFAN Insecticida 2
FENAMIFOS Nematicida 0,1
FOLPET Funguicida 2
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
METIDATÍON Insecticida 0,05
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,2
METOLACLORO Herbicida 0,05
MICLOBUTANIL Funguicida 0,3
NAPTALAN Herbicida 0,1
PROCIMIDONE Funguicida 2
SETOXIDIM Herbicida 1
TRIADIMEFON Funguicida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


PERA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,01
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida 0,01
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,5
ALFA NAFTALEN ACETATO SODICO Fitorregulador 0,1
AMITRAZ Acaricida 0,5
AZOCICLOTIN Acaricida 2
BENTAZON Herbicida 0,2
BIFENDRIN Insecticida-Acaricida 0,5
BROMOPROPILATO Acaricida 2
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 2
CARBENDAZIM Funguicida 1
CARBOSULFAN Insecticida 4,3
CIFLUTRIN Insecticida-Fitoterápico 0,1
CIHEXATIN Acaricida 2
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLOFENTEZINE Acaricida 0,5
CLOROMECUATO Fitorregulador 3
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,2
DALAPON Herbicida 1
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,05
DICOFOL Acaricida 0,5
DIFENILAMINA Antiescaldante 3
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,5
DITIANON Funguicida 2
ENDOSULFAN Insecticida 0,5
ESFENVALERATO Insecticida-Fitoterápico 0,5
ETEFON Fitorregulador 0,1
FENARIMOL Funguicida 0,01
FENAZAQUÍN Acaricida 0,2
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
FENPIROXIMATO Acaricida 0,2
FENTOATO Insecticida-Acaricida-Tuc 0,1
FENVALERATO Insecticida 0,5
FERBAN Funguicida 2
FLUFENOXURON Insecticida-Acaricida 0,2
FLUROXIPIR Herbicida 0,05
FOLPET Funguicida 10
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 0,1
FOSMET Insecticida-Acaricida 5
GLIFOSATO Herbicida 0,2
GLUFOSINATO DE AMONIO Herbicida 0,05
HEXACONAZOLE Funguicida 0,05
IMAZALIL Funguicida 2
KASUGAMICINA Funguicida 0,05
LAMBDACIALOTRINA Insecticida 0,2
LINURON Herbicida 0,1
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MALATION/MERCAPTATION Insecticida 0,5
MANCOZEB Funguicida 2
METIDATÍON Insecticida 0,05
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METOMIL Insecticida 0,02
METOXIFENOCIDE Insecticida 0,5
MICLOBUTANIL Funguicida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDEMETONMETIL Insecticida-Acaricida 0,7
PARAQUAT Herbicida 0,05
PENCONAZOLE Funguicida 0,1
PERMETRINA Insecticida 1
PIRIDABEN Insecticida-Acaricida 0,5
PROPARGITE Acaricida 2
PROPINEB Funguicida 2
SETOXIDIM Herbicida 1
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
TEBUFENOZIDE Insecticida 0,5
TETRADIFON Acaricida 1,5
TIABENDAZON Funguicida 3
TIRAN Funguicida 2
TRIADIMEFON Funguicida 0,5
TRICLORFON Insecticida 0,1
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 2
ZIRAM Funguicida 2

PEREJIL

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
CAPTAN Funguicida 15
FLUOROCLORIDONA Herbicida 0,1
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
LINURON Herbicida 0,2
METOLACLORO Herbicida 0,2
PROMETRINA Herbicida 0,1


PIMIENTO

PRINCIPIO ACTIVO USO Pimiento
ABAMECTIN Insecticida-Acaricida 0,01
ACETAMIPRID Insecticida 0,10
ALDICARB Insec-Acaric-Nematicida 0,01
AZOXISTROBINA Funguicida 1
BENALAXIL Funguicida 0,50
CAPTAN Funguicida 15,00
CARBARIL Insecticida 3,00
CARBENDAZIM Funguicida 0,10
CLOROTALONIL Funguicida 5,00
CLORPIRIFOS_ETIL Insecticida 0,50
DELTAMETRINA Insecticida 0,10
DICOFOL Acaricida 0,50
ENDOSULFAN Insecticida 1,00
ETEFON Fitorregulador 2,00
FENAMIFOS Nematicida 0,10
FENOXAPROP ETIL Herbicida 0,01
FOLPET Funguicida 2,00
FORMETANATO Insecticida-acaricida 0,10
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 0,05
HIDROXIDO CUPRICO Funguicida 10,00
IMIDACLOPRID Insecticida-fitoterápico 0,10
KASUGAMICINA Funguicida 0,04
MANCOZEB Funguicida 3,00
METALAXIL Funguicida 0,50
METAMIDOFOS Insecticida – acaricida 0,50
METILAZINFOS Insecticida –acaricida 0,50
METIOCARB Insecticida-molusquicida 0,10
METMERCAPTURON Insecticida-molusquicida 0,10
METOLACLOR Herbicida 0,05
METOMIL Insecticida 0,10
NAPROPANIDA Herbicida 0,10
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10,00
OXIDO CUPROSO Funguicida 10,00
PERMETRINA Insecticida 1,00
PIRETRINAS Insecticida 1,00
PIRIDAFENTION Insecticida 0,05
PIRIMICARB Insecticida 0,50
PROCIMIDONE Funguicida 2,00
PROMETRINA Herbicida 0,20
PROPAMOCARB Funguicida 1,00
PROPARGITE Acaricida 2,00
SETOXIDIM Herbicida 1,00
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 3,00
ZIRAM Funguicida 3,00


POMELO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
DICLORPROP Fitorregulador 0,05
FENAMIFOS Nematicida 0,2
IMIDACLOPRID Insecticida 0,2
ORTOFENILFENATO DE SODIO Funguicida 5


PUERRO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,05
IOXINIL OXCTANOATO Herbicida 0,02
LINURON Herbicida 0,2


REPOLLITO DE BRUSELAS

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 1
CLOROTALONIL Funguicida 5
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
METOMIL Insecticida 0,2
SETOXIDIM Herbicida 2
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


RABANO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
METOLACLORO Herbicida 0,05


RADICHETA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
METIDATÍON Insecticida 0,1


REMOLACHA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CARBARIL Insecticida 0,2
CARBENDAZIM Funguicida 0,1/1
CLORIDAZON Herbicida 0,1
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 0,05
KASUGAMICINA Funguicida 0,05/0,04
LENACIL Herbicida 0,1/0,1
MANCOZEB Funguicida 0,2
METIDATÍON Insecticida 0,02
METOLACLORO Herbicida Raíz: 0,05
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10/10
PIRIMICARB Insecticida 0,05
SETOXIDIM Herbicida 0,5
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
TRIFENIL ACETATO DE ESTAÑO Funguicida 0,05
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 0,2


REPOLLO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 1
CLOROTALONIL Funguicida 5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,05
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,5
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,5
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 2
MANCOZEB Funguicida 5
ZINEB Funguicida 5
ENDOSULFAN Insecticida 1
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
KASUGAMICINA Funguicida 0,04
MALATION/MERCAPTATION Insecticida 3
METOLACLORO Herbicida 0,2
METOMIL Insecticida 0,2
PIRIMICARB Insecticida 0,5
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


SANDIA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,01
CAPTAN Funguicida 15
CARTAP Insecticida 0,2
CLOROTALONIL Funguicida 5
DICOFOL Acaricida 0,5
ENDOSULFAN Insecticida 2
FOLPET Funguicida 3
HEXITIAZOX Acaricida 0,1
METALAXIL-M Funguicida 0,2
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 2
METOLACLORO Herbicida 0,05
MICLOBUTANIL Funguicida 0,5
NAPTALAN Herbicida 0,1
PENCONAZOLE Funguicida 0,1
PIRIMICARB Insecticida 0,5
PROPAMOCAR CLORIDRATO Funguicida 1
SETOXIDIM Herbicida 1
TRIADIMEFON Funguicida 0,5
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
ZINEB Funguicida 1
ZIRAM Funguicida 1


TOMATE

PRINCIPIO ACTIVO USO Tomate
ABAMECTINA/AVERMECTINA Insecticida-Acaricida 0,01
ACEFATO Insecticida(Curasemilla) 1
ACEITE MINERAL Insecticida-Acaricida Sin Restricciones
ACETAMIPRID Insecticida 0,1
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
ALDICARB Insec.-Acaric.-Nematicida 0,01
AZOCICLOTIN Acaricida 0,1
AZOXISTROBINA Funguicida 0,5
AZUFRE Funguicida-Acaricida Sin Restricciones
BENALAXIL Funguicida 0,5
BROMURO DE METILO Insect-acaric-funguicida 20
BUPROFEZIM Insecticida 0,3
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 1
CARBOFURAN Insecticida-Nematicida 0,1
CARTAP Insecticida 0,01
CIFLUTRIN Insecticida-Fitoterápico 0,05
CIPERMETRINA Insecticida-Fitoterápico 1
CLORFENAPIR Insecticida-Acaricida 0,1
CLORFLUAZURON Insecticida 0,1
CLOROMECUATO Fitorregulador 0,05
CLOROTALONIL Funguicida 5
CLORPIRIFOS-ETIL Insecticida-Fitoterápico 0,5
CLORPIRIFOS-METIL Insecticida 0,5
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
DELTAMETRINA Insecticida-Fitoterápico 0,1
DIAZINON Insecticida-Fitoterápico 0,05
DICOFOL Acaricida 0,5
DIFENOCONAZOLE Funguicida 0,05
DIMETOATO Insecticida-Acaricida 1
FERBAN Funguicida 3
MANCOZEB Funguicida 3
PROPINEB Funguicida 3
TIRAN Funguicida 3
ZINEB Funguicida 3
ZIRAM Funguicida 3
ENDOSULFAN Insecticida 1
ETEFON Fitorregulador 2
FENAMIFOS Nematicida 0,1
FENITROTION Insecticida-Fitoterápico 0,5
FENOXAPROP ETIL Herbicida 0,01
FENVALERATO Insecticida 0,1
FLUAZIFOP-P-BUTIL Herbicida 0,1
FOLPET Funguicida 2
FORMETANATO Insecticida-acaricida 0,1
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 0,05
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
HEXITIAZOX Acaricida 0,1
IMIDACLOPRID Insecticida 0,1
KASUGAMICINA Funguicida 0,03
LAMBDACIALOTRINA Insecticida 0,1
LUFENURON Insecticida 0,02
MALATION/MERCAPTATION Insecticida 3
METALAXIL-M Funguicida 0,5
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,01
METIDATÍON Insecticida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METOLACLORO Herbicida 0,05
METOMIL Insecticida 0,1
METOXIFENOCIDE Insecticida 0,2
METRIBUZIN Herbicida 0,1
NAPROPAMIDA Herbicida 0,01
NOVALURON Insecticida 0,5
PENDIMETALIN Herbicida 0,05
PERMETRINA Insecticida 1
PIRETRINAS Insecticidas-fitoterápico 1
PIRIDAFENTION Insecticida 0,05
PROCIMIDONE Funguicida 2
PROMETRINA Herbicida 0,2
PROPAMOCAR CLORIDRATO Funguicida 1
PROPARGITE Acaricida 2
SETOXIDIM Herbicida 1
TEBUFENOZIDE Insecticida 0,5
TEFLUBENZURON Insecticida 1
TIAMETOXAN Insecticida 0,2
TRIADIMEFON Funguicida 0,2
TRIFLUMURON Insecticida 0.02
TRIFLURALINA Herbicida 0,05


UVA

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
ACIDOGIBERELICO Fitorregulador 0,15
BENALAXIL Funguicida 0,2
BENTAZON Herbicida 0,1
BROMOPROPILATO Acaricida 2
BROMOXINIL Herbicida 0,1
BROMURO DE METILO Insect-acaric-funguicida 30
CAPTAN Funguicida 15
CARBENDAZIM Funguicida 3
CLOROMECUATO Fitorregulador 1
CLOROTALONIL Funguicida 5
DALAPON Herbicida 3
DICOFOL Acaricida 3
DIMETOMORF Funguicida 0,5
DITIANON Funguicida 1
DIURON Herbicida 0,5
ETION Insecticida 1
FENAMIFOS Nematicida 0,1
FENARIMOL Funguicida 0,1
FLUAZINAM Funguicida 3
FLUROXIPIR Herbicida 0,05
FOLPET Funguicida 2
FOSETIL ALUMINIO Funguicida 20
GIBERELINAS Fitorregulador 0,5
GLIFOSATO Herbicida 0,2
GLUFOSINATO DE AMONIO Herbicida 0,1
HEXACONAZOLE Funguicida 0,01
HIDROXIDO DE COBRE Funguicida 10
IPRODIONE Funguicida 5
IPROVALICARB Funguicida 2
KRESOXIM METIL Funguicida 0,5
LINURON Herbicida 0,2
M.S.M.A. Herbicida 0,01
MANCOZEB Funguicida 5
METALAXIL-M Funguicida 1
MICLOBUTANIL Funguicida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
OXIDO CUPROSO Funguicida 10
PARAQUAT Herbicida 0,05
PENCONAZOLE Funguicida 0,2
PROPARGITE Acaricida 2
PROPINEB Funguicida 5
SETOXIDIM Herbicida 1
SULFATO CUPRICO PENTAHIDRATADO Funguicida 10
TEBUCONAZOLE Funguicida 0,2
TETRADIFON Acaricida 1,5
TIRAM Funguicida 5
TRIADIMEFON Funguicida 0,5
TRIFLUMURON Insecticida 0,02
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
TRIFORINE Funguicida 0,5
ZINEB Funguicida 5
ZIRAM Funguicida 5


ZANAHORIA

PRINCIPIO ACTIVO LMR en Zanahoria
AZOXISTROBINA 0.05
CARBARIL 0,20
CLOROMECUAT 0,05
DIMETOATO 0,05
FENOXAPROP ETIL 0,01
FLUOROCLORIDONA 0,10
KASUGAMICINA 0,05
METIDATÍON 0,02
METILAZINFOS 0.50
METOLACLOR 0,05
METRIBUZIM 0,10
OXIDEMETON 0,20
PROMETRINA 0,10
SETOXIDIM 0,50
ZINEB 0,20
ZIRAM 0,20


ZAPALLITO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
CARBENDAZIM Funguicida 0,5
ENDOSULFAN Insecticida 2
FENARIMOL Funguicida 0,1
FLUAZIFOP-P-BUTIL Herbicida 0,1
HEXITIAZOX Acaricida 0,1
METALAXIL-M Funguicida 0,2
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIL TIOFANATO Funguicida 0,5
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
PROCIMIDONE Funguicida 2


ZAPALLO

PRINCIPIO ACTIVO USO LMR
AZOXISTROBINA Funguicida 0,1
CAPTAN Funguicida 15
CARBARIL Insecticida 3
CARBENDAZIM Funguicida 0,5
CLOROTALONIL Funguicida 5
ENDOSULFAN Insecticida 2
FOLPET Funguicida 5
HEXITIAZOX Acaricida 0,1
MANCOZEB Funguicida 1
METALAXIL-M Funguicida 0,2
METAMIDOFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIDATÍON Insecticida 0,1
METIL AZINFOS Insecticida-acaricida 0,5
METIL TIOFANATO Funguicida 0,5
METOLACLORO Herbicida 0,05
MICLOBUTANIL Funguicida 0,1
NAPTALAN Herbicida 0,1
OXICLORURO DE COBRE Funguicida 10
PENCONAZOLE Funguicida 0,1
PIRIMICARB Insecticida 0,5
PROCIMIDONE Funguicida 2
PROPAMOCAR CLORIDRATO Funguicida 1
SETOXIDIM Herbicida 1
TRIADIMEFON Funguicida 0,5
TRIFLURALINA Herbicida 0,05
TRIFORINE Funguicida 0,5
ZINEB Funguicida 1
ZIRAM Funguicida 1

