24 de enero de 2009

Boletín Hortícola Nº 41

El Banco Social de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales.
Una propuesta integral para el desarrollo de pequeños productores periurbanos del Gran La Plata.

Cieza, Ramón ; Dumrauf, Sergio ; Servat, María del Carmen; Barros, Mariana; Gualberto, Eugenia; Mele, María Romina; Bruno, Constanza; Grandinetti, Jessica; Malbrán, Ismael; Picón, Flavia; Fontana, Paula.

Introducción
El proyecto Banco Social de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales surge en el año 2005 como una organización de microcrédito que brinda financiamiento a pequeños productores agropecuarios de la zona de influencia, que por su condición socio-económica están imposibilitados de acceder a sistemas de crédito formal. Originalmente, la propuesta se presentó como un complemento a las estrategias de extensión universitaria de esta unidad académica, sin embargo con el tiempo esta opción fue variando hacia un proyecto de extensión propio. El inicio del proyecto surge a fines del año 2004 a partir de la conformación de un Equipo Promotor con docentes y alumnos de las Facultades de Ciencias Agrarias y Forestales y de Ciencias Veterinarias sumando posteriormente otros actores de las Ciencias Sociales. A mediados del año 2005 se recibe el primer financiamiento del Ministerio de Desarrollo Humano y Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, de $ 45.000 para la realización de los préstamos. La metodología utilizada por el equipo promotor fue la articulación con todos los actores que trabajaban en aspectos socio productivos en la región, entre ellos a Cambio Rural Bonaerense, Asociación de Productores Sin Agrotóxicos del Parque Pereyra, Cooperativa de La Costa de Berisso, Cátedra de Soberanía Alimentaria, Cooperativa de Trabajadores Rurales, Cooperativa de Productores del Parque Pereyra, Grupo de Tomate Platense, Grupo Unión Agrícola, entre otros. Los solicitantes del crédito fueron en su gran mayoría pequeños productores hortícolas y en menor medida florícolas, granjeros y/o agroindustriales de La Plata, Berisso, Florencio Varela, San Vicente y Berazategui.
Actualmente los montos entregados varían entre $ 1000 y $ 2000 para créditos individuales y unifamiliares llegando a $50.000 para aquellos grupos que ya cuentan con una trayectoria en el proyecto. Las tasas varían entre el 0 y el 6 % de acuerdo a la operatoria y la exigencia de los organismos financiadores; en el caso de los fondos propios la tasa es 0%. Las devoluciones pautadas conforman un fondo rotatorio, que ha sido aumentado por los aportes provenientes del Ministerio de Desarrollo Social, el Programa Fuerza Solidaria y la Comisión Nacional de Microcrédito. La disposición de fondos permite aumentar el monto de dinero para préstamos, la cobertura zonal, la retribución al trabajo de campo y el número de prestatarios. A la fecha nos encontramos con 165 productores asistidos distribuidos en 22 grupos. En total se han entregado 270 créditos, los que suman unos 435.000 pesos.

El Banco Social como una herramienta para el desarrollo
Como criterio fundamental del Banco Social funciona como una herramienta a los fines de mejorar la calidad de vida de los pequeños productores; esto es que no se posiciona como un “Banco” convencional, sino por el contrario busca ser un complemento de las acciones de extensión de la Facultad o de las estrategias de intervención de los organismos u organizaciones que trabajan en el territorio. El segundo criterio es que sus usuarios son productores o emprendedores excluidos del sistema formal de crédito; priorizando los grupos en funcionamiento vinculados a la Facultad u otras opciones colectivas a partir de las diversas actividades de Extensión. Los créditos entregados son en su gran mayoría individual o unifamiliar, y en menor medida grupales, aunque es condición necesaria ser parte de un grupo para acceder al mismo. Del mismo modo la garantía para el préstamo es solidaria, fortaleciendo los grupos conformados y generando confianza en los nuevos.
Para acceder al microcrédito se elabora un proyecto a partir de un formulario tipo, el cual es luego discutido para su aprobación (o modificación) con los miembros del grupo y el equipo técnico. La modalidad de entrega – devolución es en dinero, aunque en uno de los grupos se ha tenido una buena experiencia en la compra en conjunto de insumos. Las devoluciones se realizan en la reunión mensual del grupo, la cual se aprovecha para charlar sobre otros temas, los cuales pueden ser técnico-productivos o de otra índole.

