9 de enero de 2001

Boletín Hortícola Nº 31





Editorial


En este número retornamos con nu
estra publicación después de un tiempo de reflexión y dudas sobre nuestro futuro como Boletín de divulgación, creemos que aunque con un presente lleno de dificultades aún vale la pena seguir presentando a la consideración de nuestros lectores nue stras convicciones. En los últimos años desde estas líneas hemos pregonado que la adopción de tecnología, la organización interna de las empresas hortícolas y la gestión eran el camino para que estas empresas se consolidaran y crecieran en un medio donde la estabilidad y el dólar barato lo permitían. Pero, este escenario desapareció, se dolarizaron los insumos y desapareció el crédito. Esto desacomodó al sector que junto con los bajos precios de la producción apenas llegó a terminar la campaña.
También para nuestra publicación el hech
o de haber cambiado las reglas del juego complicó significativamente su continuidad.
Creemos que la situación tanto a nivel interno de esta publicación, como del sector al cual pretendemos llegar es de tal gravedad, no solo a nivel económico sin
o espiritual que merece tratar de considerar algún esbozo de solución.
En el editorial del último Boletín Hortícol
a se reseñaban las condiciones en las se desarrolla el trabajo de poner en circulación cada número de nuestra publicación , la influencia que ejerce el entorno macroeconómico sobre nosotros y sus consecuencias en la construcción y difusión de cada número.
Al releer dicho editorial parece que la descripción de la situación hubiese ocurrido en otra dimensión del tiempo. Los acontecimientos por
todos conocidos tienen la facultad de asombrar quienes las vivimos y sufrimos. Estamos en medio de una transformación que no avizoramos su fin y consecuencias.
También en nuestro grupo se instaló la
duda de la continuidad del Boletín en razón del marasmo económico-financiero y el desconcierto en que se encuentra el país, ya que las condiciones se han tornado muy desfavorables para la producción de este tipo de publicaciones.
El hecho de poner en circulación este tipo de publicaciones por un grupo compuesto por personas vinculadas a organismos estatales que han sufrido esto últimos años todo tipo de restricciones y ajustes significa no solo un esfuerzo monetario, que aunq
ue muy importante, es de menor trascendencia frente al esfuerzo espiritual que necesita de alguna señal favorable en la cual creer y considerar que lo realizado hasta ahora no fue en vano. A pesar de las dudas que presenta la actual situación creemos que debemos continuar.
Mientras tanto en nuestro entorno se
acrecienta la duda de los productores que, luego de un mal año en cuanto a precios y un final de ciclo dolarizado y sin financiación, deben decidir sobre la nueva campaña. La mayor parte de ellos duda en comenzar y de poder hacerlo, si en algún momento de su desarrollo no habrá otra vuelta de tuerca que no les permita continuar. A pesar de ello se está comenzando a sembrar los primeros almácigos.
En general los productores se encuentran con un cierto bagaje tecnológico acopiado durante la década pasada, pero lo deben subutilizar debid
o a que muchos insumos son casi inalcanzables desde el punto de vista económico. La actitud es buscar alternativas a el actual modelo de producción, para capitalizar la inversión realizada hasta ahora, pero utilizándola desde otro ángulo en lo que se refiere a de determinados insumos ( invernáculos, equipos de riego, semillas, agroquímicos).
En ambos casos la actitud predom
inante es la duda, buscamos alguna señal que nos justifique tanto a los productores como a nuestra modesta publicación seguir pensando que a pesar de todo debemos continuar.





Este humus, mas lentamente a su vez, se mineraliza entregando nutrientes al medio producto de su descomposición.

Un ejemplo puede clarificar esto:

Tenemos un suelo con:

Materia Orgánica (%MO): 2%

Espesor del horizonte(e): 25 cms

Densidad aparente (ða): 1,2 Ton/m3

Superficie (S): 10.000 m²

Total de materia orgánica = (ða) x e x S x % MO

Total Materia Orgánica (en 25 cm de suelo) = 1,2 Ton/m3.0,25m. 10000M2 . 0,02 = 60 Ton/25cm

2

Considerando un cultivo a campo las pérdidas son del 2% es decir un K2= 0,02 Entonces

Pérdidas anuales: 60.000 Kg . 0,02 = 1.200 Kg materia orgánica estable.