ACCION DE LA MATERIA ORGANICA SOBRE LAS PROPIEDADES DEL SUELO

En la actualidad nadie discute la importancia que tiene la materia orgánica en la obtención de buenos rendimientos agrícolas.
En las últimas décadas la incorporación de fertilizantes químicos permitió un fuerte aumento de esos rendimientos. Esto ocurrió gracias a la existencia de la materia orgánica que poseen naturalmente los suelos. Pero, si se persistiera con la aplicación de solamente abonos químicos el suelo sufrirá una lenta degradación en sus propiedades que se trasuntaría en la caída de rendimientos y con ello, pérdidas de rentabilidad.
La única solución es volver a incorporar materia orgánica.
Un suelo agrícola está compuesto por una fracción mineral, una orgánica, agua y aire.
La materia orgánica de ese suelo está constantemente en proceso de transformación gracias a la acción de los microorganismos que viven en él. En una primera etapa produce nutrientes directamente asimilables para las plantas. Es un proceso de mineralización inicial.
En otra etapa los microorganismos la utilizan como fuente de energía favoreciendo el desarrollo de la flora bacteriana responsable de todas las reacciones de descomposición y síntesis de nutrientes en el suelo.
La tercera etapa permite que se produzca desde la materia orgánica, el humus que mejora sustancialmente las condiciones físicas del suelo.
Es decir, las ventajas de la presencia de la materia orgánica en el suelo se deben principalmente a dos aspectos: uno vinculado directamente con la nutrición vegetal, ya que por el proceso de mineralización se aportan elementos fertilizantes, el segundo, tal vez el mas importante, se relaciona con la formación de humus que tiene efecto beneficioso sobre el suelo y sobre la propia planta.
Los efectos de la materia orgánica sobre la fertilidad del suelo abarcan tanto a sus propiedades físicas y químicas como biológicas.
Con relación a las propiedades físicas se destaca su influencia sobre el color, ya que, al oscurecer el suelo, este asimila mejor los rayos solares aumentando la temperatura y con ello mejora el desarrollo radicular.
Además de este aspecto, el humus formado tiene una función cimentadora de partículas, formando agregados estables, lo que representa una mejora para la estructura del suelo, ya que para suelos pesados aumenta la porosidad, y para los arenosos aumenta la cohesión. Por una parte aumenta la aireación y por el otro optimiza la estabilidad estructural del suelo.
Estas condiciones que ejerce sobre la estructura repercute positivamente sobre las características del suelo ligadas a ella, como la porosidad, la aireación, el drenaje y la capacidad de retención de agua.
Las propiedades químicas se ven influenciadas positivamente en tres aspectos básicos:
El humus presente en el suelo contribuye a aumentar la capacidad que tiene ese suelo para regular el pH. Esto permite mejorar los suelos donde el pH es extremo.
Algunos microelementos (cobre, zinc, hierro, manganeso), que se encuentran en el suelo en formas insolubles o bloqueadas, provocan en las plantas deficiencias tales como la clorosis por deficiencia de hierro. La materia orgánica forma compuestos llamados quelatos que protegen a esos elementos y los libera en la medida que el cultivo los necesita.
También en combinación con las arcillas del suelo, la materia orgánica forma un complejo llamado arcillo - húmico que retiene y libera cuando la planta los precisa, a nutrientes como calcio, magnesio, potasio y sodio. Cuando la concentración de estos nutrientes desciende en la solución del suelo, este complejo libera la cantidad que necesita la planta para mantenerse bien alimentada.
Con esta propiedad se impide por una parte, que se pierdan esos nutrientes por lavado y por otra permite que el suelo posea una buena cantidad de esos elementos cuando los requiere el cultivo.
Esta propiedad es la que favorece la asimilación de los fertilizantes químicos cuando se los aplica como complemento de la fertilización orgánica.
Además cuando las condiciones de humedad, temperatura y aireación son adecuadas, la materia orgánica del suelo favorece la proliferación de microorganismos, ya que les proporciona carbono para la formación de sus estructuras biológicas. También le entrega nitrógeno para sintetizar proteínas, además de otros nutrientes esenciales para su proliferación
Existen numerosas fuentes de materia orgánica que son útiles para cumplir con los beneficios arriba enunciados. Pero es preciso que esa materia orgánica aportada se encuentre perfectamente descompuesta y que posea una granulometría que permita una fácil descomposición en el suelo.
En resumen, el aporte de materia orgánica a los suelos es positivo desde varios puntos de vista, pues conserva y mejora el suelo, permite un mejor aprovechamiento de los fertilizantes químicos y confiere a los suelos abonados una fertilidad inagotable.
El lombricompuesto, solo o en mezclas con otros compuestos orgánicos, cumple con las funciones enunciadas, ya que mejora tanto la fertilidad química como la física y la biológica, con un valor agregado, ya que aporta al suelo cantidades agronómicamente relevantes de hormonas, vitaminas, proteínas y otras fracciones humificadoras.
Existen otros productos derivados de la industria cárnea como las harinas de sangre, huesos y pezuñas, utilizadas desde los comienzos de la Agricultura como aportantes de nutrientes, que aún hoy se emplean en los cultivos intensivos con asiduidad. Estos productos son ricos en nitrógeno, fósforo, calcio y magnesio con la gran ventaja de liberarlos lentamente y con ello permiten un prolongado efecto fertilizante sobre el suelo.
La combinación de compost de lombriz con otros de origen animal, enriquecido con harinas, permite un prolongado efecto fertilizante en los suelos aplicados con todas las ventajas enunciadas que confiere la utilización de materia orgánica como conservante, mejorador y fuente nutricional.

BIBLIOGRAFIA

Sánchez Andreu J. 1992. Las sustancias húmicas. Incidencia en la fertilidad de los cultivos.
Franco J.A Bañón, S 1991. Posibilidades agrícolas de los ácidos húmicos comerciales. Horticultura.
Florensa, P. Martínez J. 1991. Horticultura y materia orgánica. Horticultura.
Kononova, J J. 1987. Materia orgánica del suelo. Ed Oikos Tau.
Artígas García J. 1986. La alimentación biológica. Ed Plaza & Janés

Manejo Integrado de Moscas Blancas
Ing Agr Andrés Polack
Protección Vegetal EEA San Pedro

En las últimas temporadas, la mosca blanca de los invernáculos, Trialeurodes vaporarioum se ha transformado en una de las plagas de más difícil control en el cultivo de tomate bajo invernáculo.
La llegada de Bemisia tabaci al Cinturón Hortícola Platense complicó aún más el panorama sanitario. En efecto, en marzo de 2004 se detectó un inusual ataque de mosca blanca en cultivos de pimiento y síntomas de desórdenes de la maduración en frutos de tomate similares a los causados por el biotipo B de la mosca blanca, B. tabaci. Estas observaciones dieron comienzo a un trabajo que permitió confirmar la presencia de B. tabaci en el Cinturón Hortícola Platense, monitorear la eventual presencia de geminivirus transmitidos por esta plaga y comenzar a definir pautas para su control.

Es importante, antes de ingresar en los aspectos de control, dar a conocer algunas características de la biología de estas plagas que ayuden a dimensionar y comprender la problemática a la cual nos enfrentamos.

Ambas moscas blancas (T. vaporariorum y B. tabaci) son extremadamente polífagas. Se habla de más de 400 y 900 especies de plantas hospederas para T. vaporariorum y B. tabaci respectivamente. En esta extensa lista de especies se encuentran los principales cultivos hortícolas de las familias de Leguminosas, Solanáceas, Cucurbitáceas, Crucíferas y Compuestas y también gran parte de la vegetación espontánea circundante de estos cultivos. Esto lleva a pensar en la importancia que puede tener la eliminación de hospederos como parte de la estrategia de manejo y la necesidad de encarar una estrategia de control a nivel de todo el sistema hortícola y no solo de los cultivos donde la incidencia de estas plagas es más problemática.
Las moscas blancas colonizan el envés de las hojas. Los adultos y huevos son comúnmente encontrados en el envés de hojas más jóvenes y los estadíos ninfales en las hojas un poco más viejas. Los huevos eclosionan y dan lugar al primer estadío ninfal que es móvil. Después de la primera muda, los siguientes estadíos ninfales permanecen fijos a la superficie de la hoja. El último estadío ninfal se lo conoce como pupa y es el más fácil de identificar. Las pupas de B. tabaci son ovales de forma redondeada y de color amarillento mientras que las pupas de T vaporariorum son ovales achatadas, tienen generalmente filamentos cerosos y son de color blanco.
El daño directo de las moscas blancas se origina en las enormes cantidades de jugos floemático que ingieren con su aparato bucal chupador. La alimentación de altas poblaciones de moscas blancas no provoca importantes pérdidas comparadas con el daño indirecto. Las ninfas retienen gran parte de los nutrientes y excretan una melaza pegajosa que sirve como sustrato para el desarrollo de un conjunto de hongos que forman un moho negro sobre las hojas y frutos. Este moho, conocido con el nombre de fumagina, es parte importante del daño indirecto de las moscas blancas. Altos niveles de fumagina provocan una considerable reducción de la capacidad de hacer fotosíntesis que redunda en una reducción del crecimiento, pérdidas de rendimiento y en condiciones severas, defoliación. El otro problema de la fumagina es el manchado de frutos con una considerable pérdida de su valor comercial.
El otro potencial daño indirecto de las moscas blancas está vinculado a la capacidad de transmitir virus. B. tabaci es vectora de más de 100 virus de plantas diferentes de los géneros Begomovirus (Geminiviridae), Crinivirus (Closteroviridae) y Carlavirus o Ipomovirus. Los geminivirus más importantes son el Tomato Yellow Mosaic Virus (TYMV) y el Tomato Yellow Leaf Curl Virus (TYLCV), conocido en Europa como el virus de la cuchara. En nuestro país solo ha habido registro de geminivirus en la región del NOA. T vaporariorum es potencial vectora de closterovirus que afectan a las especies de cucurbitáceas, tomate y lechuga. No se tienen registros en cultivos hortícolas de virus transmitidos por esta mosca blanca en nuestro país. Finalmente, la alimentación de las ninfas de B. tabaci puede inducir desórdenes fisiólógicos tales como la madurez irregular en tomate y el plateado de las hojas de cucurbitáceas.

Varias especies de moscas blancas pueden atacar el pimiento pero B tabaci es la única de importancia económica. Comparados con T. vaporariorum, los adultos son más pequeños y, como sus alas se encuentran plegadas se los observa desde arriba con forma de bastón con una hendidura en el centro que permite ver el cuerpo amarillento. El adulto de T vaporariorum, también visto desde arriba, tiene las alas extendidas en disposición triangular y no dejan una hendidura entre medio.

Ambas especies de moscas blancas en condiciones ambientales óptimas pueden completar una generación en alrededor de 20 días. Si agregamos a este dato que una hembra adulta tiene la capacidad de depositar más de 200 huevos, con estos datos se puede explicar la posible explosión de las poblaciones de moscas blancas en muy cortos periodos. En ausencia de enemigos naturales se puede expresar todo el potencial reproductivo con consecuencias muy negativas. El mal manejo de plaguicidas, si se abusa de los principios activos que matan de forma indiferenciada tanto plagas como enemigos naturales, pueden provocar ambientes disturbados ideales para la proliferación sin control de las moscas blancas. Las consecuencias del mal manejo de insecticidas pueden ser aún peor si agregamos la alta capacidad de las poblaciones de B tabaci de generar resistencia a los mismos. En consecuencia, el abordaje del problema de las moscas blancas se debe realizar sin perder de vista el marco de manejo integrado de plagas del cual no es ajeno ningún problema fitosanitario. En ese sentido, no es la aplicación de una técnica “mágica o salvadora”, sino el conjunto de prácticas y métodos aplicados lo que puede garantizar el éxito del control.

Los componentes considerados para el manejo integrado de las moscas blancas son:

 Saneamiento
 Monitoreo
 Calidad de la Aplicación de Plaguicidas
 Control químico
 Control biológico

Saneamiento

La reducción del nivel de inóculo de la plaga es un punto primordial. Se recomienda la eliminación inmediata de los cultivos finalizados. Son particularmente críticos el periodo de transición entre los cultivos tempranos y tardíos y el periodo entre la finalización de una campaña y el comienzo de la siguiente. Una práctica importante a realizar para la reducción de inóculo es el deshoje. Las hojas viejas que aportan poco o ningún fotoasimilado al cultivo y están senescentes, son una importante fuente de inóculo que debe ser eliminada. El saneamiento, como se expresó anteriormente, debe incluir también un control adecuado de malezas.
Es imprescindible en los periodos sin cultivos la eliminación de rastrojos y cualquier tipo de material verde dentro de los invernáculos. Esta cuestión no solo es inherente al productor individual. Los focos de alta infestación provocados por unos pocos productores descuidados pueden originar un problema a todo el conjunto. Es importante, en este sentido incorporar una visión regional en el manejo de las moscas blancas.
Monitoreo
El monitoreo tiene como finalidad (1) conocer el estado sanitario del cultivo, (2) conocer la evolución de la población de las plagas y, en el caso de efectuarse después de, por ejemplo la aplicación de un insecticida, (3) controlar la efectividad de las medidas adoptadas. Es entonces el medio por el cual decidir el momento oportuno para realizar una aplicación y elegir el principio activo a utilizar. Por otra parte permite detectar problemas como la mala calidad de una aplicación o la baja efectividad de un principio activo, y corregirlos a tiempo. En el caso de B. tabaci, el monitoreo cobra una importancia fundamental porque puede ser además una fuente de información para el ajuste de estrategias de control. Puede permitir rescatar, a partir de su registro, estrategias exitosas y también desechar las que fracasen.
El número de plantas mínimo es de 2 plantas cada 100 m2 de superficie. No se deben observar menos de 10 plantas en superficies inferiores a los 500m2. Un 40% de las observaciones debería cubrir los bordes del cultivo. Estos monitoreos deben complementarse con observaciones de todo el invernáculo para detección y mapeo de enfermedades de suelo y virosis.
Se establece, en el inicio del cultivo, un sistema de coordenadas (vg. filas y ventanas) con mojones dentro del invernáculo que permita al monitoreador ubicarse espacialmente dentro del mismo. El monitoreador debe recorrer todas las filas del invernáculo aunque no tengan asignadas plantas para el monitoreo al azar. En caso de detección de un foco, se lo ubica en la planilla del croquis del invernáculo con el nivel de incidencia. La detección y control de focos es particularmente importante en el caso de B. tabaci en pimiento.
En tomate se cuenta el número de adultos en el envés de las 2 hojas superiores. Es necesario distinguir en este recuento las 2 especies posibles teniendo en cuenta las características morfológicas diferenciales de los adultos que ya se mencionaron. Se cuenta también el número de ninfas en 2 folíolos elegidos al azar en el estrato foliar de la 5ta - 6ta hoja completamente desarrollada contando desde el ápice. Se revisa los estratos inmediatos inferiores al anterior para observar las características de las pupas como forma de confirmar la presencia de B. tabaci. Se debe tener en cuenta que la ubicación de adultos y ninfas es orientativa.
El monitoreador debe cerciorarse en cada monitoreo que en dicha distribución se encuentra la mayor abundancia de ninfas y adultos. En caso de no ser así el monitoreador puede modificar el patrón de observaciones a los estratos foliares con mayor abundancia. En pimiento se realiza el recuento de adultos y ninfas de moscas blancas (B. tabaci) en el envés de 4 hojas del estrato medio de la planta aprovechando las mismas hojas que se revisan para pulgones.
Los umbrales de intervención para tomate son de 10 adultos por hoja y/o de 8 ninfas por foliolo cuando solo se detecta T. vaporariorum, Cuando se detecta además B. tabaci, los umbrales se reducen a la mitad. En pimiento se deben iniciar medidas de control cuando en promedio se registren más de 5 adultos y/o 4 ninfas por hoja. Si la plaga se encuentra en forma localizada se realiza solamente el control en los focos.

Calidad de la aplicación de plaguicidas

Las moscas blancas se encuentran en los lugares de más difícil acceso a las pulverizaciones. La calidad de la aplicación es fundamental para garantizar el éxito del control. Se debería extremar la atención en el uso de equipos adecuados para los volúmenes y presiones requeridas. El control y mantenimiento de los mismos no deberían ser descuidados. Además, los plaguicidas tienen que ser aplicados junto a un coadyuvante lipofílico, es decir con afinidad con las sustancias cerosas de la cutícula de las hojas.
Control químico
La falta de información local sobre la efectividad de plaguicidas sobre B. tabaci no debería ser una excusa para aplicar indiscriminadamente cualquier producto. La racionalidad indica tomar como referencia las experiencias en otras zonas del país, primero y en otras partes del mundo, después para elaborar una lista preliminar de plaguicidas a utilizar. Es imprescindible tener presente un esquema de rotaciones de principios activos y familias de insecticidas para reducir el riesgo a que las moscas blancas adquieran resistencia.
Existe una extensa lista de alternativas interesantes para el control de moscas blancas:
Los nicotinoides son una clase relativamente nueva de insecticidas con un nuevo modo de acción. De la misma manera en que los piretroides sintéticos son similares y modelados a partir de, las piretrinas naturales, los nicotinoides son similares y modelados a partir de la nicotina natural. Son insecticidas que tienen características de buena acción sistémica por la raíz y el cuello de la planta. Los nicotinoides actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos, causando un bloqueo irreversible de los receptores de la acetilcolina. Su selectividad está dada por su acción sistémica pues, aplicados foliarmente, son poco selectivos en favor de los enemigos naturales. Las marcas comerciales de nicotinoides incluyen imidacloprid (Confidor®) acetamiprid (Mospilan®), tiametoxam (Actara®),
Los reguladores del crecimiento de los insectos conocidos por sus siglas en inglés como IGRs, son compuestos químicos que alteran el crecimiento y desarrollo en los insectos y por lo tanto, son específicos contra formas juveniles. El buprofezin (Applaud®) inhibe la síntesis de quitina. Otro principio activo de este grupo es el pyriproxifen (Epingle®) que no se encuentra aún registrado para cultivos hortícolas. Los IGRa, por controlar exclusivamente formas juveniles, son altamente selectivos e ideales para usar en programas de manejo integrado. Es importante tener en cuenta el efecto específico sobre ninfas de moscas blancas. Cuando se requiere controlar adultos, obligadamente se deben utilizar otros principios activos.
Las piridazinonas tienen un único miembro que es el Piridaben (Sanmite®), no registrado aún para hortalizas. Es un insecticida y acaricida selectivo de contacto e inhibidor metabólico que interrumpe el transporte de electrones en las mitocondrias.
Otro principio activo interesante para considerar es el pimetrozine (Chess®). Provoca una interrupción de la alimentación, consecuencia de un efecto directo sobre el sistema nervioso que termina con la muerte del insecto. Es un producto de alta selectividad.
El endosulfan (Thiodan®) es un organoclorado estimulante del sistema nervioso central de los insectos que produce convulsiones. Es un producto de poca selectividad pero muy efectivo para utilizar con moderación priorizando situaciones extremas de ataque de moscas blancas.
Los aceites y jabones insecticidas son también muy apropiados para incluir en programas de manejo integrado pues tienen pocos efectos adversos sobre insectos benéficos y el medio ambiente. La principal acción de los aceites y jabones insecticidas se produce en el contacto directo con las plagas. Es clave entonces, para maximizar la efectividad de estos productos, realizar una adecuada aplicación con alta presión y volumen suficiente para lograr una buena cobertura. Los aceites hortícolas son mezclas complejas de hidrocarburos de petróleo caracterizados por tener un estrecho rango de destilación y un muy bajo contenido de residuos no sulfonables. Existen también formulados de aceite vegetal. El alto refinamiento de estos aceites es lo que los hace aptos para ser aplicados sobre hortalizas. Los jabones insecticidas más comunes como el M-Pede® son sales potásicas de ácidos grasos. Si bien estos jabones y aceites están especialmente formulados para aplicar en cultivos hortícolas, se deben extremar las precauciones (aplicaciones con baja insolación y precisión en las dosis) para evitar provocar fototoxicidad al cultivo. Existe además la posibilidad de aplicarlos en mezclas con otros insecticidas, incluso en concentraciones menores como coadyuvantes, para sinergizar la acción de los mismos.
Un campo de alternativas para explorar lo constituyen los formulados oleosos de extractos vegetales. En otros países estos productos tienen una gran difusión y están entre las principales herramientas químicas dentro del manejo integrado. A la cabeza de estos productos se encuentran los formulados de neem, una especie exótica de la cual se extrae la azadirachtina con propiedades antialimentarias y de regulación de crecimiento. No solo la azadirachtina tiene propiedades insecticidas. Se encontró que otras sustancias presentes en el extracto de neem como la salinnina y la nimbina tienen efectos que incluyen la repelencia a la oviposición, la esterilización de los huevos e la inhibición de la síntesis de quitina. En nuestro país existe una especie de la cual pueden extraerse sustancias similares al neem que es el paraíso, Melia azedarach.
Otro ejemplo de insecticidas o repelentes en base a extractos vegetales es un formulado a base de extracto de ajo (Bralic®). En un ensayo preliminar se observó que este producto fue capaz de reducir sensiblemente el crecimiento poblacional de T. vaporariorum manteniendo el nivel de adultos por debajo del umbral de acción.
Control Biológico
En otros países se dispone de formulados comerciales de hongos entomopátogenos. Las especies de Beauveria bassiana (Naturalis®) y Verticillium lecanii son las que tienen mayores antecedentes en el control de moscas blancas. En un ensayo realizado en la EEA San Pedro, el formulado Naturalis® tuvo una alta efectividad en el control de T. vaporariorum sobre plantas de tomate.
Las moscas blancas tienen una amplia lista de enemigos naturales. Muchos de ellos, como las avispitas parasitoides Encarsia formosa, y Eretmocerus eremicus, en otros países se producen en biofábricas y se comercializan como insumos biológicos. En nuestro país se han encontrado E. formosa y Eretmocerus spp. parasitando naturalmente a T vaporariorum en tomate También son importantes predadores distintas especies de vaquitas predadoras, crisopas y chinches de la familia de los míridos. Repasando lo expresado anteriormente, pensemos en las diferentes consecuencias que pueden acarrear los manejo que, por la aplicación indiscriminada de plaguicidas de amplio espectro, elimine a todos estos enemigos naturales frente a otros manejos que intenten conservarlos.
Conclusiones
Si bien es necesario constatar la efectividad de algunas de las herramientas mencionadas, tanto en forma individual como integradas en estrategias de manejo, se puede afirmar que en muchas de las situaciones donde los ataques de mosca blanca se vuelven incontrolables, no se ha aplicado o se lo ha hecho incorrectamente alguna de las recomendaciones desarrolladas en esta nota. Los resultados en experiencias realizadas en cultivos comerciales fueron en general satisfactorios y por lo tanto generan optimismo para encarar el manejo de las moscas blancas en las temporadas venideras.