Impacto de los microcréditos
Con respecto al impacto en los predios, los aspectos más significativos se vinculan a las mejoras en el proceso productivo, a partir de la adquisición de insumos (semillas, abono orgánico, etc.), y alquiler de maquinaria para el laboreo que le permite aumentar la superficie plantada. También el acceso a tecnologías de insumos como el polietileno para túneles que les ha permitido adelantar la producción e ingresar al mercado con productos de mayor precio. En otros casos se ha logrado la diversificación del proceso productivo a partir de incorporar nuevas producciones al sistema, por ejemplo gallinas ponedoras o pollos parrilleros, los cuales permiten aumentar los productos en repartos domiciliarios. Si bien han sido pocos los casos, algunos han utilizado el crédito para la compra o reparación de alguna maquinaria que le permita mejorar la producción, como un sistema simplificado de riego, o aperos para tracción a sangre.
El carácter distintivo de los tomadores de crédito es que ya estaban dentro del proceso productivo. Por lo tanto el crédito ha servido como un aporte de dinero extra en un momento determinado lo cual favorece la mejora en algunos aspectos de la producción. Un productor hortícola del Parque Pereyra se refería al tema:

“Los créditos para nosotros son una ayuda, no nos resuelve todo pero nos da una mano en el momento que más necesitamos la plata”

En cuanto a los grupos, la estrategia llevada a cabo por el equipo técnico ha sido buscar el fortalecimiento de estos a través de la generación de confianza por medio de las garantías solidarias y el contacto cotidiano entre los productores prestatarios y los promotores del Banco Social de la FCAyF. La garantía solidaria implica que la totalidad de los miembros del grupo se avalan entre sí para tomar sus créditos, respondiendo, en caso de atraso o falta en los pagos por el miembro del grupo en cuestión. Esta modalidad implica que los integrantes del grupo y los promotores del banco, se involucren en el sistema productivo de sus pares, buscando soluciones en conjunto ante eventuales problemas en el proceso de producción que imposibiliten en tiempo y forma las devoluciones. Sin embargo esta respuesta no ha sido homogénea en todos los grupos, pues en aquellos que no había una fuerte base grupal las garantías solidarias han puesto de manifiesto lo que estaba latente en las relaciones interpersonales.
Si el sistema de garantía solidaria a nivel del grupo funciona en forma aceitada, permite pensar en forma conjunta la posibilidad de nuevos desafíos grupales tanto en aspectos financieros (nuevas líneas de crédito), así como en otras estrategias conjuntas de mayor envergadura. Por lo tanto, el equipo de trabajo orienta sus esfuerzos en consolidar vínculos, en generar estrategias resolutivas desde el interior del grupo ante eventuales situaciones conflictivas; en la convicción en que este es un adecuado sistema a seguir no sólo en los aspectos del financiamiento, sino en las múltiples necesidades que pudiesen surgir.
Es de rescatar que los grupos involucrados comienzan a operar solidariamente en el manejo del dinero, lo que los involucra para trabajar con montos mayores a futuro, generando lazos de confianza y capacidades grupales. Inicialmente se conforman pequeños fondos de ahorro con parte de los créditos otorgados para el uso de cualquier miembro del grupo en situación de necesidad; los que luego pueden derivar en los gastos para la conformación de una organización mayor (Cooperativa, Asociación Civil) o la compra de una maquinaria o infraestructura utilizada por la totalidad del grupo.
Es relevante plantear el efecto multiplicador que tiene la experiencia en la conformación de nuevos grupos de productores familiares o el fortalecimiento de otros desmotivados por diferentes circunstancias. Muchos productores han conocido la experiencia a partir de vecinos o familiares, lo que motivo a que los mismos conformen grupos de trabajo para poder acceder a la propuesta. En los casos de aquellos productores familiares que no contaban con grupos de pertenencia o el grupo se hubiese desmembrado, se promueve la participación en instancias grupales como requisito para el acceso a un nuevo crédito. El juntarse con el vecino y poder discutir, en un marco de confianza, aspectos productivos, comerciales, pero también de caminos, de salud, de educación, etcétera, implicó un salto cualitativo en la búsqueda de mejoras para sus condiciones de vida que exceden ampliamente las cuestiones financieras.