Para reponer los 1200 Kg de materia orgánica perdidos tenemos un estiércol bien descompuesto con un K1= 0,5 es decir 1000 kg de materia orgánica bruta dan 500 Kg de humus.

500 Kg humus lo forman - 1000 Kg materia orgánica fresca

1200 Kg humus lo forman (1000 x 1200)/500 = 2,4 Ton de estiércol

2400 Kg/ha = 0,240 kg/m2

Si se quiere pasar de 2% a 3%

hay que determinar cuántas toneladas se precisan.

Tenemos que incrementar un 1%

Total de materia orgánica a incremen

tar : 10000 m2 x 0,25m x 1,2Ton/m3 x 0,01= 30 Ton

30 Ton + 1,2 Ton = 31,2 Ton/ha de materia orgánica.

Si el K1 es d

e 0,5 se precisan 62,40 Ton/Ha para aumenta

r un 1% la materia orgánica y conser

var lo que tenía.

Por 1000 m2 s

on 6,24 Ton de materia bruta

1000 Kg es

tiércol son 4 m3

6240 Kg x 4/1000 = 25 m3

La incorpora

ción de materia orgánica, aunque es una práctica muy antigua y conocida significa en estos momentos una posibilidad cierta de soluciona

r, aunque sea en parte, el problema que signif

ica el costo de los fertilizantes de síntesis. Parte de

los nutrientes que necesitan los cultivos a realizar podrian satisfacerse por este medio. La materia orgánica no sólo aportará

esos nutrientes sino que proporcionará una medio adecuado para el desarrollo de las raíces, y una mejora en la absorción

de los nutrientes aportados por los fertilizant

es q

ue, necesariamente se deberán ap

ort

ar.













Aplicación de materia orgánica en cultivo s protegidos

Ing. Agr. Luis F. Balcaza
UEEA INTA Gran Buenos Aires

La década de los años 90 se caracterizó, e n nuestra zona, por el fuerte desarrollo de los cultivos protegidos. La difusión de las e st ructuras plásticas tuvo como complemento la incorporación del riego por goteo, la fertirrigación, los fertilizantes hidrosolubles, etc. Estas innovaciones tecnológicas significaron una mejora en la producción tanto en rendimientos como en calidad, sobretodo en los primeros años de la aplicación de estas técnicas.
En la actual coyuntura económi ca, muchos de los insumos utilizados hasta ahora son económicamente casi inaccesibles para el productor. Es difícil tomar decisiones, y también es preciso buscar alternativas qu e permitan continuar en la actividad.
Existen dos circunstancias que acentúan las dificultades, una es el aumento de los precios de los insumos y otra la falta de fina nc iación de los mismos.
Dentro de los costos de producción, el precio de los fertilizantes incide fuertemente en los mismos. Para disminuir su influencia, es conveniente considerar algunas alternativas, como la incorporación de la materia orgáni c a que, aunque se la utilice en forma frecuente y abundante, es interesante profundizar su c o mportamiento.
Históricamente se ha utilizado la materia orgánica como mejorador de suelos tanto en su aspecto físico como químico, en nuestra región su uso ha sido una constante y a través de los años se aportaron abonos orgánicos de los mas diversos orígenes.
La materia orgánica en el suelo se encuentra en diferentes estados y por ser su transformación un proceso dinámico, coexisten las distintas formas simultáneamente.
Cuando se agrega algún abono orgá nico al suelo, la materia orgánica fresca ya sea de origen animal o vegetal es atacada por d is tintos tipos de microorganismos (hongos, bacterias) que producen una primera tr ansformación llamada mineralización y quedan, como contrapartida, una serie de productos llamados transitorios.
Los productos transitorios form an la materia orgánica en vía de descomposición por la acción de los microorganismos. Estos productos no están ligados a las partículas del suelo sino simplemente mezclados con ellas. Una parte de lo s productos transitorios evoluciona hacia el estado de humus, ( humificación) mientras que el r es to se mineraliza rápidamente.
El humus es materia orgánica muy transformada ligada íntimamente al suelo, es un producto muy estable, que se mineraliza lentamente, a un ritmo del 1 al 2% anual. En suelos de invernadero, este porcen taje se incrementa a 4%. (Mendía, 1976).
El proceso de transformar la mat e ria orgánica fresca en un producto asimilable para las plantas se basa, pues, en dos procesos : hu mificación y mineralización.
Los residuos animales se mineralizan sin pasar por el estado de humus. Además estos restos son muy escasos en comparación con los residuos vegetales. Por ambos motivos los restos animales no se toman en consideración.
Los residuos vegetales con tenidos en el suelo se descomponen rápidamente dando lugar a dos tipos de productos:
Sustancias minerales: (H2O, CO 2, NH3) producidas por el proceso de mineralización
Humus: producido por el proceso de humificación.
La velocidad a la que se transforman los residuos vegetales dependen de varios factores: suelo, clima y la propia materia vegetal. Cuando las condiciones son favorables la transformación empieza enseguida y tiene lugar en forma rápida y progresiva, de modo que, al cabo de unos dos años, se ha completado. 2