Un fertilizante con propiedades que influyen significativamente sobre la fisiología de la planta

M10 AD es una solución en la que dominan el catión potásico y un equilibrio de aniones fosfóricos, caracterizado también por una pequeña componente de otros aniones y cationes (Boro, Manganeso y Molibdeno).

Como demuestran las tablas 1 y 2, el producto se puede utilizar con función de nutriente de rápida absorción.

Tabla 1. - Absorción de iones en forma radicular.

Absorción de iones (radicular)
Tomate Miliequivalentes
Potasio Anión correspondiente
Cloruro de Potasio (ClK) 1.30 Cloruro (Cl-) 1.33
Sulfato de Potasio (SO4K2) 0.76 Sulfato (SO4=) 0.39
Nitrato de Potasio (NO3K) 1.63 Nitrato (NO3-) 3.22
Fosfato Monopotásico (PO4H2K) 0.91 Dihidrofofato (PO4H2-) 0.17
M10AD 2.23 Monohidrofosfato (PO4H=) 3.24
Absorción de iones (en miliequivalentes) para soluciones de distintos abonos (sales) en plantas de tomate, 45 días después del trasplante, con la misma presión osmótica mantenida durante 24 horas.


Tabla 2. - Absorción de ion potasio en forma foliar.

Absorción de iones (potasio foliar)
Melón 1 2
Sulfato de Potasio (SO4K2) 22.6 % 13.7 %
Nitrato de Potasio (NO3K) 43.4 % 21.0 %
Fosfato Monopotásico (PO4H2K) 32.8 % 15.9 %
M10AD 71.3 % 36.1 %
Efecto de varios aniones en combinación con el mismo catión (K+) sobre la absorción y translocación del isótopo K42.

(1) Porcentaje de K42 absorbido por las hojas respecto a la cantidad total, 24 horas después del tratamiento.
(2 ) Porcentaje de K42 translocado en la planta respecto a la cantidad total proporcionada a las hojas, 24 h después del tratamiento.

Esto significa que:

- pequeñas cantidades pueden dar éxitos visualmente significativos, debido al hecho que inmediatamente un porcentaje importante de los cationes y aniones se encuentran en el xilema (aplicación vía radicular) o en el floema (aplicación vía foliar).
- incluso con baja humedad del suelo la planta puede aprovechar de los nutrientes, que se encuentran ionizados en la solución saturada del suelo, mientras las normales sales fosfo-potasicas necesitan una mayor cantidad de agua para poder pasar a la forma iónica y una temperatura del sustrato superior.
La tabla 3 demuestra que a temperaturas del suelo muy bajas, los porcentajes del producto son mucho mayores a las del fosfato monoamonico o del mismo ácido fosfórico que podran ser utilizados por la planta.
Tabla 3.- Relación entre temperatura y absorción de nutrientes.





















Esto explica porque, aplicando pocas unidades de P2O5 localizado en la forma químico-física del M10 AD, se consiguen, en las siembras de finales de invierno con bajas temperaturas del suelo, los mismos efectos que empleando cantidades 10 veces mayores de las sales normalmente utilizadas (p.ej. fosfato biamónico).
La presencia de una importante cantidad de Molibdeno permite de utilizar el producto también en la siembra de las leguminosas, para estimular la correcta formación de la simbiosis planta-rizobio.

Las sinergias entre los 2 macroelementos P y K y los 3 microelementos se ha demostrado eficaz para aumentar la eficiencia fotosintética de la hoja, alargando la vida de la planta en otoño. Este efecto puede ser muy útil, especialmente en cultivos hortícolas para madurar los últimos ramilletes de tomate o los últimos frutos o hojas (lechuga, apio, etc.) en otoño – inicio de invierno.

Debido a la particular relación N: P2O5 : K2O = 0: 3 : 4 y a la cantidad de los específicos microelementos M10 AD demuestra significativos efectos enanizantes (v. art. 2), sin producir el estrés causado por los reguladores de crecimiento de síntesis, la reducción del riego y la fitotoxicidad de las aplicaciones de cobre o cloruros.
Con M10 AD la planta hace crecer todos los órganos que no se refieren al desarrollo vegetativo, es decir:
a) nuevos pelos radiculares (en todas las etapas del cultivo): esto le permite a la planta de explorar nuevos volúmenes del suelo o del sustrato, aprovechando de los iones que encuentra y sobretodo del agua, especialmente en condiciones de sequía o de fuerte evapo-transpiración;
b) órganos de reserva (tubérculos, bulbos, raíces) y frutos, cosa que permite aumentar sus tamaño y también sus características organolépticas. El producto efectivamente es conocido por los productores de vinos de calidad, como de hortalizas y frutas por el mejoramiento de sabor, color, etc.
c) flores (si aplicado en la etapa que precede la abertura del botón floral);
d) madera (en cultivos poli-anuales se usa para madurar la madera, consiguiendo una defensa contra las heladas tempranas y una mejor brotación el año siguiente).

Entre los varios productos potásicos, utilizados como nutrientes, tiene varias ventajas:
- comparado con el nitrato de potasio no estimula el crecimiento vegetativo de las plantas (produciendo antagonismo entre la nueva brotación y el acumulo de azucares y sales orgánicas en las frutas) y no tiene los efectos fuertemente oxidantes de los nitratos;
- comparado con el cloruro de potasio no baja la eficiencia productiva, al contrario, al mejorar también la fotosíntesis, aumenta dicha eficiencia y no tiene el fuerte efecto oxidante (y toxico, si usado a dosis altas) de los cloruros sobre las enzimas de las plantas;
- finalmente otras sales potásicas tienen solubilidad demasiado baja para poderse proporcionar en cantidades útiles a las plantas.

M10 AD estimula las defensas endógenas de las plantas fortaleciéndolas contra determinados hongos. De echo, este fertilizante es caracterizado por un doble efecto: nutriente y defensivo.


Bibliografía consultada
– R. Veberic, F. Ŝtampar, D. Vodnik: “Autumn photosynthesis of Golden delicious apple trees – the effects of picking and of fertilization treatments” – Proceedings of the International Symposium on Foliar Nutrition of Perennial Fruit Plants – Acta Horticulturae N. 594 – ISHS.
– M. Fregoni, L. Bavaresco: “Sperimentazione sulla vite di un concime fogliare nutritivo e brachizzante” – Università Cattolica del S.Cuore, Piacenza – Italia.
– M. Hudina, F. Ŝtampar: “Influence of foliar fertilization on quality of pear (pyrus communis l.) cv. Williams - Proceedings of the International Symposium on Foliar Nutrition of Perennial Fruit Plants – Acta Horticulturae N. 594 – ISHS.

Deterioro de los suelos cultivados bajo invernáculo en la región del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires
Ing. Agr. Luis F. Balcaza
AER INTA Gran Buenos Aires
agranbuc@correo.inta.gov.ar
La región del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires tiene como principal actividad agrícola la producción de hortalizas y flores, la que en casi su totalidad se desarrolla bajo cobertura plástica.
La Horticultura protegida se expande en la década de los años noventa, cubriendo en la actualidad una superficie de alrededor de 1200 hectáreas bajo plástico.
El suelo ha sido el principal apoyo de esta actividad y también el recurso natural con mayor peligro de deterioro. El hecho que durante muchos años se hayan cultivado en un mismo sitio las diversas especies hortícolas, genera una profunda modificación tanto sus propiedades químicas como físicas.
La producción agrícola regional se desarrolla sobre un llano que, con algunas ondulaciones y microrelieves se extiende en la llamada Pampa baja. (Mouriño). La región está atravesada por arroyos que recorren la zona y desembocan en dos cuencas:
1.- la del Río de la Plata,
2.- la de los ríos Samborombon y Salado.
Entre ambas cuencas existe un área más o menos alta que ha servido como divisoria de las aguas.
Los tipos de suelo que predominan varían con el origen de sus materiales primarios y las condiciones climáticas que modificaron a estos para transformarlos.
En las zonas mas altas y a partir de depósito de materiales volcánicos traídos por el viento (loess), aparecen suelos de textura Franco, Franco-Limoso o Franco-Limo-Arcilloso, con ausencia de calcáreo en los horizontes superiores a causa de lavado. Los valores de pH, materia orgánica y sales solubles los hacen aptos para agricultura, además por su condición topográfica gozan de drenaje normal sin que lo afecten inundaciones. (Hernández, Jiménez)
Son suelos que generalmente poseen altos niveles de arcilla y limos, esto los hace proclives a alterar sus propiedades físicas. En el la tabla 1 se muestran los resultados de las características químicas de algunas series de suelos de la región.
Cuadro 1- Características físicas de series de suelos del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires
Serie de suelos Gorina Los Hornos Seguí Estancia chica
Profundidad (cm) 0 –14 0 – 18 0 – 22 0 - 18
pH (pasta) 5.60 5.60 5.70 5.30
CE (dS/m) 1.45 0.75 1.04 2.56
Arcilla 35.1 26.8 26.6 23.9
Limos 57.6 55.9 66.6 59.8
Σ Limos + arcilla 92.7 82.7 93.1 83.7
Arenas 7.3 17.3 6.9 16.3
Carbono total (%) 2.7 2.0 2.6 3.2
Materia Orgánica (%) 4.6 3.5 4.4 5.6
Fuente: Hernández, Jiménez
Los suelos utilizados para los cultivos intensivos, son los mejores de la región por su fertilidad natural y buen drenaje aunque el tipo de explotación predominante en la zona relega a un plano secundario la primera cualidad ya que las capas superficiales son profundamente modificadas por el continuo agregado de enmiendas orgánicas con el fin de disminuir la degradación de la estabilidad estructural.
Estos suelos presentan altos porcentajes de materiales finos (arcillas y limos) y si no se los protege con el agregado de materia orgánica prontamente modifican sus características físicas y estas condicionan, en parte, las propiedades químicas. Partiendo de un suelo que en su condición natural tiene una aceptable fertilidad, la sucesión ininterrumpida de cultivos y el uso de riego con algunas limitantes en su composición química, provocan modificaciones que condicionan la fertilidad natural de los suelos en cuestión.
También los suelos cultivados bajo cubierta son roturados en forma muy intensa y esta es también una causa importante en la modificación de sus propiedades físicas. La expresión más evidente de la ocurrencia de tales modificaciones es la reducción de la permeabilidad, la fuerte tendencia a la compactación y encostramiento como así también a una deficiente estabilidad de los agregados (Mendía) Estas características naturales, se expresan nítidamente en el manejo previo a la implantación del cultivo, y se lo morigera con la aplicación de grandes cantidades de materia orgánica. Aún así es muy difícil restablecer la condición inicial de estos suelos.
Como se ha expresado, por su origen, los suelos predominantes en la región son sensibles al deterioro físico. Cuando se construye un invernáculo se los cubre con una película plástica y quedan confinados en una estructura cerrada, donde las condiciones climáticas se ven modificadas. Esta alteración influye sobre el comportamiento de los cultivos, que por su potencial genético, son fuertes demandantes de nutrientes y agua, lo que implica una mayor exigencia y desgaste de los suelos así cultivados.
La mayoría de las especies producidas en la región establecen su sistema radicular en los primeros 15 a 20 centímetros del perfil. Aunque existan especies con raíces más potentes, la gran mayoría de ellas desarrolla su sistema radicular en la profundidad mencionada. Hay que considerar que en la región es muy frecuente instalar el cultivo sobre lomos de altura variable y el sistema de riego imperante es por goteo. Esto permite aumentar el volumen explorado por las raíces y mejorar la distribución del agua y aire disponible.
Los suelos cultivados bajo invernáculo, al estar cubiertos, no reciben agua de lluvia, esto implica que los riegos se realizan íntegramente con aguas que, por su calidad, inducen a modificaciones en el pH y en la concentración salina de la solución del suelo, y al cabo de un tiempo razonablemente corto, el perfil cultivado adquiere características de alcalinidad y salinidad.
En el cuadro 2 se muestran los resultados de análisis de agua de la región.
Cuadro 2 – Resultados de análisis de agua de riego en la región del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires.
(mS/cm) meq/l
Zona pH CE CO3H- SO4= Cl- K+ Mg++ Ca++ Na+ RAS aj