Feria “Manos de la Tierra”
En el sentido de fortalecer los procesos sociorganizativos, a mediados de 2008 se conforma el Consejo de Productores, órgano democrático constituido por representantes de los grupos de productores, con el objeto de discutir los lineamientos de la propuesta, relevar nuevas demandas y generar actividades conjuntas. En este marco, sumado a los temas financieros, se relevaron problemáticas asociadas al manejo de plagas y enfermedades, análisis de suelos y uso de variedades; sin embargo la comercialización se presentaba como uno de los más sensibles, sobretodo para los productores mas pequeños. A modo de abordar el componente comercialización, se ideo la realización de una Feria de Productores en el ámbito de la Facultad. De allí se generaron distintos encuentros para la organización de una primer Feria para octubre de 2008, definiendo en los mismos la difusión, logística y el nombre de la misma: “Feria de Pequeños Productores Familiares Manos de la Tierra”. Desde ese periodo, la Feria se realiza todos los miércoles con la participación de 8 grupos de productores. Los puntos fuertes a rescatar en esta experiencia de comercialización se vinculan a una mejora en los ingresos en relación a la venta en el mercado tradicional; y la posibilidad de dar visibilidad a una forma de producir y de vivir como lo es la Agricultura Familiar. Esta nueva dimensión de trabajo pretende profundizar el involucramiento de la Universidad en el camino de facilitar instancias para que la problemática socioproductiva de los productores mencionados, sea mayormente reconocida por la comunidad universitaria y por otros actores locales
La realización de un espacio de exposición, intercambio y comercialización de sus productos, busca generar un intercambio directo entre productor-productor y productor- consumidor; fortaleciendo lazos y fomentando el valor implícito que lleva la producción de la agricultura familiar.
Desde la gestión institucional se ha diseñando un proyecto integral que involucra a distintos cursos y recursos humanos pertenecientes a dicho ámbito, a la vez que convoca a Instituciones del medio, en carácter coparticipante (Municipalidad, IPAF-INTA ) para trabajar y fortalecer una mesa de debate que permita dejar instalada una Feria periódica en el espacio público de la Universidad, recreando a ésta como espacio inclusivo y llenándolo de producción familiar, vida y cultura de los agricultores familiares.

El tractor propio: EL grupo "Unión Agrícola" se conformó en el año 2006 con el apoyo de docentes y estudiantes de la Facultad, y ese mismo año toma su primer crédito individual con el Banco Social. Lo conforman 6 pequeños productores hortícolas de la zona de Abasto en las afueras de La Plata. Cancelados los primeros créditos con destino individual y bajo el esquema de garantía solidaria para el respaldo de los mismos y, generadas las condiciones para asumir compromisos y desafíos grupales mayores, el grupo se propone alcanzar uno de sus principales anhelos, como lo era disponer de un tractor e implementos de laboreo que les permitiese entre otras ventajas, planificar el uso del mismo respondiendo a las necesidades de cada productor, a la vez que evitar el pago a terceros por el mismo servicio.
Gestionado el financiamiento a una tasa del 2 % anual a pagar en 3 años, y concedido por el Programa Fuerza Solidaria, llega para el grupo la etapa de concreción. Hacia fines del 2007 el tractor es comprado y utilizado en la actualidad bajo un esquema organizativo debatido y definido en sucesivos encuentros de trabajo. Disponiendo asimismo, de un registro mensual de carácter rotativo para el armado, uso e incremento de un Fondo de Ahorro Grupal que les permite en principio, cubrir los costos de uso mensual del tractor comunitario.


Reunión Grupal. Grupo San Juan. Hudson.

Completando los formularios. Grupo Arana. La Plata

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