La cantidad de residuos vegetales que se transforman por uno u otro proceso depende, sobre todo, de la naturaleza del resi du o vegetal.
Los residuos de fácil fermentación, como las plantas jóvenes o los abonos verdes dan poca cantidad de humus. En cambio una fuente importante son las raíces de las plantas cultivadas y las pajas. Para conservar la fertilidad de los suelos, debe haber un contenido adecuado de humus, y como el humus se v a gastando cada año no queda otro remedio que incorporar anualmente restos de vegetales, estiércol u otr a materia que sustituya al humus gastado.
Entre las propiedades físic as y quí micas de los suelos sobre las que actúa la materia orgánica, se encuentra el color. El color oscur o típico de muchos suelos tiene su origen en la materia orgánica, su rol es facilitar el cale ntamiento de los mismos.
También la materia orgánica facilit a la retención de agua, esto significa una mejora sustancial en suelos sueltos, la materia orgánic a puede retener hasta veinte veces su peso en agua y ayuda así a evitar la desecación y contracción.
Otra función muy importa nte que cumple la materia orgánica es la de formar agregados cuando se combina con miner ales arcillo sos, esto permite el intercambio gaseoso, estabilizando la estructura e incrementando la permeabilidad. No basta que el suelo tenga buena estructura sino que es necesario que la conserve.
Sobre este punto la materia orgánica tiene dos efectos:
Un efecto a corto plazo, muy intenso, e n el cual intervienen principalmente los productos transitorios. Este se produce co n mayor intensidad cuando se entierran materias muy fermentecibles como son los abonos verdes.
Un efecto a largo plazo, menos intenso, pero más persistente que en el caso anterior, en el cual interviene, sobre todo, el humus. El estercolado y el enterrado de pajas que dan lugar a una apreciable cantidad de humus, producen este efec to. Por otra parte la materia orgánica aumenta la capacidad de retención d e agua y tiene influencia sobre el calentamiento de los suelos.(Bohn,1993)
Cuando las condiciones de humeda d, temperatura y aireación son adecuadas, la materia orgánica favorece la proliferación de microorganismos y así desde el punto de vista nutricional abastece de carbono para la formación de estructuras orgánicas y como fuente para la oxidación, también nitrógeno para la síntesis de proteínas, p arte del fósforo, azufre, boro y forma quelatos estables con cobre, manganeso, zinc y otros cationes polivalentes (Stevenson. F.J).
El humus facilita la a bsor ción de elementos nutritivos. La cantidad de dichos elementos absorbidos por las raíces es ma yor en presencia del humus, y de esta forma los abonos minerales son más eficaces. Los ácidos húmicos estimulan el desarrollo del sistema radicular y con ello se hace más efectiva la asi milació n de nutrientes.
La materia orgánica es parcialmente sol uble en agua. Cuando está asociada con arcilla o con cationes bi o trivalentes es insoluble y se pierde por lixiviación en pequeñas cantidades. También ayuda a mantener una reacción uniforme en el suelo, amortigua las variaciones el pH del suelo en límites entre neutro y ligera me nte alcalino, a su vez aumenta la disponibilidad de los nutrientes a través del aumento de la Ca pacidad de Intercambio Catiónico.
Desde el punto de vista biol ógico, los microorganismos del suelo toman su energía de la materia orgánica que descomponen. Estos microorganismos tienen necesidad de nitrógeno para formar su propia proteína y la toman de degradación del sustrato orgánico.
El nitrógeno procedente de la de scomposición de la materia orgánica tiene diferente destino, según sea la proporción de nitr óge no y carbono contenido en esa materia orgánica. Cuando se incorpora al suelo materia orgán ica con relación carbono/nitrógeno (C/N) alta, los microorganismos se multiplican activamente y consumen el exceso de carbono, dejando un residuo cuya relación C/N tiene un valor mas bajo que el inicial, hasta l legar al humus, que tiene un relación C/N muy próxima a 10.
Si la relación C/N es baja (materia orgán ica pobre en celulosa y rica en nitrógeno) los microorganismos toman un a parte del nitrógeno liberado, mientras que la parte restante se incorpora al suelo. La desco mposición de la materia orgánica se realiza con rapidez porque los microorganismos encuentran en ella el nitrógeno que necesitan. (Bohn,1993). 2