Gorina ( La Plata) 7.26 1.03 6.60 2.10 1.10 0.30 1.90 1.70 6.80 5,83
Gorina (La Plata) 7.17 1.00 7.60 1.80 1.10 0.20 1.90 2.10 6.30 5,32
F. Varela 7.60 0.72 8.60 0.80 0.40 0.50 1.30 2.80 4.00 3,76
Va San Luis (F.V) 7.20 1.00 11.30 1.00 0.90 0.40 0.70 4.10 6.10 6,5
Los Hornos (L.P) 7.56 0.85 6.60 1.00 0.80 0.30 2.00 2.40 3.20 2,59
Los Hornos (L.P) 7.54 0.67 4.90 0.80 0.30 0.20 1.60 1.10 2.80 2,59
Olmos (L.P) 7.70 0.55 7.60 1.00 0.50 0.30 0.80 1.50 5.00 5,81
Hernández (L.P) 7.20 1.02 8.50 1.50 0.94 0.20 1.60 1.10 8.20 7,9
Colonia La Plata 7,04 1,24 8,06 0,7 1,66 0,1 2,4 3,1 6,3 4,73
Hay dos aspectos que resaltan en los resultados expuestos en el cuadro 2. Uno de ellos es el nivel de bicarbonatos que, en algunos casos, es alto y provoca el aumento del pH. Otra variable es la concentración de sodio que produce la destrucción de la estructura, por peptización de la materia orgánica. (Bohn, 1993)
Desde el punto de vista químico, la calidad del agua de riego es la causa más importante de la degradación de estos suelos ya que, los efectos sobre los cultivos se manifiestan más o menos rápidamente. Los síntomas de deterioro que más frecuentemente manifiestan las plantas y son atribuibles a la alcalinización del medio, son la detención del ritmo de crecimiento, disminución de la calidad y clorosis ferrica.
También la modificación en los niveles de pH, por la presencia de bicarbonatos, influye sobre el comportamiento de los cultivos provocado por la aparición de formas nutricionales no disponibles que impiden la alimentación fluida de las plantas.
Este problema es sumamente frecuente en la región y se lo aborda tomando dos tipos de decisiones:
- Antes de instalar un cultivo se agregará al suelo un agente acidificante. ( azufre, yeso, sulfato de hierro)
- Durante el desarrollo del cultivo, se puede incorporar a la solución fertilizante un ácido que corrija las desviaciones producidas por el agua de riego. Estos ácidos pueden ser, fosforico, nítrico o sulfúrico. También se puede acidificar con ácido cítrico.
En cuanto a la problemática del sodio que se incorpora al suelo por el agua de riego, cuando alcanza determinado nivel desnaturaliza la condición física de ese suelo.
Existe una forma de relación entre el sodio, los cationes bivalentes (Ca++ y Mg++) y los bicarbonatos. Este índice es el RAS ajustado. (RAS aj). (
En el caso que la actividad del sodio provoque inconvenientes en la estabilidad de suelo la forma más frecuente de corrección es la aplicación de yeso. Las cantidades a incorporar dependerán de los miliequivalentes de sodio a sustituir y la textura del suelo.
Los cambios que se producen en los índices químicos de los suelos de la región relacionados con la calidad del agua de riego y el manejo, se pueden apreciar en el cuadro 3
Cuadro 3 – Resultados de análisis de suelos en tres situaciones, según antigüedad de manejo.
Suelo
natural 3 de años de
invernáculo 12años de
invernáculo
pH (pasta) 6.2 7.5 8.5
CE 0.84 1.8 9.0
Carbono (%) 2.5 1.7 3.0
Materia Orgánica (%) 4.3 3.0 5.7
Nitrógeno total (%) 0.24 0.28 0.31
Fósforo asimilable (Bray) 20.7 166.0 196.0
CIC (meq/100 g) 19.3 23.2 26.2
Potasio (meq/100g) 2.4 1.97 3.5
Calcio (meq/100g) 12.8 12.6 7.1
Magnesio (meq/100g) 2 .1 4.5 5.4
Sodio (meq/100g) 0.1 2.8 2.8
% de Potasio en la CIC 12.4 8.5 13.4
% de Calcio en la CIC 66.3 54.3 27.1
% de Magnesio en la CIC 10.9 19.2 20.6
% de Sodio en la CIC 0.5 12.1 10.7
En el cuadro anterior se puede observar que partiendo de un suelo natural con bajo pH y conductividad eléctrica ambos aumentan a causa de los aportes de fertilizantes y el empleo del agua de riego.
Los cambios más significativos ocurren en los niveles de fósforo y sobre todo magnesio y sodio. El fósforo se ve incrementado por la fertilización y los abonos orgánicos y los cationes por el riego.
Como se ve hay una tendencia hacia el desequilibrio entre los cationes con una caída fuerte en los niveles de calcio. Esto significa que los suelos bajo estas condiciones tendrán inconvenientes con la formación de agregados estables,
Los cambios que se producen en un suelo bajo invernáculo además del agua de riego, pueden ser inducidos por acción de las labores culturales y sobre toda la fertilización.
Hay que considerar que estos suelos se los modifica desde su formación original, y muchas veces las variaciones entre las condiciones originales y las modificadas muestran una gran amplitud.
Respecto a la influencia del pH sobre las diferentes especies cultivadas en invernadero en la tabla 4 se indica cuál es el rango óptimo para cada una de ellas.
Cuadro 4.- Rangos de pH de algunas especies hortícolas cultivadas bajo invernadero.
Especie pH Especie PH
Apio 6.0 – 7.0 Tomate 6.2 – 7.0
Chaucha 6.0 – 7.0 Lechuga 6.0 – 7.0
Frutilla 5.5 – 5.5 Espinaca 6.0 – 7.0
Endivia 6.0 – 7.0 Remolacha 6.5 – 7.5
Melón 6.0 – 7.0 Berenjena 5.5 – 7.0
Pepino 5.5 – 7.0
Fuente: Domínguez Vivancos 1993
Si los niveles de pH se alejan mucho de los valores expuestos en el cuadro 4 se producen cambios que disminuyen tanto los rendimientos como la calidad de los cultivos.
Las modificaciones que sufren los suelos cultivados bajo cobertura se proyectan sobre el comportamiento de los diferentes nutrientes. Hay elementos que alcanzan su máxima disponibilidad en un determinado rango de pH. En el siguiente gráfico se observa que hay nutrientes que pueden ser absorbidos por las raíces de las plantas.








Gráfico 1 – Disponibilidad de nutrientes en función del pH del medio.

Fuente: Domínguez Vivancos 1993
Los síntomas que muestran los cultivos como consecuencia de estos desajustes son la detención del crecimiento, mermas de rendimiento y calidad y manifestaciones de deficiencias de algunos elementos tales como el hierro.
A su vez la secuencia de labores continuas y destructivas y la permanencia del cultivo casi sin solución de continuidad hacen que el suelo no tenga ningún momento de descanso para su recuperación. Estos factores pueden considerarse como las desencadenantes de tal deterioro.
El desarrollo de los invernáculos en la región generó un fuerte incremento de la producción y una considerable mejora en la calidad de los productos obtenidos. Esta transformación positiva se ha sustentado en buena parte en la calidad de los suelos regionales. El mantenimiento de esa calidad depende del conocimiento que se tenga de esos suelos y del cuidado para aplicar las diferentes herramientas técnicas que permitan conservar sus propiedades tanto químicas como físicas.
Bibliografía
-Giménez, J.E.; Hurtado, M.A.; Cabral, M.G.; da Silva, M.M. 1992. Estudio de suelos del partido de La Plata. Instituto de geomorfología y suelos. UNLP.
-Mendía, J. M 1976. Algunas consideraciones sobre el manejo de suelos en invernáculo. FCS As y Fs. UNLP. Tirada Interna.
-Prieto y Angueira. 1996. Métodos de riego. INTA.
-Bohn, H. L; Mc Neal, B. L; O' Connor, G. O. 1993. Química del suelo. Ed. Limusa. México.

-Cappannini, D.A. ; Mauriño V.R. 1966. Suelos de la zona estuárica comprendida entre las ciudades de Buenos Aires al norte y La Plata al sur (Provincia de Buenos Aires). Colección Suelos 2 INTA.

-Domínguez Vivancos. 1993. Fertirrigación. Mundiprensa. Madrid.
- Bhon, H.L ; Mc Neal, B L; O´Connor G.A. 1993. Química del Suelo. Editorial Grupo Noriega Editores. México.
- Mendía J.M. 1976. Manejo de suelos en vidrieras. Revista de ADIA La Plata.
- Balcaza, L.F. 1999. Degradación de suelos de invernáculo. Boletín Hortícola Nº24. UNLP-INTA.

ACCION DE LA MATERIA ORGANICA SOBRE LAS PROPIEDADES DEL SUELO

En la actualidad nadie discute la importancia que tiene la materia orgánica en la obtención de buenos rendimientos agrícolas.
En las últimas décadas la incorporación de fertilizantes químicos permitió un fuerte aumento de esos rendimientos. Esto ocurrió gracias a la existencia de la materia orgánica que poseen naturalmente los suelos. Pero, si se persistiera con la aplicación de solamente abonos químicos el suelo sufrirá una lenta degradación en sus propiedades que se trasuntaría en la caída de rendimientos y con ello, pérdidas de rentabilidad.
La única solución es volver a incorporar materia orgánica.
Un suelo agrícola está compuesto por una fracción mineral, una orgánica, agua y aire.
La materia orgánica de ese suelo está constantemente en proceso de transformación gracias a la acción de los microorganismos que viven en él. En una primera etapa produce nutrientes directamente asimilables para las plantas. Es un proceso de mineralización inicial.
En otra etapa los microorganismos la utilizan como fuente de energía favoreciendo el desarrollo de la flora bacteriana responsable de todas las reacciones de descomposición y síntesis de nutrientes en el suelo.
La tercera etapa permite que se produzca desde la materia orgánica, el humus que mejora sustancialmente las condiciones físicas del suelo.
Es decir, las ventajas de la presencia de la materia orgánica en el suelo se deben principalmente a dos aspectos: uno vinculado directamente con la nutrición vegetal, ya que por el proceso de mineralización se aportan elementos fertilizantes, el segundo, tal vez el mas importante, se relaciona con la formación de humus que tiene efecto beneficioso sobre el suelo y sobre la propia planta.
Los efectos de la materia orgánica sobre la fertilidad del suelo abarcan tanto a sus propiedades físicas y químicas como biológicas.
Con relación a las propiedades físicas se destaca su influencia sobre el color, ya que, al oscurecer el suelo, este asimila mejor los rayos solares aumentando la temperatura y con ello mejora el desarrollo radicular.
Además de este aspecto, el humus formado tiene una función cimentadora de partículas, formando agregados estables, lo que representa una mejora para la estructura del suelo, ya que para suelos pesados aumenta la porosidad, y para los arenosos aumenta la cohesión. Por una parte aumenta la aireación y por el otro optimiza la estabilidad estructural del suelo.
Estas condiciones que ejerce sobre la estructura repercute positivamente sobre las características del suelo ligadas a ella, como la porosidad, la aireación, el drenaje y la capacidad de retención de agua.
Las propiedades químicas se ven influenciadas positivamente en tres aspectos básicos:
El humus presente en el suelo contribuye a aumentar la capacidad que tiene ese suelo para regular el pH. Esto permite mejorar los suelos donde el pH es extremo.
Algunos microelementos (cobre, zinc, hierro, manganeso), que se encuentran en el suelo en formas insolubles o bloqueadas, provocan en las plantas deficiencias tales como la clorosis por deficiencia de hierro. La materia orgánica forma compuestos llamados quelatos que protegen a esos elementos y los libera en la medida que el cultivo los necesita.
También en combinación con las arcillas del suelo, la materia orgánica forma un complejo llamado arcillo - húmico que retiene y libera cuando la planta los precisa, a nutrientes como calcio, magnesio, potasio y sodio. Cuando la concentración de estos nutrientes desciende en la solución del suelo, este complejo libera la cantidad que necesita la planta para mantenerse bien alimentada.
Con esta propiedad se impide por una parte, que se pierdan esos nutrientes por lavado y por otra permite que el suelo posea una buena cantidad de esos elementos cuando los requiere el cultivo.
Esta propiedad es la que favorece la asimilación de los fertilizantes químicos cuando se los aplica como complemento de la fertilización orgánica.
Además cuando las condiciones de humedad, temperatura y aireación son adecuadas, la materia orgánica del suelo favorece la proliferación de microorganismos, ya que les proporciona carbono para la formación de sus estructuras biológicas. También le entrega nitrógeno para sintetizar proteínas, además de otros nutrientes esenciales para su proliferación
Existen numerosas fuentes de materia orgánica que son útiles para cumplir con los beneficios arriba enunciados. Pero es preciso que esa materia orgánica aportada se encuentre perfectamente descompuesta y que posea una granulometría que permita una fácil descomposición en el suelo.
En resumen, el aporte de materia orgánica a los suelos es positivo desde varios puntos de vista, pues conserva y mejora el suelo, permite un mejor aprovechamiento de los fertilizantes químicos y confiere a los suelos abonados una fertilidad inagotable.
El lombricompuesto, solo o en mezclas con otros compuestos orgánicos, cumple con las funciones enunciadas, ya que mejora tanto la fertilidad química como la física y la biológica, con un valor agregado, ya que aporta al suelo cantidades agronómicamente relevantes de hormonas, vitaminas, proteínas y otras fracciones humificadoras.
Existen otros productos derivados de la industria cárnea como las harinas de sangre, huesos y pezuñas, utilizadas desde los comienzos de la Agricultura como aportantes de nutrientes, que aún hoy se emplean en los cultivos intensivos con asiduidad. Estos productos son ricos en nitrógeno, fósforo, calcio y magnesio con la gran ventaja de liberarlos lentamente y con ello permiten un prolongado efecto fertilizante sobre el suelo.
La combinación de compost de lombriz con otros de origen animal, enriquecido con harinas, permite un prolongado efecto fertilizante en los suelos aplicados con todas las ventajas enunciadas que confiere la utilización de materia orgánica como conservante, mejorador y fuente nutricional.

BIBLIOGRAFIA

Sánchez Andreu J. 1992. Las sustancias húmicas. Incidencia en la fertilidad de los cultivos.
Franco J.A Bañón, S 1991. Posibilidades agrícolas de los ácidos húmicos comerciales. Horticultura.
Florensa, P. Martínez J. 1991. Horticultura y materia orgánica. Horticultura.
Kononova, J J. 1987. Materia orgánica del suelo. Ed Oikos Tau.
Artígas García J. 1986. La alimentación biológica. Ed Plaza & Janés



Aplicación de materia orgánica en cultivos protegidos

Ing. Agr. Luis F. Balcaza
UEEA INTA Gran Buenos Aires

La década de los años 90 se caracterizó, en nuestra zona, por el fuerte desarrollo de los cultivos protegidos. La difusión de las estructuras plásticas tuvo como complemento la incorporación del riego por goteo, la fertirrigación, los fertilizantes hidrosolubles, etc. Estas innovaciones tecnológicas significaron una mejora en la producción tanto en rendimientos como en calidad, sobretodo en los primeros años de la aplicación de estas técnicas.
En la actual coyuntura económica, muchos de los insumos utilizados hasta ahora son económicamente casi inaccesibles para el productor. Es difícil tomar decisiones, y también es preciso buscar alternativas que permitan continuar en la actividad.
Existen dos circunstancias que acentúan las dificultades, una es el aumento de los precios de los insumos y otra la falta de financiación de los mismos.
Dentro de los costos de producción, el precio de los fertilizantes incide fuertemente en los mismos. Para disminuir su influencia, es conveniente considerar algunas alternativas, como la incorporación de la materia orgánica que, aunque se la utilice en forma frecuente y abundante, es interesante profundizar su comportamiento.
Históricamente se ha utilizado la materia orgánica como mejorador de suelos tanto en su aspecto físico como químico, en nuestra región su uso ha sido una constante y a través de los años se aportaron abonos orgánicos de los mas diversos orígenes.
La materia orgánica en el suelo se encuentra en diferentes estados y por ser su transformación un proceso dinámico, coexisten las distintas formas simultáneamente.
Cuando se agrega algún abono orgánico al suelo, la materia orgánica fresca ya sea de origen animal o vegetal es atacada por distintos tipos de microorganismos (hongos, bacterias) que producen una primera transformación llamada mineralización y quedan, como contrapartida, una serie de productos llamados transitorios.
Los productos transitorios forman la materia orgánica en vía de descomposición por la acción de los microorganismos. Estos productos no están ligados a las partículas del suelo sino simplemente mezclados con ellas. Una parte de los productos transitorios evoluciona hacia el estado de humus, ( humificación) mientras que el resto se mineraliza rápidamente.
El humus es materia orgánica muy transformada ligada íntimamente al suelo, es un producto muy estable, que se mineraliza lentamente, a un ritmo del 1 al 2% anual. En suelos de invernadero, este porcentaje se incrementa a 4%. (Mendía, 1976).
El proceso de transformar la materia orgánica fresca en un producto asimilable para las plantas se basa, pues, en dos procesos: humificación y mineralización.
Los residuos animales se mineralizan sin pasar por el estado de humus. Además estos restos son muy escasos en comparación con los residuos vegetales. Por ambos motivos los restos animales no se toman en consideración.
Los residuos vegetales contenidos en el suelo se descomponen rápidamente dando lugar a dos tipos de productos:
Sustancias minerales: (H2O, CO2, NH3) producidas por el proceso de mineralización
Humus: producido por el proceso de humificación.
La velocidad a la que se transforman los residuos vegetales dependen de varios factores: suelo, clima y la propia materia vegetal. Cuando las condiciones son favorables la transformación empieza enseguida y tiene lugar en forma rápida y progresiva, de modo que, al cabo de unos dos años, se ha completado. 2

La cantidad de residuos vegetales que se transforman por uno u otro proceso depende, sobre todo, de la naturaleza del residuo vegetal.
Los residuos de fácil fermentación, como las plantas jóvenes o los abonos verdes dan poca cantidad de humus. En cambio una fuente importante son las raíces de las plantas cultivadas y las pajas. Para conservar la fertilidad de los suelos, debe haber un contenido adecuado de humus, y como el humus se va gastando cada año no queda otro remedio que incorporar anualmente restos de vegetales, estiércol u otra materia que sustituya al humus gastado.
Entre las propiedades físicas y químicas de los suelos sobre las que actúa la materia orgánica, se encuentra el color. El color oscuro típico de muchos suelos tiene su origen en la materia orgánica, su rol es facilitar el calentamiento de los mismos.
También la materia orgánica facilita la retención de agua, esto significa una mejora sustancial en suelos sueltos, la materia orgánica puede retener hasta veinte veces su peso en agua y ayuda así a evitar la desecación y contracción.
Otra función muy importante que cumple la materia orgánica es la de formar agregados cuando se combina con minerales arcillosos, esto permite el intercambio gaseoso, estabilizando la estructura e incrementando la permeabilidad. No basta que el suelo tenga buena estructura sino que es necesario que la conserve.
Sobre este punto la materia orgánica tiene dos efectos:
Un efecto a corto plazo, muy intenso, en el cual intervienen principalmente los productos transitorios. Este se produce con mayor intensidad cuando se entierran materias muy fermentecibles como son los abonos verdes.
Un efecto a largo plazo, menos intenso, pero más persistente que en el caso anterior, en el cual interviene, sobre todo, el humus. El estercolado y el enterrado de pajas que dan lugar a una apreciable cantidad de humus, producen este efecto. Por otra parte la materia orgánica aumenta la capacidad de retención de agua y tiene influencia sobre el calentamiento de los suelos.(Bohn,1993)
Cuando las condiciones de humedad, temperatura y aireación son adecuadas, la materia orgánica favorece la proliferación de microorganismos y así desde el punto de vista nutricional abastece de carbono para la formación de estructuras orgánicas y como fuente para la oxidación, también nitrógeno para la síntesis de proteínas, parte del fósforo, azufre, boro y forma quelatos estables con cobre, manganeso, zinc y otros cationes polivalentes (Stevenson. F.J).
El humus facilita la absorción de elementos nutritivos. La cantidad de dichos elementos absorbidos por las raíces es mayor en presencia del humus, y de esta forma los abonos minerales son más eficaces. Los ácidos húmicos estimulan el desarrollo del sistema radicular y con ello se hace más efectiva la asimilación de nutrientes.
La materia orgánica es parcialmente soluble en agua. Cuando está asociada con arcilla o con cationes bi o trivalentes es insoluble y se pierde por lixiviación en pequeñas cantidades. También ayuda a mantener una reacción uniforme en el suelo, amortigua las variaciones el pH del suelo en límites entre neutro y ligeramente alcalino, a su vez aumenta la disponibilidad de los nutrientes a través del aumento de la Capacidad de Intercambio Catiónico.
Desde el punto de vista biológico, los microorganismos del suelo toman su energía de la materia orgánica que descomponen. Estos microorganismos tienen necesidad de nitrógeno para formar su propia proteína y la toman de degradación del sustrato orgánico.
El nitrógeno procedente de la descomposición de la materia orgánica tiene diferente destino, según sea la proporción de nitrógeno y carbono contenido en esa materia orgánica. Cuando se incorpora al suelo materia orgánica con relación carbono/nitrógeno (C/N) alta, los microorganismos se multiplican activamente y consumen el exceso de carbono, dejando un residuo cuya relación C/N tiene un valor mas bajo que el inicial, hasta llegar al humus, que tiene un relación C/N muy próxima a 10.
Si la relación C/N es baja (materia orgánica pobre en celulosa y rica en nitrógeno) los microorganismos toman una parte del nitrógeno liberado, mientras que la parte restante se incorpora al suelo. La descomposición de la materia orgánica se realiza con rapidez porque los microorganismos encuentran en ella el nitrógeno que necesitan. (Bohn,1993). 2

Si la relación C/N es alta (materia orgánica rica en celulosa y pobre en nitrógeno) los microorganismos toman todo el nitrógeno liberado e incluso el contenido en el suelo. Por este motivo cuando se entierra un abundante rastrojo de cereales es necesario aportar una cantidad suplementaria de nitrógeno sobre todo si de siembra inmediatamente, con el fin que haya suficiente cantidad para los microorganismos y para el cultivo. Cuando la relación C/N es alta la descomposición de la materia orgánica es más lenta que cuando dicha relación es baja, se acelera el proceso agregando un abono nitrogenado. El nitrógeno tomado por los microorganismos no se pierde, sino que se libera de nuevo cuando mueren esos microorganismos.
La cantidad de nitrógeno liberado depende de la rapidez con que se descompone la materia orgánica. Esta rapidez se relaciona entre otras cosas, con la temperatura: a mayor temperatura, mayor velocidad de descomposición.
Los suelos de la región platense en su estado natural, sin haber sido nunca trabajados, tienen buen nivel de materia orgánica ( entre 4 y 5 %). En los suelos trabajados para Horticultura bajo cubierta esos valores pueden llegar hasta el 8%. La reposición que se realiza de material orgánico en estos suelos se orienta a cumplir con la función de mejorar las relaciones entre el suelo, el aire y el agua mas que para el aporte de elementos químicos, aunque de acuerdo a su composición en las enmiendas orgánicas utilizadas en la zona presentan altos niveles sobre todo de nitrógeno, fósforo y calcio.
Para mantener un nivel razonable de materia orgánica es importante realizar un análisis de suelos donde se determina el carbono total, para obtener el valor de materia orgánica se multiplica por el factor 1,724.
Como ya se explicó cuando se incorpora al suelo materia orgánica bruta esta sufre un proceso de mineralización con liberación de NO3-, CO2, H2O, etc. a causa de la acción de los microorganismos del suelo, este es un proceso rápido y se mide a través de un coeficiente K2 o de mineralización.
El coeficiente K2 indica el porcentaje de materia orgánica que se mineraliza en un lapso de tiempo determinado que puede ser un año y varía entre 2% para cultivos a campo y 4% en invernáculo.
Es decir que para 100 Kg. de humus incorporados al suelo por año se pierden entre 2 y 4 Kg.
A su vez se forma una sustancia negra estable que se incorpora al suelo llamada genéricamente humus. El coeficiente que cuantifica la formación de humus es el isohúmico o K1 e indica la capacidad que tiene la materia orgánica bruta para formar humus.

RESIDUO K1
Turba 1,00
Estiércol bien descompuesto 0,5
Estiércol algo pajoso 0,2 -- 0,4
Residuo de pasturas 0,15 -- 0,30
Paja de cereales sin abono 0,08 -- 0,15

Este humus, mas lentamente a su vez, se mineraliza entregando nutrientes al medio producto de su descomposición.
Un ejemplo puede clarificar esto:
Tenemos un suelo con:
Materia Orgánica (%MO): 2%
Espesor del horizonte(e): 25 cms
Densidad aparente (ða): 1,2 Ton/m3
Superficie (S): 10.000 m²
Total de materia orgánica = (ða) x e x S x % MO
Total Materia Orgánica (en 25 cm de suelo) = 1,2 Ton/m3.0,25m. 10000M2 . 0,02 = 60 Ton/25cm
2

Considerando un cultivo a campo las pérdidas son del 2% es decir un K2= 0,02 Entonces
Pérdidas anuales: 60.000 Kg . 0,02 = 1.200 Kg materia orgánica estable.
Para reponer los 1200 Kg de materia orgánica perdidos tenemos un estiércol bien descompuesto con un K1= 0,5 es decir 1000 kg de materia orgánica bruta dan 500 Kg de humus.
500 Kg humus lo forman - 1000 Kg materia orgánica fresca
1200 Kg humus lo forman (1000 x 1200)/500 = 2,4 Ton de estiércol
2400 Kg/ha = 0,240 kg/m2
Si se quiere pasar de 2% a 3% hay que determinar cuántas toneladas se precisan.
Tenemos que incrementar un 1%
Total de materia orgánica a incrementar : 10000 m2 x 0,25m x 1,2Ton/m3 x 0,01= 30 Ton
30 Ton + 1,2 Ton = 31,2 Ton/ha de materia orgánica.
Si el K1 es de 0,5 se precisan 62,40 Ton/Ha para aumentar un 1% la materia orgánica y conservar lo que tenía.
Por 1000 m2 son 6,24 Ton de materia bruta
1000 Kg estiércol son 4 m3
6240 Kg x 4/1000 = 25 m3
La incorporación de materia orgánica, aunque es una práctica muy antigua y conocida significa en estos momentos una posibilidad cierta de solucionar, aunque sea en parte, el problema que significa el costo de los fertilizantes de síntesis. Parte de los nutrientes que necesitan los cultivos a realizar podrían satisfacerse por este medio. La materia orgánica no sólo aportará esos nutrientes sino que proporcionará un medio adecuado para el desarrollo de las raíces, y una mejora en la absorción de los nutrientes aportados por los fertilizantes que, necesariamente se deberán aportar.

Un fertilizante con propiedades que influyen significativamente sobre la fisiología de la planta

M10 AD es una solución en la que dominan el catión potásico y un equilibrio de aniones fosfóricos, caracterizado también por una pequeña componente de otros aniones y cationes (Boro, Manganeso y Molibdeno).

Como demuestran las tablas 1 y 2, el producto se puede utilizar con función de nutriente de rápida absorción. Esto significa que:
- pequeñas cantidades pueden dar éxitos visualmente significativos, debido al hecho que inmediatamente un porcentaje importante de los cationes y aniones se encuentran en el xilema (aplicación vía radicular) o en el floema (aplicación vía foliar)
- incluso con baja humedad del suelo la planta puede aprovechar de los nutrientes, que se encuentran ionizados en la solución saturada del suelo, mientras las normales sales fosfo-potasicas necesitan una mayor cantidad de agua para poder pasar a la forma iónica y una temperatura del sustrato superior.

La tabla 3 demuestra que a temperaturas del suelo muy bajas, los porcentajes del producto son mucho mayores a las del fosfato monoamonico o del mismo ácido fosfórico que podrán ser utilizados por la planta. Esto explica porque, aplicando pocas unidades de P2O5 localizado en la forma químico-física del M10 AD, se consiguen, en las siembras de finales de invierno con bajas temperaturas del suelo, los mismos efectos que empleando cantidades 10 veces mayores de las sales normalmente utilizadas (p.ej. fosfato biamonico).
La presencia de una importante cantidad de Molibdeno permite de utilizar el producto también en la siembra de las leguminosas, para estimular la correcta formación de la simbiosis planta-rizobio.

Las sinergias entre los 2 macroelementos P y K y los 3 microelementos se ha demostrado eficaz para aumentar la eficiencia fotosintética de la hoja, alargando la vida de la planta en otoño (v. art. 1). Este efecto puede ser muy útil, especialmente en cultivos hortícolas para madurar los últimos ramilletes de tomate o los últimos frutos o hojas (lechuga, apio, etc.) en otoño – inicio de invierno.

Debido a la particular relación N : P2O5 : K2O = 0 : 3 : 4 y a la cantidad de los específicos microelementos M10 AD demuestra significativos efectos enanizantes (v. art. 2), sin producir el estrés causado por los reguladores de crecimiento de síntesis, la reducción del riego y la fitotoxicidad de las aplicaciones de cobre o cloruros.
Con M10 AD la planta hace crecer todos los órganos que no se refieren al desarrollo vegetativo, es decir:
a) nuevos pelos radiculares (en todas las etapas del cultivo): esto le permite a la planta de explorar nuevos volúmenes del suelo o del sustrato, aprovechando de los iones que encuentra y sobretodo del agua, especialmente en condiciones de sequía o de fuerte evapo-transpiración;
b) órganos de reserva (tuberos, bulbos, raíces) y frutos, cosa que permite aumentar sus tamaño y también sus características organolépticas. El producto efectivamente es conocido por los productores de vinos de calidad, como de hortalizas y frutas por el mejoramiento de sabor, color, etc. (v. por ej. art. 3);
c) flores (si aplicado en la etapa que precede la abertura del botón floral);
d) madera (en cultivos poli-anuales se usa para madurar la madera, consiguiendo una defensa contra las heladas tempranas y una mejor brotación el año siguiente).

Entre los varios productos potásicos, utilizados como nutrientes, tiene varias ventajas:
- comparado con el nitrato de potasio no estimula el crecimiento vegetativo de las plantas (produciendo antagonismo entre la nueva brotación y el acumulo de azucares y sales orgánicas en las frutas) y no tiene los efectos fuertemente oxidantes de los nitratos;
- comparado con el cloruro de potasio no baja la eficiencia productiva, al contrario, al mejorar también la fotosíntesis, aumenta dicha eficiencia y no tiene el fuerte efecto oxidante (y toxico, si usado a dosis altas) de los cloruros sobre las enzimas de las plantas;
- finalmente otras sales potásicas tienen solubilidad demasiado baja para poderse proporcionar en cantidades útiles a las plantas.

M10 AD estimula las defensas endógenas de las plantas fortaleciéndolas contra determinados hongos. De echo, este fertilizante es caracterizado por un doble efecto: nutriente y defensivo.


Art. 1 – R. Veberic, F. Ŝtampar, D. Vodnik: “Autumn photosynthesis of Golden delicious apple trees – the effects of picking and of fertilization treatments” – Proceedings of the International Symposium on Foliar Nutrition of Perennial Fruit Plants – Acta Horticulturae N. 594 – ISHS.
Art. 2 – M. Fregoni, L. Bavaresco: “Sperimentazione sulla vite di un concime fogliare nutritivo e brachizzante” – Università Cattolica del S.Cuore, Piacenza – Italia.
Art. 3 – M. Hudina, F. Ŝtampar: “Influence of foliar fertilization on quality of pear (pyrus communis l.) cv. Williams - Proceedings of the International Symposium on Foliar Nutrition of Perennial Fruit Plants – Acta Horticulturae N. 594 – ISHS.


Especies de Alternaria causantes de la “podredumbre negra” en tomates cultivados en nuestro país.

El género Alternaria está ampliamente distribuido en la naturaleza e incluye especies patógenas que pueden infectar los cultivos a campo o causar importantes daños en post cosecha.
Muchas de estas especies pueden deteriorar cereales, frutas y vegetales en almacenamiento o durante el transporte, aun en refrigeración, causando considerables pérdidas económicas a productores y a las industrias del sector. Además es importante señalar que dichas especies son capaces de producir micotoxinas y otros metabolitos menos tóxicos.
En la década pasada nuevos estudios han enfatizado su importancia como hongos toxicogénicos más que simplemente deteriorantes. Los hongos toxicogénicos pueden colonizar los cultivos y en condiciones agro meteorológicas favorables para su desarrollo, pueden acumular en los productos infectados gran cantidad de sustancias bioactivas denominadas metabolitos secundarios. Dichos metabolitos no son esenciales para el crecimiento y reproducción del organismo que las sintetiza.
Cada especie fúngica posee un perfil de metabolitos secundarios que le es propio. El potencial de metabolitos fúngicos activos es entonces enorme y representa una fuente casi ilimitada de recursos utilizables en los campos de la bioquímica y de la biotecnología.
Los hongos tienen en si mismos una diversidad funcional inmensa y constituyen uno de los mayores recursos genéticos disponibles para asegurar la estabilidad ambiental, la agricultura sustentable y el aprovisionamiento futuro de sustancias naturales biológicamente activas. Si bien muchos de estos metabolitos pueden resultar beneficiosos, otros, denominados micotoxinas, representan un gran riesgo para la salud humana y animal debido a los efectos adversos que su contacto o ingestión provoca. Se conocen hasta el presente 8 toxinas de Alternaria que han sido encontradas como contaminantes naturales: el ácido tenuazónico (TA), el Alternariol (AOH), el Alternariol metil éter (AME), el Altenueno, las Altertoxinas y toxinas AAL. TA es el metabolito tóxico de Alternaria más estudiado, por su alta actividad biológica ya que es toxico para embriones de pollo y causa hemorragias y muerte en ratones. Se ha sugerido además que TA tiene un importante rol en la etiología del “onylai” una enfermedad hematológica común en Africa y presenta además actividad antitumoral y antibacteriana.
Por otro lado, AOH y AME son producidos en grandes cantidades por cepas toxicogénicas de Alternaría siendo A. alternata y A. tenuíssima las principales especies involucradas. Ambas toxinas tienen pocos efectos agudos, pero pueden actuar en forma sinérgica, teniendo además efectos fetotóxicos y teratogénicos en ratones. Las altertoxinas tienen efectos mutagénicos mientras que las toxinas AAL, producidas por un patotipo raro de A. alternata, son estructuralmente muy semejantes a las fumonisimas que causan cáncer esofágico en humanos y la leucoencefalomalasia equina. Su incidencia natural ha sido poco estudiada hasta el presente.
El género Alternaria es un problema importante en tomates ya que es uno de sus más frecuentes contaminantes. Particularmente durante la época de maduración de los frutos, causa la “podredumbre negra”, una enfermedad que causa severas perdidas económicas, especialmente a la industria conservera. La severidad de la enfermedad así como la alta incidencia de especies toxicogénicas ha sido reportada por muchos investigadores.
En nuestro país Alternaria es también un contaminante frecuente del tomate, pero el potencial toxicogénico de las cepas aisladas de estos frutos ha sido poco investigado hasta el presente. En un estudio (citar fuente) reciente se encontró que de 28 muestras de tomates con evidentes signos de “podredumbre negra” se aislaron 28 cepas de A. alternata, 6 de A. tenuíssima y una cepa de A. longuipes. De estos resultados se deduce que A. alternata es la principal especie aislada con una mucho menos incidencia observada para A. tenuíssima. Se estudió además la capacidad toxicogénica de estas especies en arroz autoclavado a 25 ya 8oC.
De la tabla 1 se deduce que todas las especies producen en diferentes proporciones por lo menos dos de las toxinas estudiadas. Todas las cepas retuvieron su capacidad productora de toxina en arroz a temperaturas de refrigeración y también cuando fueron inoculados en la superficie de tomates previamente desinfectados, aunque la producción fue menor en estos dos últimos casos. El crecimiento de Alternaria con la producción de sus toxinas en tomates frescos indica la posibilidad de la contaminación de los frutos a campo. Los resultados anteriores muestran que cepas toxicangénicas de Alternara están presentes en tomates cultivados en nuestro país. Las toxinas pueden pasar a los frutos con el consiguiente riesgo para los consumidores. Mas estudios deberían hacerse para evaluar la contaminación del tomate y subproductos con toxinas de Alternaria para establecer cual es la exposición humana a estas toxinas, lo que no esta bien definido hasta el presente.
Tabla 1: Producción de micotoxinas en arroz autoclavado a 25ºC por cepas de Alternaria aisladas de tomate, muestreados por agentes del MAA en la zona hortícola de La Plata, en la Campaña 2003