Si la relación C/N es alta (materi a orgánica rica en celulosa y pobre en nitrógeno) los microorganismos toman t odo el nitrógeno liberado e incluso el contenido en el suelo. Por este motivo cuando se entierra un abundante rastrojo de cereales es necesario aportar una cantidad suplementaria de nitrógeno sobre todo si de siembra inmediatamente, con el fin que haya suficiente cantidad para los microorganismos y para el cultivo. Cuando la relación C/N es alta la descomposición de la materia orgánica es más lenta que cuando dicha rela ción es baja, se acelera el proceso agregando un abo no nitrogenado. El nitrógeno tomado por los m icroorganismos no se pierde, sino que se libera de nuevo cuando mueren esos microorganismos.
La cantidad de nitrógeno liberado depende de la rapidez con que se descompone la materia orgánica. Esta rapidez s e relaciona entre otras cosas, con la temperatura: a mayor temperatura, mayor velocidad de descomposición.
Los suelos de la región plat ense en su estado natural, sin haber sido nunca trabajados, tienen buen nivel de materia or gánic a ( entre 4 y 5 %). En los suelos trabajados para Horticultura bajo cubierta esos valores pueden llegar hasta el 8%. La reposición que se realiza de material orgánico en estos suelos se ori enta a cumplir con la función de m ejorar las relaciones entre el suelo, el aire y el agua mas que para el aporte de elementos químicos, aunque de acuerdo a su composición en las enmiendas orgánicas u tilizadas en la zona presentan alto s niveles sobre todo de nitrógeno, fósforo y calcio.
Para mantener un nivel razonable de materia orgánica es importante realizar un análisis de suelos donde se determina el carbono total, para obtener el valor de materia orgánica se multiplica por el factor 1,724.
Como ya se explicó cuando se incorpora al suelo materia orgánica bruta esta sufre un proceso de mineralización con liberac ión de NO3-, CO2, H2O, etc. a causa de la acción de los microorganismos del suelo, este es un proceso rápido y se mide a través de un coeficiente K2 o de mineralización.
El coeficiente K2 indica el porcent aje de materia orgánica que se mineraliza en un lapso de tiempo determinado que puede ser un año y varía entre 2% para cultivos a campo y 4% en invernáculo.
Es decir que para 100 Kg . de humus incorporados al suelo por año se pierden entre 2 y 4 Kg.
A su vez se forma una su stancia negra estable que se incorpora al suelo llamada genéricamente humus. El coeficiente que c uantifica la formación de humus es el isohúmico o K1 e indica la capacidad que tiene la materia org ánica bruta para formar humus.












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