Cepa Especie AOH AME AT
IMA 79 A. alternata +++ + -
IMA 138 A. alternata +++ ++ -
IMA 74 A. alternata +++ ++ -
IMA 118 A. alternata +++ +++ ++
IMA 75 A. alternata ++ + +
IMA 139 A. alternata + (+) ++
IMA 72 A. alternata ++ + ++
IMA 115 A. alternata ++ + +
IMA 116 A. alternata + (+) ++
IMA 82 A. alternata ++ + -
IMA 117 A. alternata ++ + +
IMA 140 A. alternata +++ +++ ++
IMA 78 A. alternata ++ + +++
IMA 141 A. alternata +++ +++ ++
IMA 142 A. alternata ++ (+) +++
IMA 119 A. alternata + (+) ++
IMA 143 A. alternata +++ +++ +++
IMA 80 A. alternata +++ +++ -
IMA 144 A. tenuissima +++ +++ -
IMA 81 A. tenuissima +++ +++ -
IMA 145 A. tenuissima +++ + -
IMA 146 A. tenuissima + (+) -
IMA 147 A. tenuissima ++ + +
IMA 148 A. tenuissima +++ + +++
IMA 76 A. longipes +++ +++ +
(+) muy poca (menos de 4μg/g)
+ poca (entre 4 – 15 μg/g)
++ Moderada (entre 15 – 30 μg/g)
+++ Mucha (más de 30 μg/g)
Bibliografía
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Deterioro de los suelos cultivados bajo invernáculo en la región del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires

Ing. Agr. Luis F. Balcaza
UEEA INTA Gran Buenos Aires

La región del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires tiene como principal actividad agrícola la producción de hortalizas y flores, la que en casi su totalidad se desarrolla bajo cobertura plástica.
La Horticultura protegida se expande en la década de los años noventa, cubriendo en la actualidad una superficie de alrededor de 1000 hectáreas bajo plástico.
El suelo ha sido el principal apoyo de esta actividad y también el recurso natural con mayor peligro de deterioro. El hecho que durante muchos años se hayan cultivado en un mismo sitio las diversas especies hortícolas, genera una profunda modificación tanto sus propiedades químicas como físicas.
La producción agrícola regional se desarrolla sobre un llano que, con algunas ondulaciones y microrelieves se extiende en la llamada Pampa baja. (Mouriño). La región está atravesada por arroyos que recorren la zona y desembocan en dos cuencas:
1.- la del Río de la Plata,
2.- la de los ríos Samborombon y Salado.
Entre ambas cuencas existe un área más o menos alta que ha servido como divisoria de las aguas.
Los tipos de suelo que predominan varían con el origen de sus materiales primarios y las condiciones climáticas que modificaron a estos para transformarlos.
En las zonas mas altas y a partir de depósito de materiales volcánicos traídos por el viento (loess), aparecen suelos de textura Franco, Franco-Limoso o Franco-Limo-Arcilloso, con ausencia de calcáreo en los horizontes superiores a causa de lavado. Los valores de pH, materia orgánica y sales solubles los hacen aptos para agricultura, además por su condición topográfica gozan de drenaje normal sin que lo afecten inundaciones. (Hernández, Jiménez)
Son suelos que generalmente poseen altos niveles de arcilla y limos, esto los hace proclives a alterar sus propiedades físicas. En el la tabla 1 se muestran los resultados de las características químicas de algunas series de suelos de la región.
Cuadro 1- Características físicas de series de suelos del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires
Serie de suelos Gorina Los Hornos Seguí Estancia chica
Profundidad (cm) 0 –14 0 – 18 0 – 22 0 - 18
pH (pasta) 5.60 5.60 5.70 5.30
CE (dS/m) 1.45 0.75 1.04 2.56
Arcilla 35.1 26.8 26.6 23.9
Limos 57.6 55.9 66.6 59.8
Σ Limos + arcilla 92.7 82.7 93.1 83.7
Arenas 7.3 17.3 6.9 16.3
Carbono total (%) 2.7 2.0 2.6 3.2
Materia Orgánica (%) 4.6 3.5 4.4 5.6
Fuente: Hernández, Jiménez
Los suelos utilizados para los cultivos intensivos, son los mejores de la región por su fertilidad natural y buen drenaje aunque el tipo de explotación predominante en la zona relega a un plano secundario la primera cualidad ya que las capas superficiales son profundamente modificadas por el continuo agregado de enmiendas orgánicas con el fin de disminuir la degradación de la estabilidad estructural.
Estos suelos presentan altos porcentajes de materiales finos (arcillas y limos) y si no se los protege con el agregado de materia orgánica prontamente modifican sus características físicas y estas condicionan, en parte, las propiedades químicas. Partiendo de un suelo que en su condición natural tiene una aceptable fertilidad, la sucesión ininterrumpida de cultivos y el uso de riego con algunas limitantes en su composición química, provocan modificaciones que condicionan la fertilidad natural de los suelos en cuestión.
También los suelos cultivados bajo cubierta son roturados en forma muy intensa y esta es también una causa importante en la modificación de sus propiedades físicas. La expresión más evidente de la ocurrencia de tales modificaciones es la reducción de la permeabilidad, la fuerte tendencia a la compactación y encostramiento como así también a una deficiente estabilidad de los agregados (Mendía) Estas características naturales, se expresan nítidamente en el manejo previo a la implantación del cultivo, y se lo morigera con la aplicación de grandes cantidades de materia orgánica. Aún así es muy difícil restablecer la condición inicial de estos suelos.
Como se ha expresado, por su origen, los suelos predominantes en la región son sensibles al deterioro físico. Cuando se construye un invernáculo se los cubre con una película plástica y quedan confinados en una estructura cerrada, donde las condiciones climáticas se ven modificadas. Esta alteración influye sobre el comportamiento de los cultivos, que por su potencial genético, son fuertes demandantes de nutrientes y agua, lo que implica una mayor exigencia y desgaste de los suelos así cultivados.
La mayoría de las especies producidasen la región establecen su sistema radicular en los primeros 15 a 20 centímetros del perfil. Aunque existan especies con raíces más potentes, la gran mayoría de ellas desarrolla su sistema radicular en la profundidad mencionada. Hay que considerar que en la región es muy frecuente instalar el cultivo sobre lomos de altura variable y el sistema de riego imperante es por goteo. Esto permite aumentar el volumen explorado por las raíces y mejorar la distribución del agua y aire disponible.
Los suelos cultivados bajo invernáculo, al estar cubiertos, no reciben agua de lluvia, esto implica que los riegos se realizan íntegramente con aguas que, por su calidad, inducen a modificaciones en el pH y en la concentración salina de la solución del suelo, y al cabo de un tiempo razonablemente corto, el perfil cultivado adquiere características de alcalinidad y salinidad.
En el cuadro 2 se muestran los resultados de análisis de agua de la región.
Cuadro 2 – Resultados de análisis de agua de riego en la región del Cinturón Verde del Gran Buenos Aires.
(mS/cm) meq/l
Zona pH CE CO3H- SO4= Cl- K+ Mg++ Ca++ Na+ RAS aj

Gorina ( La Plata) 7.26 1.03 6.60 2.10 1.10 0.30 1.90 1.70 6.80 5,83
Gorina (La Plata) 7.17 1.00 7.60 1.80 1.10 0.20 1.90 2.10 6.30 5,32
F. Varela 7.60 0.72 8.60 0.80 0.40 0.50 1.30 2.80 4.00 3,76
Va San Luis (F.V) 7.20 1.00 11.30 1.00 0.90 0.40 0.70 4.10 6.10 6,5
Los Hornos (L.P) 7.56 0.85 6.60 1.00 0.80 0.30 2.00 2.40 3.20 2,59
Los Hornos (L.P) 7.54 0.67 4.90 0.80 0.30 0.20 1.60 1.10 2.80 2,59
Olmos (L.P) 7.70 0.55 7.60 1.00 0.50 0.30 0.80 1.50 5.00 5,81
Hernández (L.P) 7.20 1.02 8.50 1.50 0.94 0.20 1.60 1.10 8.20 7,9
Colonia La Plata 7,04 1,24 8,06 0,7 1,66 0,1 2,4 3,1 6,3 4,73
Hay dos aspectos que resaltan en los resultados expuestos en el cuadro 2. Uno de ellos es el nivel de bicarbonatos que, en algunos casos, es alto y provoca el aumento del pH. Otra variable es la concentración de sodio que produce la destrucción de la estructura, por peptización de la materia orgánica. (Bohn, 1993)
Desde el punto de vista químico, la calidad del agua de riego es la causa más importante de la degradación de estos suelos ya que, los efectos sobre los cultivos se manifiestan más o menos rápidamente. Los síntomas de deterioro que más frecuentemente manifiestan las plantas y son atribuibles a la alcalinización del medio, son la detención del ritmo de crecimiento, disminución de la calidad y clorosis ferrica.
También la modificación en los niveles de pH, por la presencia de bicarbonatos, influye sobre el comportamiento de los cultivos provocado por la aparición de formas nutricionales no disponibles que impiden la alimentación fluida de las plantas.
Este problema es sumamente frecuente en la región y se lo aborda tomando dos tipos de decisiones:
- Antes de instalar un cultivo se agregará al suelo un agente acidificante. ( azufre, yeso, sulfato de hierro)
- Durante el desarrollo del cultivo, se puede incorporar a la solución fertilizante un ácido que corrija las desviaciones producidas por el agua de riego. Estos ácidos pueden ser, fosforico, nítrico o sulfúrico. También se puede acidificar con ácido cítrico.
En cuanto a la problemática del sodio que se incorpora al suelo por el agua de riego, cuando alcanza determinado nivel desnaturaliza la condición física de ese suelo.
Existe una forma de relación entre el sodio, los cationes bivalentes (Ca++ y Mg++) y los bicarbonatos. Este índice es el RAS ajustado. (RAS aj).
En el caso que la actividad del sodio provoque inconvenientes en la estabilidad de suelo la forma más frecuente de corrección es la aplicación de yeso. Las cantidades a incorporar dependerán de los miliequivalentes de sodio a sustituir y la textura del suelo.
Los cambios que se producen en los índices químicos de los suelos de la región relacionados con la calidad del agua de riego y el manejo, se pueden apreciar en el cuadro 3
Cuadro 3 – Resultados de análisis de suelos en tres situaciones, según antigüedad de manejo.

Suelo
natural 3 de años de
invernáculo 12años de
invernáculo
pH (pasta) 6.2 7.5 8.5
CE 0.84 1.8 9.0
Carbono (%) 2.5 1.7 3.0
Materia Orgánica (%) 4.3 3.0 5.7
Nitrógeno total (%) 0.24 0.28 0.31
Fósforo asimilable (Bray) 20.7 166.0 196.0
CIC (meq/100 g) 19.3 23.2 26.2
Potasio (meq/100g) 2.4 1.97 3.5
Calcio (meq/100g) 12.8 12.6 7.1
Magnesio (meq/100g) 2 .1 4.5 5.4
Sodio (meq/100g) 0.1 2.8 2.8
% de Potasio en la CIC 12.4 8.5 13.4
% de Calcio en la CIC 66.3 54.3 27.1
% de Magnesio en la CIC 10.9 19.2 20.6
% de Sodio en la CIC 0.5 12.1 10.7
En el cuadro anterior se puede observar que partiendo de un suelo natural con bajo pH y conductividad eléctrica ambos aumentan a causa de los aportes de fertilizantes y el empleo del agua de riego.
Los cambios más significativos ocurren en los niveles de fósforo y sobre todo magnesio y sodio. El fósforo se ve incrementado por la fertilización y los abonos orgánicos y los cationes por el riego.
Como se ve hay una tendencia hacia el desequilibrio entre los cationes con una caída fuerte en los niveles de calcio. Esto significa que los suelos bajo estas condiciones tendrán inconvenientes con la formación de agregados estables,
Los cambios que se producen en un suelo bajo invernáculo además del agua de riego, pueden ser inducidos por acción de las labores culturales y sobre toda la fertilización.
Hay que considerar que estos suelos se los modifica desde su formación original, y muchas veces las variaciones entre las condiciones originales y las modificadas muestran una gran amplitud.
Respecto a la influencia del pH sobre las diferentes especies cultivadas en invernadero en la tabla 4 se indica cuál es el rango óptimo para cada una de ellas.
Cuadro 4.- Rangos de pH de algunas especies hortícolas cultivadas bajo invernadero.
Especie pH Especie PH
Apio 6.0 – 7.0 Tomate 6.2 – 7.0
Chaucha 6.0 – 7.0 Lechuga 6.0 – 7.0
Frutilla 5.5 – 5.5 Espinaca 6.0 – 7.0
Endivia 6.0 – 7.0 Remolacha 6.5 – 7.5
Melón 6.0 – 7.0 Berenjena 5.5 – 7.0
Pepino 5.5 – 7.0
Fuente: Domínguez Vivancos 1993
Si los niveles de pH se alejan mucho de los valores expuestos en el cuadro 4 se producen cambios que disminuyen tanto los rendimientos como la calidad de los cultivos.
Las modificaciones que sufren los suelos cultivados bajo cobertura se proyectan sobre el comportamiento de los diferentes nutrientes. Hay elementos que alcanzan su máxima disponibilidad en un determinado rango de pH. En el siguiente gráfico se observa que hay nutrientes que pueden ser absorbidos por las raíces de las plantas.
Gráfico 1 – Disponibilidad de nutrientes en función del pH del medio.

Fuente: Domínguez Vivancos 1993


Los síntomas que muestran los cultivos como consecuencia de estos desajustes son la detención del crecimiento, mermas de rendimiento y calidad y manifestaciones de deficiencias de algunos elementos tales como el hierro.
A su vez la secuencia de labores continuas y destructivas y la permanencia del cultivo casi sin solución de continuidad hacen que el suelo no tenga ningún momento de descanso para su recuperación. Estos factores pueden considerarse como las desencadenantes de tal deterioro.
El desarrollo de los invernáculos en la región generó un fuerte incremento de la producción y una considerable mejora en la calidad de los productos obtenidos. Esta transformación positiva se ha sustentado en buena parte en la calidad de los suelos regionales. El mantenimiento de esa calidad depende del conocimiento que se tenga de esos suelos y del cuidado para aplicar las diferentes herramientas técnicas que permitan conservar sus propiedades tanto químicas como físicas.

Gacetilla de Información

Las Producciones Intensivas del Gran Buenos Aires cuentan con una nueva Entidad, la “Asociación de Ingenieros Agrónomos del Cinturón Hortícola de La Plata”. (AIACHOLP). Los Profesionales del Sector se han asociado con la finalidad de contribuir al desarrollo sostenido con equidad social y equilibrio ambiental de nuestro Territorio, mediante el mejoramiento de las capacidades instaladas en el ámbito de los Profesionales agrarios que ejercen su tarea en dicho medio. Entre otros, se pretende trabajar sobre los siguientes ejes:
- Construir sistemas de información, redes de aprendizaje y difusión de conocimientos.

- Promover la integración interinstitucional para fortalecer el sistema, participando con otros actores de la "cadena" productiva.

Con mas de 60 Ingenieros asociados, hasta el momento ya ha desarrollado tareas de capacitación y participa en los ámbitos locales.

Para mayor información comunicarse con


Efectos del umbráculo sobre la producción de dos densidades de tomate estival en la zona litoral Norte de la Provincia de Buenos Aires (Argentina)


Resumen

Para definir los efectos del sombreado sobre tomate durante la estación cálida y la aplicabilidad del umbráculo en el litoral norte de la Provincia de Buenos Aires, se desarrollaron experimentos en la EEA del INTA en San Pedro.
En 2001-2002, se evaluó un umbráculo a dos aguas de 12 m x 24 m x 4 m con cobertura completa de malla plateada reflectiva y difusora de luz VIVERPLAST® (V) y el híbrido Cardenal (BHN, perita). En 2002-2003 y 2003-2004 se utilizaron 2 umbráculos tetraédricos de 12 m x 24 m x 2.2 m con cobertura completa de malla plateada 35% (P35) y negra 35% (N35) y el híbrido Zorzal (BHN, perita). En 2003-2004, se agregó el híbrido Coral (BHN, redondo). Los testigos fueron cultivos al aire libre.
En las 3 campañas se evaluaron dos tratamientos de densidad, 4,16 y 2,38 plantas m-². Se utilizó un arreglo sistemático de los tratamientos aplicados a las unidades experimentales con 3 bloques. Se compararon los efectos de las densidades de plantación y la interacción densidad x ambiente.
Se registraron temperaturas de aire, radiación fotosintéticamente activa (PAR) incidente y rendimientos totales y comerciales, identificando causas de descarte.
Las temperaturas de aire no fueron afectadas por los umbráculos y la PAR se redujo hasta 50 % en V y hasta 40% en N35 y P35.
Cardenal en V presentó mayores rendimientos a la mayor densidad de plantación, con hasta 3% de descarte por podredumbre apical del fruto. Al AL no se registraron diferencias entre densidades, y los descartes por podredumbre apical llegaron al 50%.
Para Zorzal, N35 favoreció mayores rendimientos a la mayor densidad de plantación.
Para Coral, el uso del umbráculo no sería recomendable, y al aire libre con 4.16 plantas.m-² se obtuvieron los mayores rendimientos.
La incidencia de daño por “polilla del tomate” fue mayor en los umbráculos en todos los casos.
Los resultados sugieren la existencia de algún tipo de interacción genotipo x radiación que impediría generalizar la recomendación del uso del umbráculo para el cultivo de tomate en la zona.

Palabras clave: sombreado, Lycopersicon esculentum Mill, radiación, temperatura, densidad de plantación, rendimiento, fisiopatías

Introducción

El tomate es la hortaliza más difundida en todo el mundo y la de mayor valor económico; su demanda aumenta continuamente y con ella su cultivo, producción y comercio (Infoagro, 2004).
Según la FAO (Infoagro, 2004), en 2002, China fue el principal productor de tomate (25.5 millones de ton), seguido por EEUU (10.2 millones de ton); y entre los países sudamericanos, Brasil (3.5 millones de ton) fue secundado por Chile (1.2 millones de ton) y por Argentina (0.7 millones de ton).
Entre las causas de descarte que impiden maximizar rendimientos y calidad, 2 de las principales alteraciones del fruto se asocian directa o indirectamente a un alto nivel de radiación solar: la podredumbre apical y el agrietamiento de los frutos (Infoagro, 2004). En Argentina estas fisiopatías son causas importantes de descartes (Pilatti & Paletto, 1993), aunque difíciles de cuantificar.
En el archipiélago canario y en la zona de Almería-Murcia, principales productores europeos de tomate, se utilizan cada vez con mayor frecuencia umbráculos de mallas negras para proteger a los cultivos al aire libre de la excesiva radiación y del viento (Caballero Ruano & Jiménez Mejías, 1998).
Sin embargo, Tabares & Alamo (2003) destacaron que el cultivo de tomate en umbráculos conlleva un grave riesgo de introducción de mosca blanca y de otros vectores de virus, y mayor incidencia de problemas fisiológicos como la madurez irregular del fruto.
La información referida a efectos del sombreado sobre los rendimientos del tomate es escasa y contradictoria, mientras que la que vincula a esta técnica de climatización con la podredumbre apical y el agrietamiento de los frutos indicaría la conveniencia de su aplicación.
Para el cultivo en invernadero, Francescangeli et al. (1994 a, b) informaron que la aplicación de sombreado sobre tomate, a lo largo de todo el ciclo, disminuía el número final de flores, y por consiguiente de frutos, afectando el rendimiento; pero que impuesto luego de la diferenciación de las inflorescencias de interés, reducía significativamente la incidencia de la podredumbre apical. Bouzo et al (2003), por su parte observaron aumentos de rendimientos con la utilización de sombreado parcial del invernadero y Pilatti & Paletto(2003) encontraron que el sombreado aminoraba la incidencia del agrietamiento en los frutos de los racimos superiores de plantas cultivadas con cobertura de suelo.
Para el cultivo al aire libre, en distintos experimentos, Russo (1993) aplicando una malla de sombreado luego de 3 semanas del transplante que redujo la radiación incidente en 63%, y Abdel-Mawgoud et al (1996) imponiendo un sombreado de 30% a lo largo de todo el ciclo, concluyeron que la reducción de la luz tuvo efectos sobre la altura de las plantas y sobre el área foliar, pero no afectó consistentemente el rendimiento del cultivo, por lo que no justificaron su uso en tomate.
Los objetivos del presente trabajo fueron definir lo más concretamente posible los efectos del sombreado de tomate estival al aire libre sobre los componentes del rendimiento y de la calidad de los frutos y evaluar la aplicabilidad de la técnica del umbráculo en el litoral norte de la Provincia de Buenos Aires bajo las condiciones de manejo de cultivo más difundidas en la zona.


Materiales y Métodos

Los experimentos se realizaron en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA en San Pedro (Lat. 33º 41´S Long. 59º 41´W), provincia de Buenos Aires, Argentina entre 2001 y 2004.

Umbráculos
En la campaña 2001-2002, se evaluó un umbráculo a dos aguas de 12 m x 24 m x 4 m con cobertura completa de malla plateada reflectiva y difusora de luz VIVERPLAST® (V).
En las campañas 2002-2003 y 2003-2004 se utilizaron 2 umbráculos tetraédricos de 12 m x 24 m x 2.2 m con cobertura completa de malla plateada 35% (P35) y negra 35% (N35).
En las 3 campañas los testigos fueron cultivos al aire libre, sin cobertura (AL).

Cultivos
Para cada campaña, se utilizó el híbrido de tomate determinado tipo perita, sistema de conducción y manejo de labores culturales más difundidos en el cultivo. En la campaña 2001-2002, el híbrido empleado fue Cardenal (BHN); y en las campañas 2002-2003 y 2003-2004, por su discontinuidad en el mercado, fue reemplazado por Zorzal (BHN).
En la campaña 2003-2004, para detectar si los efectos del sombreado eran genotipo-dependientes se evaluó separadamente al híbrido de tomate determinado tipo redondo Coral (BHN).
Los plantines se produjeron en celdas de germinación de 80 cm³ sobre un sustrato de tierra y turba, y se transplantaron al estado de 3 hojas verdaderas desplegadas.
En las 3 campañas se introdujo la densidad de la plantación como factor adicional. Se evaluaron las densidades 4,16 (alta) y 2,38 (habitual en la zona) plantas m-², generadas por una distancia entre surcos de 1.20 m y una distancia entre plantas de 0.20 m y 0.35 m respectivamente.
Las fechas de transplante fueron: 11 octubre 2001; 18 noviembre 2002 y 19 diciembre 2003.
Los cultivos se condujeron sin desbrote ni raleos, con tutorado de los tallos principales. Se utilizó riego por goteo y el esquema de fertilización de tomate sugerido por Amma, (2001, com.personal)
El manejo de plagas y enfermedades se realizó de acuerdo a las recomendaciones del protocolo de Manejo integrado de plagas y enfermedades para tomate diferenciado producido y validado por la EEA INTA San Pedro (Polack & Mitidieri, 2003).

Variables evaluadas
En las campañas 2001-2002 y 2002-2003, en distintos momento del ciclo de los cultivos se registró la altura de las plantas, la altura del primer racimo y el número de flores.racimo-¹.
En el momento de la cosecha, definida por el grado “pintón” de los frutos se registró el número y el peso de los frutos totales y no comerciales (descartes). Los descartes se categorizaron como: menores a 50 g, afectados por podredumbre apical, agrietados, con lesiones producidas por larvas de polilla del tomate (Tuta absoluta L), con síntomas de virosis y deformes. La diferencia entre total y descartes se consideró en categoría comercial.

Mediciones climáticas
La radiación solar fue monitoreada con solarímetros de radiación global de cúpula ETG en la parte superior del canopeo. Las temperaturas de aire en el entorno del canopeo fueron suministradas por termoresistencias PT100. En cada tratamiento se dispuso de un sensor de temperatura de aire y de un solarímetro de cúpula en forma permanente. Para todos los sensores, se obtuvieron datos promedios horarios registrados por el data logger ETG Multirecorder P en base a 30 lecturas realizadas a intervalos de 2 minutos.
Los datos colectados por los solarímetros, correspondientes a la radiación global (RG) recibida y expresados por unidad de área (joules.m-2.seg-1), fueron convertidos a moles de fotones fotosintéticamente activos(PPF).m-2 (Nobel, 1983), aplicando los siguientes coeficientes:
- joules de RG.m-2.seg-1 x 0.50 = joules PAR.m-2.seg-1 (Szeicz, 1974, Krug, 1997).
- joules PAR.m-2.seg-1 x 4.545E-6= moles de PPF.m-2.seg-1, dado que la energía luminosa transportada en promedio por los fotones correspondientes a las longitudes de onda PAR (400 a 700 nm) es 220.000joules.mol-1 (Nobel, 1983)
- moles de PPF.m-2.seg-1 x 3600 = moles.m-2.hora-1, que sumados permitieron estimar el total de moles de PPF arribados al cultivo en distintos periodos y en el ciclo completo.

Diseño experimental y análisis estadísticos

Debido a que no se contó con repeticiones de los ambientes, se utilizó un arreglo sistemático de los tratamientos. Este arreglo sistemático se utiliza cuando no se cuenta con repeticiones de uno de los factores, y por lo tanto no se puede evaluar su efecto principal por no tener estimadores válidos de su error; pero si permite evaluar su interacción con los otros factores (Frutos, 2001). Por lo tanto en este trabajo no se pudo medir el efecto principal del factor ambiente, pero si su interacción con el factor densidad de plantas, y el efecto principal de éste último. Para ello en cada umbráculo se dispusieron las dos densidades en 3 bloques. Cada bloque consistió en una fila de 25 plantas (unidad experimental). En cada bloque se eligieron al azar 7 plantas consecutivas para realizar las observaciones.
Para el tratamiento estadístico de los datos se utilizó el programa SAS (SAS Institute, 1989) y sus procedimientos GLM y Mean. Las variables que no presentaron distribución normal según la Prueba de No Aditividad de Tukey, se transformaron por medio de la raíz cuadrada (√x). Los datos se sometieron al análisis de la variancia (α=0.05).


Resultados y Discusión

Dado que en las campañas 2001-2002 y 2002-2003 no se encontraron relaciones entre la altura de las plantas, la altura del primer racimo y el número de flores.racimo-¹.
con el rendimiento comercial, no se presentan estos datos.


Umbráculo a dos aguas con malla plateada VIVERPLAST ®

a) Parámetros climáticos:
En días soleados de primavera y verano se observó que la PAR transmitida por la malla del umbráculo durante las horas del mediodía, alcanzó aproximadamente el 50% de la del exterior y en días parcialmente nublados, cuando predomina la radiación difusa, los valores transmitidos por la malla superaron el 80% de la radiación exterior (datos no mostrados).
Al comparar el total de moles PPF recibido por los cultivos en cada quincena a lo largo del ciclo (Tabla 1), se observó que la relación entre V y AL fue levemente superior a 0.50. Sin embargo, el testigo recibió más del doble de la PAR incidente que V por su ciclo más largo (ver apartado siguiente).
Las temperaturas de aire del umbráculo acompañaron en su evolución y valores a las del exterior, situándose, en horas del mediodía, levemente por encima (datos no mostrados). Los promedios quincenales fueron muy similares en los 2 ambientes (Tabla 2). De este hecho se infiere que la reducción de la radiación global no habría causado descenso de las temperaturas de aire; aunque hay que considerar que el cerramiento que impone el umbráculo pudo favorecer su aumento, estableciéndose un balance entre los 2 efectos.

b) Parámetros productivos:
Al AL la producción se concentró en 12 días (4 cosechas), iniciándose a 79
días del transplante. En V la producción se extendió durante 27 días (7 cosechas) iniciándose a los 90 días del transplante.
Los rendimientos totales y comerciales difirieron estadísticamente entre densidades dentro de V, con destacada ventaja de 4.16 plantas.m-² (Tabla 3). En este tratamiento aumentaron los descartes por frutos pequeños, por podredumbre apical y con síntomas de virosis; que representaron alrededor del 15% del rendimiento total. Sin embargo las diferencias registradas en rendimiento comercial indicaron la ventaja de la mayor densidad dentro de V.
Al AL se obtuvieron rendimientos totales y comerciales similares para las 2 densidades de plantación, y la única diferencia entre las causas de descarte registradas se debió a frutos < 50 g, algo mayor en la densidad de plantación de 4.16 plantas.m-² pero con poca incidencia en la reducción total de los rendimientos.
No se registraron frutos afectados por agrietamiento en ninguno de los tratamientos y ambientes.
El peso medio del fruto, similar para los 2 tratamientos, al AL fue de 86 g. En V se cosecharon frutos significativamente más pequeños con 4.16 plantas.m-² (74 g) en relación a 2.38 plantas.m-² (83.5 g).


Umbráculo tetraédrico con malla negra o plateada

a) Parámetros climáticos
La PAR transmitida por la malla de los umbráculos, tanto en N35 como en P35, durante las horas del mediodía osciló entre 60 y 70% de la del exterior y en días parcialmente nublados, cuando predomina la radiación difusa, los valores transmitidos por las mallas alcanzaron el 80% de la radiación exterior (datos no mostrados).
Al comparar el total de moles PPF recibido por los cultivos en cada quincena a lo largo del ciclo (Tabla 1), se observó que la relación entre N35 y AL fue levemente superior a 0.60; y entre P35 y AL alcanzó aproximadamente 0.70.
Las temperaturas de aire de los umbráculos acompañaron en su evolución y valores a las del exterior (datos no mostrados). Los promedios quincenales fueron muy similares en los 3 ambientes (Tabla 2).


b) Parámetros productivos
b. 1. Tomate tipo perita
Durante las 2 campañas evaluadas, en los 3 ambientes la producción se concentró en 25 días (7 cosechas), iniciándose a 70 días del transplante en 2002/2003 y a 72 días desde el transplante en 2003/2004.
En la campaña 2002/2003 los rendimientos totales y comerciales difirieron estadísticamente entre densidades dentro de los umbráculos, con destacada ventaja de 4.16 plantas.m-², mientras que al AL los rendimientos fueron estadísticamente similares entre los tratamientos (Tabla 4). En los umbráculos se destacaron las diferencias registradas entre densidades de plantación en descartes por podredumbre apical, mientras que Al AL todas las causas de descarte tuvieron una incidencia similar en los rendimientos.
En la campaña 2003/2004, para rendimientos totales y comerciales, en N35 se repitió la relación observada entre densidades durante la campaña anterior (Tabla 5). Al AL las diferencias fueron estadísticamente significativas, con ventajas de la densidad de 4.18 plantas.m-² sobre 2.38 plantas.m-². En P 35 no se registraron diferencias estadísticamente significativas entre estos tratamientos.
La principal causa de descarte en los umbráculos fue la podredumbre apical.
No se registraron frutos afectados por agrietamiento en ninguno de los tratamientos y ambientes.
El peso medio del fruto, similar para los 2 tratamientos, y el promedio de las 2 campañas resultó: al AL de 101.5 g, en N35 de 106.6 g y en P35 de 105.5 g.


b. 2. Tomate redondo

La producción se concentró en 30 días (9 cosechas), iniciándose a 70
días del transplante.
En P35 y al AL, los rendimientos totales y comerciales fueron estadísticamente superiores en la mayor densidad de plantación, mientras que en N35 los rendimientos comerciales no difirieron entre tratamientos (Tabla 6).
Para este híbrido los mayores porcentajes de descarte se registraron en los umbráculos, destacándose entre sus causas la incidencia de daños por polilla del tomate, siendo mayor con la densidad de 4.16 plantas.m-².
Los rendimientos comerciales al AL, aunque no comparables estadísticamente, fueron superiores a los de los umbráculos para cualquiera de las 2 densidades evaluadas.
No se registraron frutos afectados por agrietamiento en ninguno de los tratamientos y ambientes.
El peso medio del fruto, similar para los 2 tratamientos, al AL fue de 174.5 g, en N35 fue de 186.6 g y en P35 fue de 175.5 g.


Conclusiones:

Umbráculo VIVERPLAST

El cultivo de tomate perita híbrido Cardenal en umbráculo VIVERPLAST presentó rendimientos totales y comerciales más altos que al AL (aunque no comparables estadísticamente), representando los descartes por podredumbre apical del fruto el 3% del total, en el primer caso y el 50% en el segundo.
Al AL no se registraron diferencias significativas entre densidades de plantación, mientras que en el umbráculo la mayor densidad de plantación permitió obtener una diferencia marcada en los rendimientos comerciales, aunque en detrimento del peso individual del fruto.
Los mayores peso promedio del fruto, precocidad y concentración del período de cosecha fueron observados en el cultivo al AL. Sin embargo estas ventajas no inclinan la elección hacia este ambiente si se consideran las enormes diferencias registradas con el umbráculo en rendimiento comercial.

Umbráculos tetraédricos de mallas negra o plateada

Con el uso del umbráculo tetraédrico de malla negra, el cultivo de tomate perita híbrido Zorzal presentó mayores rendimientos con la densidad de plantación de 4.16 plantas.m-² con respecto a 2.38 plantas.m-², a pesar de los mayores descartes por podredumbre apical. En el umbráculo tetraédrico de malla plateada, las ventajas de la mayor densidad no fueron consistentes entre campañas para este híbrido. En ambos umbráculos, los rendimientos totales y comerciales fueron más altos que al aire libre para las 2 densidades.
El cultivo de tomate redondo Coral, durante la única campaña de evaluación, presentó rendimientos más altos al aire libre que en los umbráculos, con clara ventaja de la mayor densidad de plantación con respecto a la más baja.
Los resultados indicarían una posible existencia de interacción genotipo x ambiente en el cultivo de tomate bajo umbráculo.
Debido a la discontinuidad en el mercado del híbrido tipo perita Cardenal, no surgen recomendaciones de uso del umbráculo para este material.
Para el híbrido tipo perita Zorzal, el umbráculo de malla negra 35% favoreció mayores rendimientos totales y comerciales a la mayor densidad de plantación evaluada.
Para el híbrido tipo redondo Coral, el uso del umbráculo no sería recomendable, y al aire libre, la densidad de 4.16 plantas.m-² resultaría más ventajosa que la de 2.38 plantas.m-² para obtener mayores rendimientos.







Referencias bibliográficas

Amma, A. 2001. Comunicación personal. Grupo Suelos y Agrometeorología, EEA INTA San Pedro.
Abdel-Mawgoud, A.M.R., El-Abd, S.O., Singer, S.M., Abou-Hadid, A.F. and Hsiao, T.C. 1996. Effect of shade on the growth and yield of tomato plants. Acta Hort. (ISHS) 434:313-320.
Bouzo, C.A.; Pilatti, R.A. y Acosta, M. 2003. Efecto de diferentes disposiciones de pantallas de sombreo sobre tomate (Lycopersicom esculentum Mill.) en invernadero. Publicaciones en línea de la Univ. Nac del Litoral. http://fca.unl.edu.ar/intensivos/efecto_de_diferentes_disposicion.htm (consulta: 15 abril 04).
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Polack, A. y Mitidieri, M. 2003. Producción de tomate diferenciado : Protocolo preliminar de manejo integrado de plagas y enfermedades (en línea). INTA Estación Experimental Agropecuaria San Pedro. Publicaciones de Protección Vegetal. http://www.inta.gov.ar/sanpedro/info/doc/prv/ap_011.htm (consulta: 16 abril 04)
Russo, V.M. 1993. Shading of Tomato Plants Inconsistently Affects Fruit Yield. HortScience 28(11):1133.
Szeicz, G. 1974. Solar radiation for plant growth. J.Appl.Ecol., 11: 617-636.
Tabares, J.M. y Alamo, M. 2003. Experiencia comparativa de variedades de tomate de ensalada resistentes al TYLC.(en línea).Cabildo de Gran Canaria. Granja Agrícola Experimental. Informe de experiencias Primavera-Verano 03. www.grancanaria.com/cabgc/granja/pdfs/exp_compa_tomates_03.pdf (consulta: 15 abril 04).


















Tabla 1. PAR incidente acumulada (moles PPF.m-²) en los distintos umbráculos a lo largo de los ciclos de tomate en estudio

(días desde el transplante)
2001-2002
Transpl.: 11/10/01
2002- 2003
Transpl: 18/11/02
2003-2004
Transpl: 19/12/03
Ambientes Ambientes Ambientes
AL V AL N35 P35 AL N35 P35
0-14 4631.7 2413.5 7203.2 3852.0 4237.2 4095.7 2324.0 2520.7
15-28 5411.2 2856.9 8085.9 4324.0 4756.4 8855.6 5108.3 5609.0
29-42 5841.1 3021.4 8599.8 4598.8 5058.7 8826.9 5048.4 5564.4
43-56 5663.3 2832.1 8299.1 4438.0 4881.8 7844.1 4614.2 5075.6
57-70 6545.2 3256.4 8764.7 4687.0 5155.7 6360.0 4326.5 4759.2
70-final ciclo 10562.1 4582.2 0.0 0.0 2131.2 13053.8 7662.7 8428.9
Total ciclo 38654.6 18962.5 40952.7 21899.4 26221.0 49036.0 29084.1 31957.8


Tabla 2. Temperaturas de aire promedio (º C) registradas en los distintos umbráculos a lo largo de los ciclos de tomate en estudio

(días desde el transplante)
2001-2002
Transpl.: 11/10/01
2002- 2003
Transpl: 18/11/02
2003-2004
Transpl: 19/12/03
Ambientes Ambientes Ambientes
AL V AL N35 P35 AL N35 P35
0-14 18.5 18.3 21.1 20.9 20.8 21.9 21.6 21.7
15-28 22.1 22.0 22.8 22.8 22.6 25.1 25.0 25.1
29-42 21.6 20.9 24.6 24.2 24.2 26.5 26.3 26.4
43-56 23.8 23.5 26.1 26.0 25.8 24.6 24.1 24.3
57-70 25.6 25.3 23.2 23.0 22.7 21.6 21.2 21.2
70-final ciclo 24.6 24.2 24.1 23.8 23.8 23.7 23.5 23.4
Promedio ciclo 22.8 22.6 24.2 24.1 23.3 23.4 23.2 23.2

Tabla 3. Comparación de rendimiento comercial y descartes (kg.m-²) de tomate perita híbrido Cardenal cultivado a campo y en umbráculo VIVERPLAST. EEA INTA San Pedro. Campaña 2001/02 (¹).

Item
(kg.m-²) Umbráculo Viverplast Aire libre
2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v.
Total 4.42* 5.45* 10.3 2.46 2.25 12.7
Comercial 4.02* 4.76* 12.4 1.24 1.38 10.9
< 50 g 0.24 0.26 9.6 0.56* 0.30* 8.9
Podred. Apical 0.16* 0.19* 8.5 0.66 0.57 11.7
Agrietados 0 0 0 0
Lesiones por polilla 0 0 0 0
Virósicos 0* 0.24* 11.5 0 0
Deformes 0 0 0 0
(¹) Dentro de cada ambiente, el asterisco indica diferencias significativas (P>0.05) entre densidades para cada ítem.

Tabla 4. Comparación de rendimiento comercial y descartes (kg.m-²) de tomate perita híbrido Zorzal cultivado a campo y en umbráculos de malla negra 35%(N35) y plateada 35% (P35). EEA INTA San Pedro. Campaña 2002/03(¹).

Item
(kg.m-²) Umbráculo N35 Umbráculo P35 Aire libre
2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v.
Total 4.28* 6.24* 14.2 4.52* 6.74* 10.0 4.21 4.40 11.8
Comercial 3.40* 5.30* 11.9 3.20* 5.20* 14.3 3.66 3.74 13.7
< 50 g 0.01 0.01 5.3 0 0 0.03 0.02 12.1
Podred. Apical 0.75* 0.82* 8.8 0.98* 1.21* 11.4 0.32 0.41 9.8
Agrietados 0 0 0 0 0 0
Lesiones por polilla 0.12 0.09 9.3 0.22 0.24 9.2 0.10 0.12 7.6
Virósicos 0 0 0.12 0.09 8.6 0.05 0.03 8.8
Deformes 0* 0.02* 11.1 0 0 0.05 0.08 9.3
(¹)Dentro de cada ambiente, el asterisco indica diferencias significativas (P>0.05) entre densidades para cada ítem.

Tabla 5. Comparación de rendimiento comercial y descartes (kg.m-²) de tomate perita híbrido Zorzal cultivado a campo y en umbráculos de malla negra 35% (N35) y plateada 35% (P35). EEA INTA San Pedro. Campaña 2003/04 (¹).

Item
(kg.m-²) Umbráculo N35 Umbráculo P35 Aire libre
2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v.
Total 6.39* 7.53* 13.3 6.23 5.82 8.9 5.91* 6.43* 12.4
Comercial 5.58* 6.40* 14.2 5.26 4.97 10.2 4.56* 4.95* 11.9
< 50 g 0.10* 0.04* 8.6 0.03* 0* 8.7 0.25* 0.06* 9.9
Podred. Apical 0.12 0.16 8.0 0.14* 0* 11.4 0.06* 0.32* 14.1
Agrietados 0 0 0 0 0 0
Lesiones por polilla 0.59 0.85 7.5 0.80 0.85 12.2 0.40 0.33 9.5
Virósicos 0 0 0 0 0.55 0.68 8.4
Deformes 0* 0.08* 8.1 0 0 0.09 0.11 7.9
(¹)Dentro de cada ambiente, el asterisco indica diferencias significativas (P>0.05) entre densidades para cada ítem.

Tabla 6.Comparación de rendimiento comercial y descartes (kg.m-²) de tomate redondo híbrido Coral cultivado a campo y en umbráculos de malla negra 35% y plateada 35%. EEA INTA San Pedro. Campaña 2002/03 (¹).

Item
(kg.m-²) Umbráculo N35 Umbráculo P35 Aire libre
2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v. 2.38 pl.m-² 4.16 pl.m-² c.v.
Total 7.10* 7.59* 11.5 5.50* 7.34* 9.8 8.28* 10.30* 11.4
Comercial 6.16 5.83 10.4 4.19* 5.92* 11.2 6.22* 8.10* 13.1
< 50 g 0.02 0.02 9.6 0 0.01 10.8 0.04* 0* 9.1
Podred. Apical 0.02* 0.17* 9.8 0 0 0.03* 0.12* 12.1
Agrietados 0 0 0 0 0 0
Lesiones por polilla 0.91* 1.20* 11.2 0.95* 1.38* 12.7 0.82 0.57 9.9
Virósicos 0 0 0* 0.03* 11.2 0.13* 0.47* 10.8
Deformes 0* 0.39* 9.3 0.36* 0* 14.8 1.04 1.04 11.7
(¹)Dentro de cada ambiente, el asterisco indica diferencias significativas (P>0.05) entre densidades para cada ítem.

ACCION DE LA MATERIA ORGANICA SOBRE LAS PROPIEDADES DEL SUELO

En la actualidad nadie discute la importancia que tiene la materia orgánica en la obtención de buenos rendimientos agrícolas.
En las últimas décadas la incorporación de fertilizantes químicos permitió un fuerte aumento de esos rendimientos. Esto ocurrió gracias a la existencia de la materia orgánica que poseen naturalmente los suelos. Pero, si se persistiera con la aplicación de solamente abonos químicos el suelo sufrirá una lenta degradación en sus propiedades que se trasuntaría en la caída de rendimientos y con ello, pérdidas de rentabilidad.
La única solución es volver a incorporar materia orgánica.
Un suelo agrícola está compuesto por una fracción mineral, una orgánica, agua y aire.
La materia orgánica de ese suelo está constantemente en proceso de transformación gracias a la acción de los microorganismos que viven en él. En una primera etapa produce nutrientes directamente asimilables para las plantas. Es un proceso de mineralización inicial.
En otra etapa los microorganismos la utilizan como fuente de energía favoreciendo el desarrollo de la flora bacteriana responsable de todas las reacciones de descomposición y síntesis de nutrientes en el suelo.
La tercera etapa permite que se produzca desde la materia orgánica, el humus que mejora sustancialmente las condiciones físicas del suelo.
Es decir, las ventajas de la presencia de la materia orgánica en el suelo se deben principalmente a dos aspectos: uno vinculado directamente con la nutrición vegetal, ya que por el proceso de mineralización se aportan elementos fertilizantes, el segundo, tal vez el mas importante, se relaciona con la formación de humus que tiene efecto beneficioso sobre el suelo y sobre la propia planta.
Los efectos de la materia orgánica sobre la fertilidad del suelo abarcan tanto a sus propiedades físicas y químicas como biológicas.
Con relación a las propiedades físicas se destaca su influencia sobre el color, ya que, al oscurecer el suelo, este asimila mejor los rayos solares aumentando la temperatura y con ello mejora el desarrollo radicular.
Además de este aspecto, el humus formado tiene una función cimentadora de partículas, formando agregados estables, lo que representa una mejora para la estructura del suelo, ya que para suelos pesados aumenta la porosidad, y para los arenosos aumenta la cohesión. Por una parte aumenta la aireación y por el otro optimiza la estabilidad estructural del suelo.
Estas condiciones que ejerce sobre la estructura repercute positivamente sobre las características del suelo ligadas a ella, como la porosidad, la aireación, el drenaje y la capacidad de retención de agua.
Las propiedades químicas se ven influenciadas positivamente en tres aspectos básicos:
El humus presente en el suelo contribuye a aumentar la capacidad que tiene ese suelo para regular el pH. Esto permite mejorar los suelos donde el pH es extremo.
Algunos microelementos (cobre, zinc, hierro, manganeso), que se encuentran en el suelo en formas insolubles o bloqueadas, provocan en las plantas deficiencias tales como la clorosis por deficiencia de hierro. La materia orgánica forma compuestos llamados quelatos que protegen a esos elementos y los libera en la medida que el cultivo los necesita.
También en combinación con las arcillas del suelo, la materia orgánica forma un complejo llamado arcillo - húmico que retiene y libera cuando la planta los precisa, a nutrientes como calcio, magnesio, potasio y sodio. Cuando la concentración de estos nutrientes desciende en la solución del suelo, este complejo libera la cantidad que necesita la planta para mantenerse bien alimentada.
Con esta propiedad se impide por una parte, que se pierdan esos nutrientes por lavado y por otra permite que el suelo posea una buena cantidad de esos elementos cuando los requiere el cultivo.
Esta propiedad es la que favorece la asimilación de los fertilizantes químicos cuando se los aplica como complemento de la fertilización orgánica.
Además cuando las condiciones de humedad, temperatura y aireación son adecuadas, la materia orgánica del suelo favorece la proliferación de microorganismos, ya que les proporciona carbono para la formación de sus estructuras biológicas. También le entrega nitrógeno para sintetizar proteínas, además de otros nutrientes esenciales para su proliferación
Existen numerosas fuentes de materia orgánica que son útiles para cumplir con los beneficios arriba enunciados. Pero es preciso que esa materia orgánica aportada se encuentre perfectamente descompuesta y que posea una granulometría que permita una fácil descomposición en el suelo.
En resumen, el aporte de materia orgánica a los suelos es positivo desde varios puntos de vista, pues conserva y mejora el suelo, permite un mejor aprovechamiento de los fertilizantes químicos y confiere a los suelos abonados una fertilidad inagotable.
El lombricompuesto, solo o en mezclas con otros compuestos orgánicos, cumple con las funciones enunciadas, ya que mejora tanto la fertilidad química como la física y la biológica, con un valor agregado, ya que aporta al suelo cantidades agronómicamente relevantes de hormonas, vitaminas, proteínas y otras fracciones humificadoras.
Existen otros productos derivados de la industria cárnea como las harinas de sangre, huesos y pezuñas, utilizadas desde los comienzos de la Agricultura como aportantes de nutrientes, que aún hoy se emplean en los cultivos intensivos con asiduidad. Estos productos son ricos en nitrógeno, fósforo, calcio y magnesio con la gran ventaja de liberarlos lentamente y con ello permiten un prolongado efecto fertilizante sobre el suelo.
La combinación de compost de lombriz con otros de origen animal, enriquecido con harinas, permite un prolongado efecto fertilizante en los suelos aplicados con todas las ventajas enunciadas que confiere la utilización de materia orgánica como conservante, mejorador y fuente nutricional.

BIBLIOGRAFIA

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-Prieto ...... Cultivo de rosal

-Prieto y Angueira. 1996. Métodos de riego. INTA.

-Villalbi, T Vidal M. 1988. Análisis de suelo y foliar.

Editorial

Ing. Agr. Luis F. Balcaza
AER INTA Gran Buenos Aires
agranbuc@correo.inta.gov.ar

A partir de este número volvemos a tomar contacto con ustedes, nuestros lectores.
Las ideas sobre la que nos basamos para intentar un nuevo lanzamiento del Boletín Hortícola son las mismas de siempre, divulgar los conocimientos que obtenemos de las más diversas fuentes y, desde una visión regional, apostar a la capacitación de nuestros lectores (productores, técnicos, estudiantes), todos aquellos que acepten la propuesta de ampliar sus conocimientos para aplicarlos en el medio donde desarrollan su labor diaria.
La estructura del Boletín, en su formato, será prácticamente igual a la que tradicionalmente estuvo con ustedes. Análisis económicos y de mercado de las diferentes hortalizas, control de enfermedades y plagas, suelos, riego y fertilización, nuevos materiales, informaciones de empresas, precios de insumos y de productos.
En esta nueva etapa, además de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP y el INTA será también responsable en la elaboración del Boletín, el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, esto representa un valioso aporte al relanzamiento de nuestra publicación.
También participarán nuevos integrantes, más jóvenes, y con el mismo espíritu que los que llevamos más años en su elaboración.
Cuando en 2002, arrasados por la situación económica caótica que vivía nuestro país, debimos abandonar este proyecto, nos quedó una deuda con nosotros mismos y también una sensación de impotencia frente a la irremediable pérdida de algo que habíamos elaborado a lo largo de treinta números.
Creemos que esta nueva oportunidad que se nos presenta permitirá saldar esa deuda y pretendemos hacerlo con el mismo entusiasmo de siempre.
Sabemos que nuestro sector ha sufrido los trastornos de una crisis económica tan aguda que ha alterado las costumbres y la estructura de la sociedad.
La Horticultura regional, a pesar de los cambios, ha seguido con su expansión en la superficie cultivada con invernadero y con la contracción de la manejada a campo. Las perspectivas según el ángulo desde donde mire, serán auspiciosas o no, siempre han existido opiniones divergentes.
Tal vez en esta etapa la superación y avances de la actividad no pasen fundamentalmente por la adopción de nuevas herramientas tecnológicas en forma masiva, sino en el aprovechamiento en un nivel óptimo de la existente.
Un ejemplo de esta nueva opción de cambios tecnológicos es el uso mas preciso de los equipos de riego existentes, otra alternativa es en la adopción del monitoreo de plagas y enfermedades como herramienta para disminuir los gastos de agroquímicos y ajustar las dosis de los mismos en el momento de su aplicación.
Pero no solo las mejoras deben mirarse desde dentro de la quinta, sino que es necesario lograr que la infraestructura necesaria para la circulación de insumos y productos sea más accesible. Tambien hay que considerar la ejecución de obras de desagües, ya que la superficie cubierta en la actualidad es de alrededor de 1200 hectáreas lo que implica una abundante cantidad de agua que no tiene vía de salida rápida. Estos aportes estructurales servirían para modelar una sistema que, aunque sacudido por factores externos al sector, todavía muestra signos de mantener su capacidad de recuperación.
A pesar de cierta recuperación han quedado cicatrices bastante profundas en el tejido social que costará mucho tiempo y, necesarios aciertos en la conducción, para lograr cerrarlas. Pero, con el transcurrir del tiempo tal vez algunos objetivos de crecimiento que quedaron postergados en el tiempo lograran reinstalarse en la región y desde nuestro punto de vista, la reaparición del Boletín Hortícola pueda considerarse un pequeño aporte a eso nuevo impulso en el desarrollo de nuestra actividad sectorial.


La Plata, 11 de octubre de 2005


Quienes hacemos el Boletín Hortícola nos presentamos para que nos conozca. Esta publicación la realizamos el Departamento de Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, la Agencia de Extensión Rural Gran Buenos Aires del INTA y el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Pcia de Buenos Aires.
Este Boletín está dirigido a productores, profesionales, empresas proveedoras de insumos y bienes de capital, organismos de Estado, y demás agentes vinculados con la actividad hortícola.
Su objetivo central es la divulgación de información técnica y económica sobre los diversos aspectos que conforman el proceso de producción y comercialización local y regional de productos hortícolas.
Nuestro Boletín tiene una tirada trimestral de 2500 ejemplares, 1300 de ellos son distribuidos por suscripción directa y el resto llega, tanto a técnicos como productores, a través de las instituciones que lo generan o de las empresas auspiciantes.
Es necesario destacar el interés que ha generado en empresas privadas vinculadas al sector como así también en instituciones públicas, las cuales realizan aportes en materia de publicidad. Cabe acotar que esta publicación es de distribución gratuita y no persigue fines de lucro, la publicidad cumple solo la función de garantizar la elaboración y distribución de la misma.

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